F. Wildermuth

Reserva de Uso Múltiple- Santa Fe
 

EDICION PROVISORIA - EN PROCESO DE DIAGRAMACION


Reserva Provincial de Uso Múltiple
Fundación Federico Wildermuth
Provincia de Santa Fe

Categoría
Al área protegida analizada se lo otorgó la categoría de reserva de uso múltiple. Estas unidades de conservación privilegian la compatibilidad entre la explotación agropecuaria y la conservación de sectores relictuales que posea el campo. En el caso específico de la Provincia de Santa Fe las áreas son de dominio privado y surgen de convenios que realiza el propietario del predio con el estado provincial. En ellas se permite la permanencia de especies exóticas, la explotación racional de los recursos pero no se utilizan agroquímicos y se establece una veda total de caza y pesca. El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca no tiene ingerencia en el manejo, salvo que se contravengan las normas establecidas.
Una de las principales funciones que cumplen la reservas de uso múltiple es contribuir al fenómeno de insularidad (aislamiento) que afecta a las áreas protegidas con categorías más estrictas en cuanto a la conservación se refiere

Ubicación
La reserva que presentamos está ubicada en el departamento San Martín de la Provincia de Santa Fe, a 20 kilómetros al noroeste de la ciudad de Gálvez y sus coordenadas son 32 00’ S. y 61 42’ O.

Superficie
La Reserva Fundación Federico Wildermuth posee una superficie de 1283 hectáreas que representa el 0,01 % de la superficie provincial.

Fecha e instrumento legal de creación
El 7 de julio de 1992, por Resolución de la Fiscalía de Estado- Inspección General de Personas Jurídicas- se otorga personaría jurídica a la Fundación Reserva Natural Federico Wildermuth y se la incluye en el Sistema Provincial de Áreas Protegidas.

Relieve
El relieve de la provincia de Santa Fe presenta dos zonas bien diferenciadas. Una de ellas se desarrolla en el norte y se denomina baja llanura chaqueña y la otra lo hace al sur, identificándose con en nombre llanura pampeana que posee algo de altura aunque su cota en ningún punto supera los 150 metros, actuando el valle del río Salado como divisorio de ambas regiones. En este último sector se ubica la Reserva prospectada.
La región del chaco santafecino es producto de una fosa de hundimiento que está enmarcada por el bloque de Brasilia al este y las sierras pampeanas al oeste y cuyo basamento cristalino está cubierto por un espeso manto de sedimentos continentales y marinos de distinto origen. Esta fosa fue afectada por los movimientos tectónicos que formaron la Cordillera de los Andes, produciendo fallas en sentido norte-sur que afectaron al subsuelo sin que ello repercuta demasiando en el relieve. Sólo se produjo que el drenaje tomara el rumbo meridiano señalado por las fallas y que el río Salado fuera el colector de las aguas luego de atravesar la zona de los Bajos Submeridionales. La región chaqueña posee dos mínimas elevaciones, una ubicada al este y la otra al oeste, en medio de las cuales se desarrollan los Bajos Submeridionales, que ocupan gran parte de los departamentos Vera y 9 de Julio.
Al este de la llanura chaqueña, en una ancha franja que bordea al Paraná por muchos kilómetros, se formó un gran valle aluvial que presenta una notable variedad de ambientes húmedos, con cursos de agua lóticos y lénticos como riachos, bañados, esteros, lagunas, madrejones, albardones que bordean los espejos de agua, pastizales, pajonales, selvas en galería, bosques de sauces y palmares, entre otros.
La región de la llanuras pampeanas, con su parte norte – centro del territorio provincial – que algunos autores denominan Pampa Llana del Centro, muy plana, también sufrió efectos del movimiento andino al formarse la Pampa Ondulada, al sur de la anterior, que presenta una pronunciada barranca que en algunos sectores alcanza los 20 metros de altura frente al Paraná y un desnivel, llamado Borde de los Altos o Pampa Deprimida, en el sector sudoeste generado por los bloques hundidos de la naciente del río Salado del Sur. En esta parte de la Provincia de Santa Fe hay un sector más deprimido que se caracteriza por tener un drenaje indefinido donde se forman lagunas y bañados, como la laguna Melincué con 48.200 hectáreas de superficie.
De acuerdo al mapa de Ordenes de suelos elaborado por el INTA (1982) para la Argentina, el territorio de la provincia de Santa Fe está constituido preponderantemente por tres tipos de suelos: la mitad sur y una franja que penetra por el oeste hasta el extremo norte, posee marcadamente Molisoles; casi toda la parte restante está conformada por Alfisoles mezclados con Molisoles en algunos espacios y estas dos grandes partes están separadas por un friso angosto de suelos de tipo Vertisoles, también con incursiones de Molisoles.HidrografíaEl Paraná es el principal curso de agua que posee la provincia, actuando como colector de lluvias a lo largo de su extenso recorrido y como receptor de una vastísima red de afluentes. Su curso sigue el señalado por una falla de extensión continental, presentando las márgenes sobre el territorio santafesino variables en su morfología. De esta forma a partir de la localidad de Coronda hacia el sur va aumentado la altura de sus barrancas que acompañan las pequeñas estribaciones de lo que se conoce como pampa ondulada.
La parte septentrional del Paraná que margina a la provincia de Santa Fe corre recostado sobre la costa correntina, se abre al oste en muchos brazos lo que origina una gran variedad de islas. Hay importantes cursos que se desarrollan en forma más o menos paralela al Paraná como el San Javier, el Amores, El Paraná Miní, los arroyos Saladillo, Toba y Saladillo Dulce, el Colastiné y más al sur el río Caracarañá formado por la unión de los ríos Tercero y Cuarto, los arroyos del Medio- que obra como límite con la provincia de Buenos Aires – y Pavón, y el río Salado, su principal afluente. Al norte de la ciudad de Santa Fe se localiza una importante cuenca lacustre compuesta por grandes lagunas como la San Pedro, Leyes y Setúbal o Guadalupe. Próximas a la Reserva Fundación Wildermuth se ubican las cañadas Carrizal Grande y de los Corralitos que permiten el escurrimiento de zonas anegadizas adyacentes y algunas pequeñas lagunas.

