Granja Esperanza

Reserva de Recursos - Santa Fe
 

EDICION PROVISORIA - EN PROCESO DE DIAGRAMACION


Reserva Universitaria
Escuela Granja de Esperanza
Provincia de Santa Fe

Categoría
El área protegida reviste la categoría de “Reserva de Recursos” asignada por el Gobierno de la Provincia de Santa Fe. En este rango se incluyen aquellas áreas cuyas objetivos de conservación y planes de manejo aún no han sido determinados y, generalmente, son espacios con recursos naturales que merecen ser preservados pero tienen la característica de ser zonas poco accesibles y, por ende, escasamente pobladas, en las que resulta difícil evaluar el impacto que sufrirían si se las transforma en zonas de cultivo o explotación ganadera. El caso particular de la Reserva que tratamos tiene la particularidad de ser la única unidad de conservación de la Provincia que depende de La Universidad Nacional del Litoral ˆ por lo que su dominio es del Estado Nacional ˆ la que lo utilizada para fines didácticos y para la investigación, debiendo privilegiar siempre la conservación.

Ubicación
Se sitúa en el centro-este de la provincia, en jurisdicción del Departamento Las Colonias, a 45 kilómetros al noroeste de Santa Fe de la Vera Cruz y a 5 de la ciudad de Esperanza. Sus coordenadas son 31 20‚ S. y 60 40‚ O.

Superficie
La Reserva cuenta con 33 hectáreas.

Fecha e instrumento legal de creación
El 11 de septiembre de 1979 por la Resolución N 058/79 de la Escuela de Agricultura, Ganadería y Granja de Esperanza, dependiente de la Universidad Nacional del Litoral, se declaran zona de reserva 33 hectáreas que posee dicho establecimiento educativo. Posteriormente, el 24 de octubre de 1980, otra Resolución, esta vez emanada de la Universidad Nacional del Litoral con el N C.S. 353/80, refrenda la anterior disposición, y la unidad de conservación pasa a integrar el Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas.

Relieve
En la provincia de Santa Fe se diferencian claramente dos regiones: el chaco santafesino que se sitúa desde el extremo norte hasta algo menos de la mitad del territorio provincial en su extensión de norte a sur. Al este de la llanura chaqueña, en una ancha franja que bordea al Paraná por muchos kilómetros, se formó un gran valle aluvial que presenta una notable variedad de ambientes húmedos, con cursos de agua lóticos y lénticos como riachos, bañados, esteros, lagunas, madrejones, albardones que bordean los espejos de agua, pastizales, pajonales, selvas en galería, bosques de sauces y palmares, entre otros. A continuación de esta región hasta el límite sur se denomina región pampeana cuya característica principal es la de ser una gran planicie carente de relieve como para establecer zonas diferenciadas morfológicamente. En la parte norte de esta región, sobre las márgenes del río Salado, se ubica la Reserva Universitaria Escuela Granja de Esperanza. Esta vasta planicie de acumulación está constituida preponderantemente por terrenos cuaternarios. Los afloramientos de rocas terciarias o más antiguas son muy escasos. En cambio, en el subsuelo pampeano este tipo de rocas son abundantes y en algunas partes llegan a constituir varios cientos de metros de espesor (Leanza, A, 1958).El basamento cristalino del subsuelo está fracturado en bloques y forma una dilatada fosa tectónica cuyo pilar oeste, algo más elevado, coincide con las Sierras Pampeanas, mientras que el oriental, más bajo, se sitúa en territorio uruguayo, isla Martín García y en el sistema de Tandilia, provincia de Buenos Aires. En la región pampeana el subsuelo muestra que hay elementos tectónicos que serían como „sierras sumergidas‰, conformados por bloques de basamento diferencialmente hundidos. Debido a la intensa erosión que sufrió la Pampasia durante el Mesozoico y el Terciario antiguo, en el basamento se encuentran escasas formaciones preterciarias.
La región de la llanuras pampeanas, con su parte norte "centro del territorio santafesino" que algunos autores denominan Pampa Llana del Centro, muy plana, también sufrió efectos del movimiento andino al formarse la Pampa Ondulada, al sur de la anterior, que presenta una pronunciada barranca que en algunos sectores alcanza los 20 metros de altura frente al Paraná y un desnivel, llamado Borde de los Altos o Pampa Deprimida, en el sector sudoeste generado por los bloques hundidos de la naciente del río Salado del Sur. En esta parte de la Provincia de Santa Fe hay un sector más deprimido que se caracteriza por tener un drenaje indefinido donde se forman lagunas y bañados. El relieve homogéneo con variaciones topográficas menores, del orden de la decena de metros, producen situaciones diferenciales que condicionan los tipos de suelo y la presencia o ausencia de especies bióticas silvestres (Mosso, E y D. del Barco, 1994)

