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Parque Nacional Río Pilcomayo
Ubicación
Se
encuentra en el
nordeste de la provincia
de Formosa, entre
los 25º 03´de
latittud sur y los
58º 08´
de longitud oeste.
El límite
norte lo constituye
el río Pilcomayo
y una parte del
noroeste el denominado
río Pilcomayo
Inferior o Sur.
La parte que se
encuentra recostada
sobre el Pilcomayo
limita con la República
del Paraguay.
Los
límites sur
y este están
constituidos por
estancias y chacras
de producción
agropecuaria. La
ciudad más
próxima de
mayor importancia
es Clorinda, que
se encuentra aproximadamente
a unos 40 km y,
a unos 150 km del
Parque, se ubica
Formosa, la capital
provincial. Además,
a menos de 20 km
se encuentran las
localidades de Laguna
Blanca, Nai-neck
y Palma Sola.
Superficie
La
superficie total
del Parque es de
47.454 hectáreas.
Fecha
e instrumento legal
de creación
El
29 de septiembre
de 1951 se sanciona
la Ley 14.073, mediante
la cual se crea
el Parque Nacional
Río Pilcomayo
(otorgándole
285.000ha.) con
la finalidad de
proteger pastizales,
esteros, cañadas,
lagunas y selvas
en galería,
típicos del
Chaco Húmedo
u Oriental.
En
1968, por ley 17.917,
se excluyeron las
zonas que, según
expresan los fundamentos
de dicha norma,
se consideró
que no reunían
las características
necesarias para
ser Parque o Reserva,
aduciendo que estaban
profundamente transformadas
por los pobladores
que dedicaban la
tierra a cultivos,
explotación
ganadera y hasta
formación
de núcleos
urbanos. Se desafectaron,
entonces, aproximadamente
200.000 ha de la
parte este y quedaron,
en la zona oeste,
aproximadamente
50.000 ha. De este
modo se perdió
la mayor parte de
esta gran unidad
de conservación,
ubicada en una de
las áreas de más alta diversidad
biótica del
país.
El
24 de abril de 1991
se publica en el
Boletín Oficial
la Ley Nº 23.919,
mediante la cual
se ratifica la Convención
Relativa a los Humedales
de Importancia Internacional
especialmente como
Hábitat de
Aves Acuáticas,
firmada en la ciudad
de Ramsar (Irán)
el 2 de febrero
de 1971 y luego
modificada por el
Protocolo de París,
firmado el 3 de
diciembre de 1982.
En virtud de este
acuerdo internacional
el Parque Nacional
Río Pilcomayo
fue incluído
en la Lista de Humedales
de Importancia Internacional.
Relieve
La
mesopotamia chaqueña
delimitada por los
ríos Pilcomayo
y Bermejo es territorio
de la provincia
de Formosa, cuyo
límite este
lo constituye el
río Paraguay,
del cual aquéllos
son tributarios.
La llanura formoseña
es parte de una
gran cuenca de acumulación -área de forma cóncava donde se depositan materiales
orgánicos,
inorgánicos
o de otros orígenes–
en la cual, sobre
un basamento cristalino
que se encuentra
a distintas profundidades,
se depositaron sedimentos
de diverso origen
y edad, sobre todo
materiales recientes
de origen fluvial
y eólico.
En este proceso
los materiales edáficos
se distribuyeron
de la siguiente
manera: en el este
predominan
los limos y arcillas,
que son relativamente
finos y generadores
de suelos de menor
permeabilidad, mientras
que en el oeste,
son más gruesos
y permeables. Los
movimientos tectónicos
que formaron los
Andes generaron
aquí líneas
de falla más
o menos paralelas
a la del río
Paraguay y también
se observan escalonamientos
(la geología
los denomina “umbrales”)
de muy poca
altura producidos
por otros fenómenos
geológicos.
En este marco geomorfológico
general se sitúa
el Parque Nacional
Río Pilcomayo,
con las particularidades
propias del espacio
que nos ocupa y
que se analizarán
seguidamente.
La leve pendiente general del área va del oeste hacia el
este,
declive que
lógicamente
influye en la orientación
de los ríos,
cuyos cursos adoptan
ese sentido de circulación.
En la zona central,
aun más plana,
los desbordes del
río Pilcomayo
y las abundantes
precipitaciones
forman
grandes esteros
y bañados
que, cuando las
lluvias son muy
abundantes, se comunican
entre sí
a través
de cursos de agua
apenas encauzados.
Contribuyen a la
formación
de estos humedales
los albardones que
bordean los cursos
de agua. Esto hace
de la región
una enorme planicie
salpicada por gran
cantidad de esteros
y zonas anegadizas.