Clima
La provincia de Santa Fe presenta tres tipos de clima en su dilatado (latitudinalmente) territorio: al norte de la isoterma media anual de 20 C - ubicada próxima a la ciudad de Reconquista - encontramos, en el este un clima Subtropical sin estación seca y en el oeste Subtropical con estación seca. Al sur de estos, el clima Templado Húmedo cubre el resto de la provincia.
El clima subtropical sin estación seca se caracteriza por la escasa variación térmica anual con veranos cálidos e inviernos suaves, precipitaciones que llegan a los 1.100 mm. repartidas en forma más o menos pareja durante todo el año y por la abundante humedad. El clima subtropical con estación seca presenta una marcada disminución de las precipitaciones durante los meses de invierno y la cantidad de lluvia anual es inferior a los 1.000 mm., o sea algo menor a la de la clasificación anterior. Además se caracteriza por exhibir una gran amplitud térmica, que aumenta progresivamente hacia el oeste por disminución de la influencia oceánica, y mayor frecuencia de heladas, rondando los 20 C la temperatura media de las dos categorías de climas subtropicales. Hacia el sur se insinúa el clima templado con la disminución gradual de las temperaturas y de las precipitaciones que se sitúan en los 800 mm. anuales. Los vientos predominantes provienen de los sectores noreste, norte, sur y este, estableciendo su velocidad de circulación una media anual de 12 kilómetros por hora.
El clima de Santa Fe está marcado por algunos factores que lo determinan preponderantemente, ellos son: su posición y gran extensión latitudinal que ocupa desde los 28 hasta los 34 20’(aprox.) Lat. S., la distancia del mar que le otorga caracteres de continentalidad y la gran planicie del extenso territorio que permite el libre desplazamiento de las masas de aire que influyen en las variables climáticas.