Hidrografía
El principal cauce de agua que posee la provincia de Santa Fe es el río Paraná que forma una subcuenca de 1.510.000 de km2– y esta entre los más extensos del mundo con sus 3740 km. de longitud, incluyendo el tramo del Paranaiba. Para su estudio se lo divide en tres tramos con caracteres distintos. El primero, que se denomina Alto Paraná - también llamado Paraná brasileño o mesetario- goza de un clima tropical con precipitaciones concentradas en los meses de verano, que establecen el régimen del río hasta su desagüe en el Plata, con predominio de caudales importantes en verano-otoño. Las lluvias de la alta cuenca, que se producen de diciembre a abril, con un máximo en febrero, derraman los mayores montos en las nacientes del río Tieté, en la Serra do Mar, donde superan los 4.000mm. anuales. El Alto Paraná, que se extiende desde su naciente hasta las cercanías de Posadas, discurre por un lecho tortuoso y de ancho variable (Iglesias de Cuello, A. 1982).
Hasta Diamante se extiende el Paraná Medio a lo largo de aproximadamente 600 km, salpicado de islas de origen fluvial. Con diferencias estructurales en ambas márgenes, el valle es más estrecho que aguas abajo y, por ende, está sujeto con mayor intensidad a los efectos de las crecientes que invaden islas y terrazas fluviales. La profusión de islas de carácter deltaico implantadas en el lecho del río, impulsa la formación de riachos laterales denominados "saladillos" que acompañan al curso principal.
Al norte de la ciudad de Santa Fe se localiza una importante cuenca lacustre compuesta por las lagunas San Pedro, Leyes y Setúbal. El principal afluente en este tramo medio es el río Salado del Norte (Juramento-Salado) de una longitud de 1500 km. y una cuenca de 247.000 km2, pero por las condiciones del relieve llega a su desembocadura con el caudal disminuido. El segundo afluente más importante es el Carcarañá, formado por lo ríos Tercero y Cuarto al sur de la provincia de Santa Fe. Desde este extremo se desarrolla en forma más o menos paralela al Paraná, el cauce del río San Javier que, junto con otros como el Paraná Miní, el Amores y una gran cantidad de pequeñas lagunas, entre las que se destacan Ñatiú y la del Medio, forman un gran humedal que dio lugar a que se declarara la zona Sitio Ramsar.
El Bajo Paraná o Déltico se caracteriza por tener escasa pendiente, la orilla izquierda (este) es elevada y no la afectan las inundaciones y la derecha (oeste), hasta aproximadamente la localidad santafesina de San Lorenzo, es baja e inundable. Su curso hacia la desembocadura transcurre entre islas que culminan en el gran Delta del Paraná. El caudal del río Paraná está altamente influenciado por las distintas represas que se construyeron en su recorrido.
En la región de los Bajos Submeridionales (ver ítem Relieve) se desarrollaron una gran cantidad de lagunas y esteros de distintas dimensiones, cuya formación se vio favorecida por la dificultad de escurrimiento de las aguas que provienen de zonas más altas -como el dorso occidental que enmarca a esta región deprimida y sectores de Santiago del Estero y Chaco - hacia el cauce del Paraná debida a la pequeña elevación que se sitúa al este de los Bajos Submeridionales. La salinidad de los suelos, la presencia de una napa freática de la misma característica y las aguas provenientes de Santiago del Estero que son también salinas, hacen que sólo algunos espejos de agua del sector noreste tengan agua dulce. Las principales lagunas del norte santafecino son La Salada, La Tigra, del Aguaro, Palo Pelado que está comunicada por el arroyo Golondrinas con la Isoati, la del Toro, del Cerrito, la Loca, Cueva del Tigre, del Palmar, Calchaquí y Del Cristal, entre otras.
El río Salado, que bordea la Reserva, nace en la Puna con un cauce intermitente hasta que recibe las aguas del río Calchaquí y del arroyo Las Conchas en territorio santafecino, lugar a partir del cual se convierte en un río con flujo constante. Luego también recibe aguas de gran cantidad de cañadas y derrames de zonas inundables lo que sumado a las lluvias estivales y de otoño provoca sus temidas crecientes que a veces afectan zonas aledañas a la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz.