El
área del
Parque, según
la definen Morello
y Adámoli
(l968, 1973, 1974),
es un enorme relieve
fluvial, muy joven,
elaborado por un
sistema de ríos
alóctonos
que se ha impuesto
sobre un ambiente
de llanura muy chata.
El
brazo sur del río
Pilcomayo inferior,
como tantos otros
del este de la región
chaqueña,
construye su cauce
por erosión
retrocedente y se
formó tempranamente.
Así, Lange
(1906) comprueba en el terreno el retroceso del Salto del Palmar y Tapia(1935), casi al
mismo tiempo que
Groeber (1941) plantea
este origen para
los ríos
y arroyos que vuelcan
sus aguas en los
ríos Paraguay
y Paraná.
La
morfología
del Parque se debe
básicamente
al tipo de actividad
fluvial, actual
o pasada. Hortt
(1978) propone tres
modelos para sectorizar
la llanura chaqueña
–comprendida
entre el Teuco-Bermejo
hacia el norte y
el riacho Nogueira
hacia el sur- de
acuerdo al fenómeno
señalado
en el párrafo
anterior. Las unidades
geomorfológicas
que considera este
autor son tres.
En primer lugar,
las paleoplanicies
fluviales,
constituidas por
superficies que
contienen un curso
de agua como principal
vía de escurrimiento
o por ambientes
lénticos
como los esteros.
De esta división,
lo más destacable
es que los ríos
constituyen por
sí mismos
el principal agente
transformador de
la morfología,
puesto que la erosión
o la deposición
que producen genera
la formación
de meandros, madrejones
y albardones, entre
otros accidentes
geofísicos.
En cuanto a las
zonas ocupadas por
esteros, se señala
que, si se divide
la superficie del
Parque en cuartos,
el correspondiente
al sector noreste
carece de ellos
y está cubierto
por agua en forma
permanente o semipermanente,
con vegetación
constituida por
pajonales y herbáceas
hidrófilas
enmarcadas por zonas
boscosas singularmente
desarrolladas en
forma más
o menos lineal.
La
segunda unidad geomorfológica
que menciona el
citado autor es
la de los paleoderrames
marginales,
que son zonas más
elevadas que actúan
como divisorias
de aguas. En estos
paleoderrames se
formaron suelos
arcillosos con un
horizonte superficial
blando que es el
afectado por los
procesos erosivos.
La
tercera unidad es
la que denomina
depresiones interderrames,
que ocupan
amplios sectores,
aunque las áreas
afectadas por la
actividad fluvial
más o menos
reciente son proporcionalmente
mayores. De acuerdo
al criterio de Hortt
(op. cit.), estas
depresiones pueden
subdividirse en
otras unidades menores
que no se detallan
por exceder el tenor de este trabajo.
Hidrografía
El
principal curso
de agua del Parque
es el río
Pilcomayo, que conforma
el extremo norte
del área
protegida. Este
río nace
a unos 4000 msnm,
en el altiplano
boliviano, donde
las precipitaciones
oscilan entre los
500 y los 700 mm
anuales. Se alimenta
principalmente del
derretimiento de
nieves y su curso,
al llegar al fortín
Nuevo Pilcomayo,
se abre en varios
subcauces y se vuelca,
caudaloso, en el
estero Patiño.
En
el período
de bajante, que
dura alrededor de
nueve meses al año,
el río se
corta en la región
de los esteros,
formando un paisaje
con extensos bañados
y lagunas, generalmente
temporarios, porque
sus aguas se desplazan por una pendiente única a través
de albardones bajos,
evaporándose
o infiltrándose
al pasar. Así,
el río pierde
su cauce definido
y se mezcla con
las aguas del estero
Patiño y
las del bañado
La Estrella.
Luego
de este gran estero,
cuando las crecientes
desbordan el cauce,
busca una salida
a través
del Pilcomayo inferior,
del Brazo Norte
o del Brazo Sur,
del río Confuso
Seco, del río
Verde y otros, según
pueda abrirse camino
para su escurrimiento
y luego retomar
un cauce definido,
como el que tiene
al pasar por el
Parque, hasta su
desembocadura en
el río Paraguay,
al sur de Asunción.
En
el extremo sur del
área protegida
se encuentra la
laguna Blanca, un
cuerpo de agua de
gran tamaño
que se suma a la
gran cantidad de
humedales que cubren
la superficie de
este Parque (esteros
Bellavista, Bacalda,
Abadié y
Poí) Esta
circunstancia hace
del lugar una zona
muy propicia para
la vida de gran
de cantidad de aves
acuáticas
y para el asentamiento
de aves migratorias
que provienen del
hemisferio norte,
lo cual motivó que se lo incluyera en la Lista de los
Humedales de Importancia
Internacional (Convención
Ramsar). Existe
un pequeño
arroyo dentro del
Parque denominado
Zanjita.
Clima
El
Parque se sitúa
en una zona de clima
subtropical templado.