Flora
Aunque en general, el resultado al que llegan los distintos autores que han efectuado clasificaciones biogeográficas del territorio argentino no difiere demasiado, algunos han logrado imponer más sus criterios ante la comunidad científica. Tal es el caso de Cabrera (1958, 1976) y Cabrera y Willink (1980). En el último trabajo- en el que incluye la flora y fauna- este autor divide a la porción del continente americano conocida como América Latina en regiones, a éstas en dominios y los dominios en provincias. Hace una cuarta subdivisión que denomina distritos, basada fundamentalmente en el tipo de vegetación predominante. Para el análisis de la clasificación de la Provincia de Santa Fe sólo tomaremos en cuenta el grado de provincias. Tres son las provincias biogeográficas en que se divide el territorio santafesino:
* la más austral, denominada Pampeana, abarca desde el extremo sur hasta una línea imaginaria que iría desde la localidad de Bouquet, en el este, hasta la de Barrancas por el oeste, aproximadamente. Es esta región la vegetación dominante es la estepa o seudoestepa de gramíneas, salpicada de arbustos y algunos árboles esporádicos.
*desde el límite norte de la biorregión precedente hasta otra línea que más al norte atravesaría el territorio provincial de este a oste, tomando como puntos de referencia las localidades de San Guillermo y Romang, se extiende la provincia del Espinal . Esta se caracteriza por la abundancia de especies arbóreas del género Prosopis – en su mayoría espinosas – junto a otras de la región chaqueña.
* por último, la provincia Chaqueña, que ocupa desde el extremo norte provincial hasta la línea imaginaria que limita por el norte a la provincia del Espinal. En esta biorregión predomina el bosque semixerófilo en su parte oeste, agregándose otras especies en la parte este.
Rozzatti y Mosso (1997), basándose en la las regiones naturales señaladas por Burkart (1994), caracterizan en una forma mucho más detallada los principales biomas de Santa Fe, interpretando seis zonas claramente diferenciadas para cuya interpretación nuevamente imaginamos al territorio provincial dividido latitudinalmente en tercios, de los cuales el austral es menos extenso. En el tercio septentrional se ubican tres regiones que de oeste a este son: los Bosques y Arbustales del Chaco Semiárido en una angosta franja sobre el extremo occidental, en el departamento 9 de Julio, donde predominan bosques de quebrachos – en sus tres especies- y otros árboles semixerófilos; a continuación, ocupando un ancho mayor, están los Bosques y Esteros del Chaco Húmedo que poseen la parte oeste deprimida, conocida como los Bajos Submeridionales, con poca vegetación arbórea y predominio de pastizales, juncales en las zonas anegadas y espartillares. En el sector este se desarrolla la Cuña Boscosa –ocupa el oeste del departamento Gral. Obligado y el este del departamento Vera – donde el paisaje muestra bosques con mayor riqueza florística que en el chaco seco. Por último en el este de la porción norte se despliega una angosta franja paralela al río Paraná – llamada Delta e Islas del Paraná- que por el sur llega hasta el departamento San Jerónimo y está ocupada, principalmente, por selvas en galería.
En lo que sería el tercio central hay dos regiones, una es la mencionada precedentemente que ocupa una pequeña lonja bordeando el río Paraná y la otra es la zona donde se ubica la Reserva Escuela Granja de Esperanza denominada región de Espinales y Algarrobales Pampeanos , cuyo nombre indica el tipo de vegetación más conspicua. La parte que corresponde al tercio austral del territorio provincial presenta un área que ocupa el oeste de los departamentos de Gral. López y Caseros identificada como Sabanas y Pastizales de la Pampa Semiárida, donde abundan los pastizales pampeanos semiáridos salpicados de bosquecillos de chañar (Geoffroea decorticans) y aromo o espinillo en otras regiones (Acacia caven). Al este de esta región, ocupando la mayor parte del extremo sur, encontramos los Pastizales de la Pampa Húmeda, formación florística altamente avasallada por la expansión de las zonas de cultivo.
La superficie que ocupa la Reserva Fundación Federico Wildermuth está situada en la parte sur de la región Espinales y Algarrobales Pampeanos, según el criterio de la última clasificación mencionada. Esta zona ha sido muy alterada por el desmonte para su utilización como zona agropecuaria, pero hay muchos relictos en las márgenes del río Salado y en zonas anegadizas donde todavía subsisten pequeñas formaciones de esta biorregión, como ocurre con el estero que ocupa unas 60 ha. de la reserva analizada. Toda la zona central de la provincia de Santa Fe es un gran ecotono entre las biorregiones Pampeana y Chaqueña, donde ésta última va empobreciéndose en variedad de especies conforme nos acercamos al sur. En el predio de la reserva predomina los ambientes pampeanos caracterizados por la abundancia de espartillares (Spartina sp.), formación florística en donde predominan las espigas dispuestas en panojas del género mencionado que generalmente tienen una altura que oscila entre el metro y el metro y medio y crecen en matas muy densas próximas a los flechillares de variadas especies del género Stipa, que también tienen aspecto de pastos con espigas pero, generalmente, con menor altura que los espartillos. En medio de estos pastizales crecen en forma aislada ejemplares leñosos como el chañar (Geoffroea decorticans), especie de amplia distribución en gran parte del norte argentino y sus características destacables son la de tener baja altura- hasta 10 metros -, se ramifica casi desde la base del tronco y se cubre en época de floración con un color dorado intenso formado por sus infinitas flores y la cina-cina (Parkinsonia aculeata), árbol pequeño usado como especie ornamental y para hacer cercos. También hay ejemplares del aromito o espinillo (Acacia caven) también con características similares a las especies ya mencionadas en cuanto a su porte pequeño y a su ramificación no muy alejada de la base del tronco. El pequeño estero ofrece refugio mucha fauna en sus totorales y juncales y algunas especies de plantas flotantes.