Clima
La provincia de Santa Fe presenta tres tipos de clima en su dilato (latitudinalmente) territorio: al norte de la isoterma media anual de 20 C - ubicada próxima a la ciudad de Reconquista - encontramos, en el este un clima Subtropical sin estación seca y en el oeste otro Subtropical con estación seca. Al sur de estos, el clima Templado Húmedo cubre el resto de la provincia y afecta a la Reserva Escuela Granja Esperanza.
El clima subtropical sin estación seca se caracteriza por la escasa variación térmica anual con veranos cálidos e inviernos suaves, precipitaciones que llegan a los 1.100 mm. repartidas en forma más o menos pareja durante todo el año y abundante humedad. Por otra parte el clima subtropical con estación seca presenta una marcada disminución de las precipitaciones durante los meses de invierno y la cantidad de lluvia anual es inferior a los 1.000 mm., o sea algo menor a la de la clasificación anterior. Además se caracteriza por exhibir una gran amplitud térmica, que aumenta progresivamente hacia el oeste por disminución de la influencia oceánica, y mayor frecuencia de heladas, rondando los 20 C la temperatura media de las dos categorías de clima subtropical. Hacia el sur se insinúa el clima templado con la disminución gradual de las temperaturas y de las precipitaciones que se sitúan en los 800 mm. anuales. Los vientos predominantes provienen de los sectores noreste, norte, sur y este, estableciendo su velocidad de circulación una media anual de 12 kilómetros por hora.
El clima de Santa Fe está marcado por algunos factores que lo determinan preponderantemente, ellos son: su posición y gran extensión latitudinal que ocupa desde los 28 hasta los 34 20' (aprox.) Lat. S., su distancia del mar que le otorga caracteres de continentalidad y la gran planicie del extenso territorio que permite el libre desplazamiento de las masas de aire que determinan algunas las variables climáticas.