Las precipitaciones
promedian los 1.200
mm. anuales y la
temperatura media
anual es de 23 C
º. En época
estival las temperaturas
máximas pueden
alcanzan los 40
Cº y los inviernos
no están
exentos de días
con temperaturas
bajo cero, con heladas.
La
zona está
afectada por el
anticiclón
del Atlántico
Sur y por la baja
térmica del
continente sudamericano,
que propician la
formación
de masas de aire
tropical. La combinación
de estas masas con
las atlánticas
polares determina
el régimen
de lluvias.
En
cuanto a las precipitaciones,
presentan una merma
marcada en la estación
invernal y dos picos
de aumento, uno
en el mes de marzo,
más acentuado,
y otro suave en
el mes de noviembre.
Es
importante destacar
que el Parque se
encuentra dentro
del área
de producción
frecuente de tornados,
pero no existe un
buen registro de
los mismos debido
a la escasa población
de la zona.
En
cuanto al clima
provincial en general,
se observa que,
por su extensión
latitudinal, el extremo noroeste está dentro
de la zona tropical,
en tanto la mayor
parte del territorio
se encuentra al
sur del Trópico
de Capricornio.
Esta distancia con
el Ecuador explica
la inexistencia
de marcadas diferencias
estacionales en
la duración
de los días
y las noches, que
sí se producen
en la intensidad
de la insolación.
Es
importante señalar
que, al estar el
oeste de la provincia
afectado por un
clima cálido
tropical con estación
seca, las lluvias
de escaso monto
se producen en el
período estival,
cuando la intensidad
de evaporación
es mayor a causa
de las elevadas
temperaturas. Esto
produce un balance
hídrico marcadamente
deficitario, que
tiene mucha influencia
en el caudal de
los ríos,
muchos de los cuales
llegan a la región
oriental.
Flora
Desde
el punto de vista
florístico,
el Parque Nacional
Río Pilcomayo
se ubica en la Eco-Región
denominada Chaco
Húmedo (PRODIA,1999).
Cabrera (1976) denomina
a esa misma zona
Provincia Chaqueña,
integrándola
a una división
mayor llamada Dominio
Chaqueño.
Ambas clasificaciones
hacen referencia
a una enorme llanura
de aproximadamente
1.090.000 kilómetros
cuadrados denominada
Gran Chaco, que
abarca parte de
los territorios
de la Argentina,
Paraguay, Bolivia
y Brasil. La región
se caracteriza,
a grandes rasgos,
por ser una planicie
formada por sedimentos
geológicamente
jóvenes (del
cuaternario) que
cubren una capa
rocosa que, por
el contrario, es
muy antigua (era
paleozoica). No
obstante, se la
puede dividir en
otras subregiones
por variaciones
pluviométricas
o de relieve. El
caso que nos ocupa,
como ya se mencionó,
es el de la zona
húmeda u
oriental, cuya principal
característica
es recibir lluvias
que oscilan entre
los 900 y 1.200
mm. anuales y estar
cubierta por gran
cantidad de esteros,
lagunas y bañados.
La zona del Parque
recibe agua de dos
sistemas fluviales:
el del río
Paraguay por el
este y el del sistema
andino, a través
del río Pilcomayo, por la parte occidental.
Para
describir la flora
de este Parque debemos,
previamente, caracterizar
los ambientes más
representativos
del área.
En primer lugar,
sobre las márgenes
del río Pilcomayo
y de sus cauces
o madrejones abandonados,
muchos de los cuales
pueden circunstancialmente
volver a tener agua
en las crecidas,
aparece la selva
en galería.
En
estas formaciones
hay árboles
como el laurel (Ocotea
syarcolens),
el espina de corona
(Gleditsia
amorphoides),
también
conocido en lengua
guaraní con
los nombres de cambá-nambí
o ivopé,
el higuerón,
agarra palo o ibapohí
(Ficus luschnathiana)
que es un árbol
pariente del exótico
gomero y muy útil
porque muchas aves
y murciélagos
consumen sus frutos.
Otros árboles
comunes en estas
selvas marginales
son el guayaibí
o guayaibí
blanco (Patagonula
americana),
el chal-chal (Allophylus
edulis), conocido en lengua guaraní
como cocú,
cuyo fruto es también
muy consumido por
las aves y especialmente
por el zorzal, que
por su afición
a ellos recibe el
nombre de “chalchalero”,
el anchico colorado,
angico o curupay-rá
(que significa “parecido
al curupay”),
denominado científicamente
Piptadenia rigida
(algunos autores
lo incluyen en el
género Parapiptadenia), el ingá o ingá colorado (Inga
uruguensis),
el timbó
colorado (Enterolobium
contortisiliquum),
el timbó
blanco o palo flojo
(Cathormion polyanthum) –para algunos autores Arthrosamanea
polyantha-,
el tarumá
o espina de bañado
(Citharexylum
montevidense) ,muy
utilizado como árbol
ornamental en plazas,
el sauce criollo
o colorado ( Salix
humboldtiana)
y el
ñangapirí
(Eugenia uniflora),
entre muchos otros.