Fauna
La mayor riqueza biológica del área la constituyen las aves. En el estero y las zonas bajas donde permanece el agua mucho tiempo abundan las aves acuáticas, muchas de ellas con nidificación comprobada en el área, como el caracolero (Rosthramus sociabilis), la garcita blanca (Egretta thula) y el cuervillo de cañada (Plegadis chihi ) entre otras especies. Ha sido registrada la presencia de tres especies de macáes : el de pico grueso (Podilimbus podiceps), el macá grande (Podiceps major) y el común (Podiceps rolland) y de varias especies de garzas como la garza azulada (Butorides striatus) con su característico penacho negro sobre la cabeza, la exótica garcita bueyera (Bubulcus ibis),la garza mora (Ardea cocoi), la más grande dentro de su familia entre las que se observan en territorio argentino, el mirasol común(Ixobrychus involucris) que a pesar de lo que indica su nombre vulgar no es demasiado conspicuo y cuatro especies más de la familia Ardeidae que están presentes en el área prospectada. La poco común espátula rosada (Platalea ajaja), el cuervillo de cara pelada (Phimosus infuscatus), la tuyuyú (Mycteria americana) y la cigüeña común (Ciconia maguari) son otras de las especies más comunes asociadas al medio acuático que habitan la Reserva analizada. También son variadas las especies de patos que se observan nadando en las aguas del pequeño estero y los otros humedales que ocupan gran parte de esta unidad de conservación: las dos especies de cisnes, también pertenecientes a la familia Anatidae, el de cuello negro (Cygnus melancoryphus) y el de cuello blanco o coscoroba (Coscoroba coscoroba) merodean las aguas más profundas junto al pato colorado (Anas cyanoptera), al cutirí (Amazonetta brasiliensis) que en vuelo puede distinguirlo fácilmente sus notables pico y patas rojos, al pato cuchara (Anas platalea) con un vistoso color celeste y blanco en las cubiertas visible en vuelo y el pico largo y ensanchado, el pato overo( Anas sibilatrix) cuya población austral efectúa una corta migración hacia el norte y otras especies como el pato cabeza negra (Heteronetta atricapilla) no muy común. La familia Rallidae, que con las típicas gallaretas suele estar presente en muchos espejos de agua de estas latitudes, en este caso particular también presenta a la pollona pintada (Porphyriops melanops) y la gallineta común (Rallus sanguinolentus). Varias especies de aves playeras como el pitotoy solitario (Tringa solitaria), el pitotoy grande (Tringa melanoleuca) y el pitotoy chico (Tringa flavipes) de coloración muy similar al anterior pero algo más pequeño y sin pico levemente encorvado como su congénere, el playerito pectoral (Calidris melanotos) con la parte ventral nítidamente blanca y la pectoral estriada de color parduzco, el playerito unicolor ( Calidris bairdi), el batitú (Bartrama longicauda) de tamaño relativamente grande respecto a los otros integrantes de la familia Scolopacidae y se caracteriza por ser uno de los pocos del grupo que incursiona en zonas no acuáticas, estando su población en franca merma. Todas las especies de la última familia mencionada son migradores que nidifican en el hemisferio norte y luego emprenden el gran viaje al hemisferio sur, encontrándolos en el territorio argentino mayormente en primavera y verano. Para mencionar la mayor parte de las aves vinculadas al medio acuático que pueblan la Reserva Fundación Wildermuth faltaría mencionar al tero real (Himantopus melanurus), al carau (Aramus guarauna), la jacana (Jacana jacana) y el aguatero (Nycticryphes semicollaris) que, según la lista de aves que figura en el trabajo titulado Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas de Santa Fe (1997), es la única área protegida de la provincia que ampara a esta especie al igual que los ya mencionados Bartrama longicauda y Calidris bairdii .
Son muchas las aves que integran la nómina de esta reserva, por lo que continuaremos desarrollando el ítem de la ornitofauna haciendo una somera mención de la cantidad de especies de cada familia más representada. Hay 5 especies de rapaces de la familia Accipitridae registradas en el área, 4 de la familia Falconidae y 3 lechuzas – familia Strigidae- . Con tres integrantes se presentan los picaflores –Trochilidae-, con igual número los carpinteros -Picidae-, l7 especies de furnáridos –Furnariidae- de las cuales una- el canastero pálido (Asthenes modesta) – el área en estudio es la única Reserva santafesina que la cobija y 21 de la familia Tyrannidae. De esta última hay cuatro especies que sólo se las observa, dentro de las áreas de Santa fe, en la Reserva prospectada. Ellas son: el tachurí coludo (Culicivora caudacuta), el tachurí canela (Polystictus pectoralys), el doradito pardo (Pseudocolapteryx dinelliamus) y el doradito copetón (Pseudocolapteryx sclateri).
Del grupo de las cachirlas- Fam. Motacillidae – hay tres especies, de la Emberizidae 7 y 8 de la Icteridae. Como se puede apreciar luego de esta síntesis el grupo de las aves es el más numeroso dentro de los vertebrados y de los restantes, según Rozzatti (1996), se habrían censado hasta la fecha aludida, 14 mamíferos, 12 anfibios, 11 reptiles y 6 especies de peces. De esta fauna lo más importante de destacar es la presencia del puma (Puma concolor) cuya presencia en el sur de la provincia se descartaba hasta hace poco tiempo.