Flora
De las numerosas clasificaciones biogeográficas de la Argentina, unas de las más utilizadas son las realizadas por Ángel Cabrera en los años 1973 y 1976. De acuerdo al criterio utilizado en las mismas la provincia de Santa Fe ocupa tres regiones ˆ denominadas provincias ˆ que son: la provincia Chaqueña, en su tercio septentrional, la del Espinal en su tercio medio y la provincia Pampeana en la porción sur. Con la finalidad de homogeneizar el criterio de clasificación biogeográfica del país la Secretaría de Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable de la Nación, a través del Programa Institucional Ambiental (PRODIA) y la Administración de Parques Nacionales, en 1999 reunió a un gran número de especialistas con cuyos aportes Rodolfo Burkart, Néstor Bárbaro, Roberto Sánchez y Daniel Gómez elaboraron el trabajo titulado Eco-Regiones de la Argentina. De acuerdo a esta clasificación el territorio santafesino, a semejanza con la categorización de Cabrera, se divide en cinco eco-regiones. El tercio superior que señalábamos para la primera clasificación lo denominan eco-región del Chaco Húmedo, exceptuando una angosta franja longitudinal recostada sobre el límite oeste que se clasifica como eco-región del Chaco Seco. El tercio medio y el meridional, igual que en el trabajo de Cabrera, se denominan eco-regiones del Espinal la primera y Pampeana la segunda. La quinta sectorización es la referida a las márgenes del río Paraná hasta su desembocadura en el Plata, lugar donde la eco-región Delta e Islas del Paraná se ensancha, y su fisonomía presenta las selvas en galería que acompañan a los cursos de agua que provienen desde Misiones trayendo semillas de vegetación de aquellas latitudes.
Rozzatti y Mosso (1997), basándose en la las regiones naturales señaladas por Burkart (1994), caracterizan en una forma mucho más detallada los principales biomas de Santa Fe, interpretando seis zonas claramente diferenciadas para cuya interpretación nuevamente imaginamos al territorio provincial dividido latitudinalmente en tercios, de los cuales el austral es menos extenso. En el tercio septentrional se ubican tres regiones que de oeste a este son: los Bosques y Arbustales del Chaco Semiárido en una angosta franja sobre el extremo occidental, en el departamento 9 de Julio, donde predominan bosques de quebrachos ˆ en sus tres especies- y otros árboles semixerófilos; a continuación, ocupando un ancho mayor, están los Bosques y Esteros del Chaco Húmedo que poseen la parte oeste deprimida, conocida como los Bajos Submeridionales, con poca vegetación arbórea y predominio de pastizales, juncales en las zonas anegadas y espartillares. En el sector este se desarrolla la Cuña Boscosa ˆocupa el oeste del departamento Gral. Obligado y el este del departamento Vera ˆ donde el paisaje muestra bosques con mayor riqueza florística que en el chaco seco. Por último en el este de la porción norte se despliega una angosta franja paralela al río Paraná ˆ llamada Delta e Islas del Paraná- que por el sur llega hasta el departamento San Jerónimo y está ocupada, principalmente, por selvas en galería.
En lo que sería el tercio central hay dos regiones, una es la mencionada precedentemente que ocupa una pequeña lonja bordeando el río Paraná y la otra es la zona donde se ubica la Reserva Escuela Granja de Esperanza denominada región de Espinales y Algarrobales Pampeanos , cuyo nombre indica el tipo de vegetación más conspicua. La parte que corresponde al tercio austral del territorio provincial presenta un área que ocupa el oeste de los departamentos de Gral. López y Caseros identificada como Sabanas y Pastizales de la Pampa Semiárida, donde abundan los pastizales pampeanos semiáridos salpicados de bosquecillos de chañar (Geoffroea decorticans) y aromo o espinillo en otras regiones (Acacia caven). Al este de esta región, ocupando la mayor parte del extremo sur, encontramos los Pastizales de la Pampa Húmeda, formación florística altamente avasallada por la expansión de las zonas de cultivo.
De acuerdo a esta división en biorregiones se observa el predominio de dos grandes formaciones vegetales totalmente disímiles: la región chaqueña por el norte y la pampeana hacia el sur que, al no haber ninguna discontinuidad provocada por accidentes orográficos se produce una gradual transición entre ambos biomas constituyendo un ecotono de amplia extensión en donde está ubicada la reserva prospectada. Por esta razón en la misma se destaca un algarrobal con predominancia del algarrobo blanco (Prosopis alba), en el que han incursionado otras especies con distintas densidades de ejemplares como el chañar (Geoffroea decorticans), el tala de burro o matorral (Grabowskia duplicata) que es común verlo ocupar los llamados peladales, el tala (Celtis tala), el curupí (Sapium haematospermun) cuyo látex blanco es utilizado para confeccionar pegamento. En el sector norte se observa una mayor presencia del chañar que avanza sobre la pradera, cumpliendo el rol de especie colonizadora. En una etapa seral posterior sería probable que este espacio este ocupado por algarrobos o quebrachos blancos (Aspidosperma quebracho- blanco). En la parte este disminuyen sensiblemente los árboles y abundan las chilcas ˆ género Baccharis- lo que es motivado por las frecuentes inundaciones que sufre el sector por las crecientes del río Salado. También hay una gran variedad de gramíneas, epífitas, cactáceas y otros grupos vegetales. Si bien la ornitofauna es abundante en esta pequeña reserva, uno de sus mayores valores lo constituye su flora. Según un trabajo elaborado por Exner, E . de L. y J.P. Pensiero (2001) en el área se identifican 326 taxones botánicos incluidos en 220 géneros y 67 familias. De los taxones mencionados 294 pertenecen a especies nativas y 32 naturalizados.

Fauna
La fauna del lugar reviste importancia por la riqueza ornitológica fundamentalmente, dado que se han censado algo más de 150 especies, de las cuales 87 anidan en la Reserva (página Web de la Reserva) que para un área de 33 hectáreas, ubicada en la biorregión del Espinal, es una cifra significativa. De la Peña (1996) menciona la presencia de alrededor de 100 especies y en la lista de aves que figura en el Anexo IV del trabajo „Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas de Santa Fe‰( 1997), se cuentan 74 especies para la reserva analizada. Estas diferencias seguramente son debidas al tiempo transcurrido entre estos censos, a la dinámica de las poblaciones de aves en cuanto a las migraciones, los avistajes ocasionales que pueden producirse y el criterio que se adopte para considerarla de presencia en la unidad de conservació. Esta última consideración puede aplicarse a las aves acuáticas que puedan observarse en el río Salado que constituye uno de los límites del área. Entre las rapaces se destaca la presencia del milano blanco (Elanus leucurus), el halconcito colorado (Falco sparverius) y del carancho (Polyborus plancus). De la familia Scolopacidae se observan tres especies: la becasina común (Gallinago paraguariae), el playerito pectoral (Calidris melanotos) y el pitotoy solitario (Tringa solitaria), los dos últimos son migradores, permaneciendo en territorio argentino durante la primavera y el verano. Otro grupo de aves interesante por su vistosidad es el de los cucúlidos que en la Reserva Escuela Granja Esperanza estás representados por el cuclillo chico (Coccyzus cinereus), el cuclillo canela (Coccyzus melacoryphus), el conspicuo pirincho (Guira guira) y el crespín (Tapera naevia). Los atajacaminos - familia Caprimulgidae- presentan cuatro especies y de los carpinteros ˆ fam. Picidae- igual número. De la numerosa familia de los furnáridos se observan varias especies como el leñatero (Anumbis annumbi), el crestudo (Coryphistera alaudina), el coludito copetón (Leptasthenura platensis), tres especies del género Synallaxis, conocidos vulgarmente como pijuíes y otras más. Los tiránidos no son menos abundantes y se observan especies de distribución restringida como el pitanguá (Megarhynchus pitangua) que sólo habita el norte de Santa Fe y Corrientes, Misiones y el este de Formosa y Chaco, la viudita blanca (Fluvicola pica) con vistoso plumaje negro y blanco, la mosqueta estriada (Miyophobus fasciatus) cuya población más austral- la de estas latitudes- migra hacia el norte y la monjita coronada (Xolmis coronata) cuya dispersión ocupa las provincias de Río Negro y La Pampa y en invierno migra hacia el norte de Argentina y sur de países limítrofes. El juan chiviro (Cyclarhis gujamensis) con su típico canto que parece pronunciar las palabras de su nombre vulgar, el colorido naranjero (Thraupis bonariensis), la reinamora grande (Cnocompsa brissonii) de hermoso color azul violáceo el macho y la hembra canela en la parte ventral y marrón el dorso. Otra familia bien representada es la Icteridae con el tordo de pico corto (Molothrus rufoaxillaris), el tordo músico (Molothrus badius) y el renegrido (Molothrus bonariensis).
Entre la batracofauna las especies más conspicuas son el sapo común (Bufo arenarum), el sapito de panza colorada (Melanophryniscus stelzneri) y las ranas del género Hyla. La yarará grande, crucera o víbora de la cruz (Bothrops alternatus) es el animal más temido dentro de la herpetofauna. A esta la acompañan la culebra verde (Philodryas aestivus), la falsa yarará o ñuazo (Liophis poecilogyrus), el lagarto overo o iguana (Tupinambis teguixin) y lagartijas de la familia Teidae.
Al estar rodeada de campos muy alterados por la explotación agropecuaria y ocupar una pequeña superficie, la mastofauna no encuentra en el área prospectada un refugio apto para desarrollarse por lo que este grupo faunístico está poco representado. Son abundantes la comadreja overa (Didelphys albiventris) y las ratas y ratones de la familia Cricetidae. También hay murciélagos de la familia Vespertilionidae, peludos (Chaetophractus villosus), mulitas (Dasypus sp.) y el zorro gris (Lycalopex gymnocercus).