Recursos culturales
Respecto a los primitivos habitantes de esta zona central de la provincia de Santa Fe donde ubicamos la reserva prospectada, son varios los pueblos que tuvieron influencia en la región. Por una parte poco más al sur de la latitud donde se sitúa el pueblo de Wildermuth fue la distribución más septentrional de los pampas, según consta en el mapa de distribución de esta cultura presentado por Canals Frau(1986). Por otra parte en las zonas ribereñas del Paraná a la altura de la unidad de conservación estaban las corondas, junto a la desembocadura del curso de agua que lleva ese nombre y los timbúes y carcaráes en la desembocadura del río Carcarañá. Al margen de la laguna Setúbal se desplazaban los quiloazas y calchines en la zona de la antigua ciudad de Santa Fe. Por otra parte los mocovíes, en su distribución más austral, llegaron cerca de esta zona. Para sintetizar se hará una brevísima reseña de los caracteres comunes que tenían el conjunto de pueblos denominados litoraleños, en los que se incluirán los mocoretás, calchines, quiloazas, corondás, timbúes, carcaráes, querandíes, chanás y mbeguáes, y las combinaciones entre ellos, los que tuvieron incidencia en el centro de Santa Fe. Para comentar algunas características nos basaremos en los testimonios de Schmidel. Respecto a los alimentos el mencionado autor señala que disponían de abundante cantidad y variedad, siendo los más utilizados el pescado, las carnes de carpincho, patos, pavas de monte y otras especies salvajes. Los pueblos que tuvieron mayor influencia guaranítica desarrollaron elementos de agricultura y sembraron varios tipos de mandioca, maíz, maní y otras especies. También realizaron la recolección, estando entre los frutos preferidos las vainas de algarrobo y la miel silvestre.
La organización social no estaba demasiado desarrollada y el rol de jefe lo asumía la comunidad en su conjunto y la mayor parte de las actividades estaba regulada por la tradición religiosa. Esto justifica el irrenunciable espíritu de libertad de estos pueblos, que se hacían matar antes de caer en mano de su enemigo, ya que no estaban acostumbrados a la sujeción a la autoridad (Roman, 1992). Creían en un dios benefactor y eran también animistas es decir, creían en la divinidad de todo lo animado, por lo que sus vidas estaban impregnadas de religiosidad. En señal de duelo los deudos, especialmente las viudas, se cortaban una falange (Roman, 1992).
Muchos años más tarde la población aborigen fue recluida en asentamientos exclusivos para ellos y su cantidad disminuyó sensiblemente, dando lugar a la etapa de la “pampa gringa”, nombre que se asignaba a esta región cuando fue colonizada por europeos de distintos países en planes promovidos por los gobiernos provinciales y el nacional, especialmente en la segunda mitad del siglo XIX.

Alternativas turísticas
Las actividades propias de un lugar donde abunda la avifauna es justamente la observación de aves o bird-watcher en los países de habla inglesa, donde mayor auge tomó la actividad desde sus comienzos. Por supuesto que el hobby al que hacemos referencia no se limita a la mera observación, sino que tiene ingredientes aeróbicos por las grandes caminatas que requiere, de ciencia porque sin quererlo incursionamos en ella al deducir o inducir, es decir a partir de la observación de casos particulares obtenemos leyes generales cuando se trata de comportamientos, de la morfología o cualquier otra referencia. Desarrolla enormemente la capacidad de percibir detalles, dado que sin su descubrimiento no sería factible muchas veces distinguir una especie de otra, y fundamentalmente, tiene un gran efecto de recreación, lo que esta muy demostrado por la pasión que se enciende en la mayoría de las personas que incursionan en la actividad. Esta va de la mano de la fotografía de aves que es el grupo de vertebrados que más se muestra ante el hombre por lo que ofrece infinitamente más posibilidades que cualquiera de los otros grupos. Hay aficionados que graban sus cantos, otros que indagan sobre los nidos, otros que compiten por superar al contrincante en el número de especies observadas y varias ramificaciones que permiten, en definitiva, el íntimo contacto con la naturaleza que tanto reclaman las personas que viven en los centros urbanos
Para lo que sería el turismo convencional hay algunos centros más o menos próximos a la Reserva de Uso Múltiple Fundación Federico Wildermuth. En primer lugar la ciudad de Santa Fe- a poco más de 100 kilómetros- que como capital provincial ofrece la gran oportunidad de conocer interesantes lugares, disfrutar de un paseo de compras por la calle peatonal, pasear por la pintoresca costanera y, por supuesto, todo esto complementado con una excelente oferta gastronómica, hotelera y de espectáculos. La ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz fue fundada en 1660, después de haber sido destruida por los abipones y mocovíes la primera fundación en Cayastá, por lo que sus calles, edificios públicos y privados, su puerto y demás rincones que posee este conglomerado urbano, están colmados de historia. Una de ellos es el convento de San Francisco (declarado Monumento Histórico nacional) que fue construido en el siglo XVII con curiosas paredes de dos metros de espesor y decorados confeccionados por los indígenas en los marcos de las puertas. Adyacente al mismo está el Museo Histórico de San Francisco con colecciones muy interesantes. También se destacan por su importancia el Museo Histórico Provincial en la casa del Brigadier General Estanislao López, también declarada Monumento Histórico Nacional, el de Ciencias Naturales Florentino Ameghino, el Provincial de Bellas Artes y el Etnográfico y Colonial Juan de Garay, entre los principales. La Catedral Metropolitana es una antigua construcción comenzada a erigirse en 1665 que oportunamente mereciera la categoría de Monumento Histórico Nacional. La peatonal San Martín permite ver o comprar productos de todo tipo con comercios bien instalados y es el lugar donde de centra la vida social y comercial de la ciudad. La Estación Zoológica Experimental, dependiente del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Industria y Comercio, es una estación de recría de fauna autóctona donde pueden verse ejemplares de las principales especies de nuestra fauna y es considerada de gran importancia dentro de los establecimientos similares.
Otra localidad de importancia, que dista de la Reserva comentada unos 50 kilómetros, es Coronda. Esta ciudad está situada a la vera del río del mismo nombre y cuenta con pasado rico en vivencias. En efecto, hacia 1720 se inicia la construcción de una capilla en una porción de terreno que cediera su dueño, don Juan de Garay. Alrededor de esta se asentaron las primeras viviendas en una zona que estuvo muy despoblada durante largo tiempo y fue castigada varias veces por los malones. En sus cercanías, ya en épocas más próximas, se libraron importantes combates. En 1821 tropas del general entrerriano Pancho Ramírez desembarcaron en sus inmediaciones con el fin de ocupar la provincia y vencieron la resistencia que le ofrecieron primero el general Lamadrid y luego Dorrego, hasta que el 25 de mayo del mismo año el entonces gobernador, brigadier Estanislao López, venció a Ramírez en las proximidades de Coronda. En 1867 el gobierno provincial repartió tierras y se formó la Colonia Corondina, sentando las bases de lo que es hoy una importante zona productora de frutilla. Un recorrido por la ciudad le permitirá apreciar antiguas construcciones de distintos estilo muy bien conservadas como la Jefatura de Policía- de estilo italiano clásico-, la escuela Normal José E. Galisteo, el edificio de la Municipalidad, el Museo Municipal con interesantes colecciones de la historia local y la casa donde vivió, temporalmente, Alfonsina Storni. La costanera y el balneario son lugares para visitar y disfrutar de la pintoresca vista que ofrece el río Coronda con las islas que se forman en el lugar.