Recursos culturales
Como se comentara en el estudio de otras áreas, los elementos que permiten armar el rompecabezas que esclarezca la historia del continente americano antes de la llegada del hombre europeo, son escasos. Las primeras pruebas sobre la presencia del hombre prehistórico en la provincia de Santa Fe datan de 1864, cuando se construía el puente del Ferrocarril Central Argentino sobre el río Carcarañá, mientras se practicaba el trazado ferroviario de Rosario a Córdoba (Castellanos, 1944). Durante la excavación que se realizaba para dicha obra se encontraron piezas esqueléticas de mucha antigüedad. Estos hallazgos fueron estudiados por Paul Gervais entre 1867/72 y luego descriptos por Ameghino en su obra "Antigüedad del Hombre en el Plata", en el año 1918.
En 1894 Juan Ambrosetti da a conocer los hallazgos de piezas cerámicas en las islas de la llanura aluvial del Paraná en la latitud aproximada a la ciudad de Reconquista. Luego Alfredo Castellanos encontró restos humanos en Esperanza, en Melincué y en las costas del río Saladillo, cerca de Rosario, pero la antigüedad de esos hallazgos fue puesta en duda por otros arqueólogos. El paleontólogo Antonio Serrano hacia 1922 publicó los estudios realizados sobre yacimientos ubicados en Coronda y Frenguelli y Aparicio hicieron lo propio, en 1.932, sobre yacimientos ubicados en Malabrigo. La estudiosa Amelia Larguia de Crouzeiller, hizo una interesante colección de vestigios colectados en distintas localidades que donó al Departamento de Estudios Etnográficas de la Universidad Nacional del Litoral.
Las investigaciones comentadas- y varias más que por no excedernos en el desarrollo del ítem se soslayan- sirvieron como base para elaborar los eslabones que permitieron conocer los tiempos precedentes a la colonización europea, pero los mayores aportes para la época posterior a ese episodio histórico los realizaron muchos sacerdotes que escribieron sobre la vida y costumbres de los pueblos que evangelizaban. Del análisis de estos documentos surge, con suficientes datos, la historia de los pueblos que encontraron los españoles hacia el siglo XVI. Estas fuentes indican que gran parte de la zona chaqueña estaba ocupada por los guaycurúes. Estos formaban una gran familia lingüística integrada por varios pueblos de procedencia patagónica, que desde tiempo remotos ocuparon la gran región chaqueña, especialmente la parte oriental y meridional. Es decir el territorio que ocupa la Reserva que describimos sería la distribución más austral de esta cultura. La misma estaba compuesta por varios pueblos, a saber: los Abipones, los Mbayaes, los Payaguaes, los Mocovíes., los Tobas y los Pilagaes (Canals Frau, 1986). Los Mbayaes y los Payaguaes estuvieron la mayor parte de su historia fuera del territorio argentino, es decir ocupaban el chaco septentrional. Los tobas ocuparon el curso medio e inferior de los ríos Pilcomayo y Bermejo y los pilagáes sólo el extremo sur del Pilcomayo. Por ende los guaycurúes que quedan son lo abipones y mocovíes, estos últimos ocupaban el noroeste santafesino y los primeros el noreste hasta aproximadamente un poco más al sur de la actual ciudad de Santa Fe, haciendo la salvedad que sobre el curso del río Paraná y sus márgenes deambulaban otras entidades.
Los abipones estaban divididos por el hábitat que utilizaban en: rucahés, palabra aborigen que significa "campos abiertos", haciendo referencia al lugar que poblaban; nacaiguetergehés, los que vivían en las selvas y yaucanigás los ocupaban la región del agua (Serrano, 2000).
La mayor información sobre éstos aborígenes la aporta el padre Dobrinzhoffer, en una célebre obra escrita en latín conocida como "De Abiponibus" en la que también escribe sobre la lengua que utilizaban. Luego, en base a estos escritos el padre Lafone Quevedo, en 1894, escribe el trabajo titulado "Idioma Abipón". Las distintas lenguas guaycurúes que se hablaban en territorio argentino son muy afines entre sí y constituyen la rama austral de la familia (Canals Frau, 1986). A partir de una época difícil de precisar los pueblos de la región chaqueña fueron invadidos por lo patagones y adquirieron de éstos algunas costumbres y formas de vida como el sitio Jaaukanigas que en la lengua...

ind proteger la misma. en vigor recien en septiembre de 1992 entes da al mediom acua______

el uso de mantas de pieles, cinturones de cuero y la cuerda del arco confeccionada con tiras de piel. Eran recolectores y cazadores, sus viviendas las hacían de esteras y las trasladaban. No confeccionaban elementos de cerámica pero tejían redes y bolsas con las fibras de caraguatá.
A partir de un determinado momento nuestros gauycurúes se hicieron muy belicosos y, a veces asociados con otros pueblos "lules" arrasaban muchas ciudades de la región convirtiéndose en un verdadero azote para el europeo. Prueba de esto es que la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz tuvo que ser trasladada hacia el sur y durante cerca de un siglo los guaycurúes fueron dueños del Chaco (Canal Frau, 1986). Para neutralizar este efecto los sacerdotes comenzaron a formar reducciones para ejercer control sobre ellos y tratar de trasmitirles su cultura. Algunas de ellas perduraron en el tiempo y subsisten como pujantes ciudades. Tal es el caso de San Javier, fundada en 1743 y Concepción en 1749. A pesar de la instalación de estas reducciones, la mayor parte de los guaycurúes quedó fuera de ellas (Canals Frau, 2000), y debido a ello hoy perviven grupos de pilagaes, tobas y mocovíes.
Ya a mediados del siglo XIX, llegan las primeras colonias de inmigrantes europeos a la región. El 15 de junio de 1853 se firma lo que se llamó „Contrato de Colonización Agrícola‰ entre el gobernador de Santa Fe, don Domingo Crespo y el empresario salteño Aarón Castellanos. Este se comprometía a radicar en el lugar donde se encuentra la ciudad de Esperanza mil familias campesinas provenientes de Europa para formar cinco colonias de doscientas personas cada una. La fecha de fundación de la colonia Esperanza fue el 8 de septiembre de 1856, y ésta se dividió en dos sectores, uno para los inmigrantes procedentes de Alemania y Suiza y la otra para los franceses. En 1884 la localidad fue proclamada capital del departamento Las Colonias.