Cómo llegar
Desde la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz nos conduce la ruta nacional 11 hacia el sur. En su intersección con la ruta provincial 80, a la altura de la localidad de Arocena, se deberá girar hacia el oeste, circulando por esta última, unos 40 kilómetros, hasta Wildermuth, previo paso por la ciudad de Gálvez. Problemas de conservación
La Fundación Federico Wildermuth mantiene en buen estado las instalaciones de la reserva y se ocupa de cuestiones que la benefician en forma indirecta y favorecen a la comunidad en su conjunto. En tal sentido cabe destacar la instalación de un laboratorio y colecciones en una construcción sita en Colonia Belgrano, a sólo 10 kilómetros del área protegida. En ese laboratorio estudian alumnos del nivel secundario y contribuye de alguna forma a que la comunidad local apoye y valore la Reserva, situación que no ocurría lo suficiente, al menos hasta hace un tiempo atrás. El Museo Argentino de Ciencias Naturales representado por el biólogo Roberto Straneck, la Universidad Nacional del Litoral a través del reconocido ornitólogo y naturalista doctor Martín de la Peña, entre otras instituciones y profesionales han efectuado censos y estudios de campo desde los comienzos de la gestión. Siempre las áreas pequeñas sufren más el fenómeno de insularidad ya comentado en varias áreas tratadas en la página. En este caso particular reviste mayor importancia evitar todo impacto ambiental dada la sensibilidad de las poblaciones de aves migratorias a abandonar los apostaderos cuando la presión antrópica es grande.
Cabe acotar que la citada Fundación cuenta con apoyo de la Escuela Politécnica Federal de Zurich y de algunas universidades alemanas.


Bibliografía
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Investigación y Textos: Gabriel Omar Rodríguez


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