Alternativas turísticas
La unidad de conservación es una alternativa turística para los que visitan la pintoresca ciudad de Esperanza o la de Santa Fe de la Vera Cruz, de la cual la separan tan sólo unos 45 kilómetros. La variada flora y la avifauna son de por sí un atractivo interesante para todos aquellos que buscan paz y tranquilidad. El contacto íntimo con la naturaleza que puede ser el simple hecho de sentarse en un lugar a leer o compartir un mate con otra persona, rodeado del verdor que ofrecen las plantas y escuchando el trino de los pájaros, hasta tratar de desentrañar sus secretos observando detalles como las distintas cortezas de los árboles, elemento que ayuda a su identificación, lo mismo que ocurre con su floración, sus frutos y el follaje. La observación de aves valiéndonos de binoculares es otra opción como la toma de fotografías de todos estos elementos. También la parte de granja y explotación de ganado vacuno que realizan los alumnos del establecimiento educativo, para mucha gente que proviene de centros poblados donde no existe la posibilidad de ver cómo se originan muchos de nuestros alimentos básicos, es motivo de sana recreación.
La ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, capital provincial, ofrece todos los atractivos que tiene una gran ciudad, junto con las localidades más próximas. En efecto su fundación data de 1660, después de haber sido destruida por los abipones y mocovíes la primera fundación en Cayastá, por lo que sus calles, edificios públicos y privados, su puerto y demás rincones que posee este conglomerado urbano, están colmados de historia. Una de ellos es el convento de San Francisco (declarado Monumento Histórico nacional) que fue construido en el siglo XVII con curiosas paredes de dos metros de espesor y decorados confeccionados por los indígenas en los marcos de las puertas. Adyacente al mismo está el Museo Histórico de San Francisco con colecciones muy interesantes. También se destacan por su importancia el Museo Histórico Provincial en la casa del Brigadier General Estanislao López, también declarada Monumento Histórico Nacional, el de Ciencias Naturales Florentino Ameghino, el Provincial de Bellas Artes y el Etnográfico y Colonial Juan de Garay, entre los principales. La Catedral Metropolitana es una antigua construcción comenzada a erigirse en 1665 que oportunamente mereciera la categoría de Monumento Histórico Nacional. La peatonal San Martín permite ver o comprar productos de todo tipo con comercios bien instalados y es el lugar donde de centra la vida social y comercial de la ciudad. El aficionado al mundo del espectáculo puede concurrir a teatros y cines no descartando nunca una recorrida por la hermosa Costanera donde lucen construcciones de buen nivel arquitectónico. La Estación Zoológica Experimental, dependiente del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Industria y Comercio, es una estación de recría de fauna autóctona donde pueden verse ejemplares de las principales especies de nuestra fauna y es considerada de gran importancia dentro de los establecimientos similares.
En lo que respecta a los alrededores son variadas las posibilidades. En primer lugar se puede hacer una visita a la capital entrerriana, Paraná, dado que está a pocos kilómetros previo cruce del río homónimo a través del Túnel Subfluvial Hernandarias. Ni bien se abandona el casco urbano por el sector sur encontramos la ciudad de Santo Tomé, la que cuenta con un amplio balneario sobre el río Salado y se destaca por la fina confección de cristalería tallada a mano por expertos artesanos. Alto Verde es otro pueblo cercano a la capital santafesina, típicamente deltaico, dado que está rodeado de arroyos y lagunas. También en la localidad de Colastiné, a unos 10 kilómetros de Santa Fe, hay un balneario con instalaciones como en San José del Rincón, una de las localidades más antiguas de la provincia, donde se concentran gran cantidad de lujosas casas de fin de semana. Es de suponer que las localidades próximas a la capital provincial son muchas, pero nos hemos limitado a nombrar sólo algunas que son las más concurridas por el turismo.

Cómo llegar
Desde la ciudad de Santa Fe se toma la ruta provincial 11 hasta su intersección con la 70 donde hay que girar hacia el oeste ˆ hacia Rafaela- y recorrer unos 20 kilómetros hasta poco antes de la ciudad de Esperanza, donde hacia al norte parte la ruta provincial 6 rumbo a la localidad de Manucho. Luego de recorrer 5 kilómetros, del sector oeste parte un camino que tras breve recorrido nos conduce a la entrada de la Escuela de Agricultura, Ganadería y Granja.

Problemas de conservación
La Reserva Universitaria Escuela Granja de Esperanza tiene como objetivo proteger una parte de montes ubicados en una zona de transición entre las provincias biogeográficas del Espinal y la Chaqueña y su fauna asociada. El estado de conservación del área es bueno en el aspecto de estar a salvaguarda de la intrusión de cazadores furtivos o personas que hagan extracción de leña o provoquen cualquier tipo de alteración del ambiente, debido a la proximidad del establecimiento educativo y al uso más o menos frecuente que hacen los alumnos de la Universidad del Litoral, de escuelas de la zona y de investigadores. Esto sólo indica una menor probabilidad depredación humana respecto a lo que ocurre en otras áreas donde a veces los que ejercen el control están a varios kilómetros de distancia de sus límites. Sufre el inconveniente de toda área pequeña, a la vez está rodeada de zonas con campos, explotados agropecuariamente: la insularidad. Este fenómeno de aislamiento no permite el intercambio genético entre las poblaciones animales, dado que las mismas están confinadas a los ambientes naturales que les ofrece la reserva. Otra amenaza importante la constituyen las especies vegetales exóticas que habitan el predio, especialmente por su abundancia el paraíso (Melia azedarach) y la acacia negra (Gleditsia triacanthos). También sería necesario crear pautas de manejo que compatibilicen la conservación con los otros usos que se le dan al área.

Bibliografía
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Investigación y Textos: Gabriel Omar Rodríguez


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