Como
en toda selva, las
lianas, enredaderas
y epífitas
ocupan gran parte
de la masa boscosa
y cada grupo mencionado
está formado
por una cantidad
muy variada de especies.
Las bromeliáceas,
una familia cuyo
miembro más
conocido es el ananá,
son abundantes en
esta zona, donde
aparecen cantidad
de especies terrestres
conocidas como chaguares,
en tanto muchas
otras, al ser epífitas,
se encuentran en
las alturas. Entre
los chaguares se
destaca, por su
colorida flor y
relativa abundancia,
el ananá
del monte (Pseudananas
sagenarius),
el llamado popularmente
chaguar gancho (Bromelia
serra) y el
caraguatá
o chaguar del aire
(Aechmea distichantha).
Los lugareños
dan a estas plantas
una gran utilidad,
ya que extraen de
sus hojas machacadas
las fibras con las
que fabrican bolsos
y canastas. Entre
las lianas, una
de las más
comunes es la barba
de viejo (Clematis
hilarii) y entre
las orquídeas
se destaca Brassavola
pierrinii.
La
segunda unidad ambiental
son las isletas
de monte, formadas
por manchones irregulares
de vegetación
en los que predominan
el quebracho blanco
(Aspidosperma
quebracho-blanco),
el quebracho colorado
chaqueño
(Schinopsis balansae),
el urunday (Astronium
balansae), el
guayacán
(Caesalpinia
paraguariensis), que se destaca por su vistoso follaje nuevo de tonalidad
rojiza y un nombre
guaraní (ivirá-verá
–árbol
que brilla–)
que hace referencia
a las manchas blancuzcas
y de otras tonalidades
que presenta su
tronco. En las isletas
de monte es común
encontrar también
ejemplares de algarrobo
blanco (Prosopis
alba)
y algarrobo negro
(Prosopis nigra),
lapacho amarillo
(Tabebuia pulcherrima)
y rosado (Tabebuia heptaphylla), palo piedra (Diplokeleba floribunda), carandilla (Trithrinax
biflabellata),
molle (Schinus
longifolius), chañar (Geoffroea decorticans),
curupí o
lecherón
(Sapium haematospermun),
cardón (Cereus
uruguayanus),
ibirá-pitá
(Peltophorurm
dubium) y otras
especies de menor
porte.
El
suelo de este sector
está poblado
de caraguatáes,
como en la selva
en galería.
Entre las espífitas
no faltan los conspicuos
claveles del aire
(Tillandsia
aeranthos, T.
bandensis y T. stricta),
y plantas trepadoras
como la vistosa
mburucuyá
o pasionaria (Passiflora
coerulea)
La
tercera unidad florística
que se destaca por
cubrir la mayor
parte del Parque
son las sabanas
con palmar, donde
aparecen dos estratos,
uno arbóreo
discontinuo, formado
por la palmera caranday
(Copernicia alba) y otro herbáceo, con espartillares
y pajonales densos,
generalmente sujetos
a inundaciones,
con ejemplares aislados
de algarrobo negro
(Prosopis nigra),
tatané (Pithecellobium
scalare),
aromito, espinillo
de bañado
o aromo (Acacia
caven) que a
veces forma pequeños
bosquecillos, y
lapacho amarillo
(Tabebuia caraiba).
En
la zona de pajonales
encontramos varias
especies del género
Scirpus,
como Schomnoplectus
californicus y
Scirpus spicatum, entre muchas
otras.
Como
se comentó
precedentemente,
los palmares de
caranday ocupan
un vasto sector
del Parque. Por
esta razón,
Copernicia alba
es, de alguna forma,
el emblema de este
área protegida.
Los lugareños
aprovechan bien
este legado de la
naturaleza: los
frutos maduros fermentados
se emplean para
fabricar una bebida,
y el cogollo (fruto),
comestible, se consume
crudo o asado. Las
hojas se usan para
confeccionar sombreros
y pantallas, en
tanto los troncos
se han utilizado
para postes telefónicos
y construcciones
rurales. La raíz
de la palma blanca
o caranday también
es empleada en medicina
popular como diurético.
La Copernicia
alba, denominada
“queic”
en lengua toba,
recibe
nombres comunes
-e incluso el científico,
“alba”-
aparentemente contradictorios,
dado que también
se la denomina palma
negra y palma colorada.
Esto se debe a que
el leño joven
de la especie es
blanquecino, pero
luego, con la edad,
se torna rojizo
y, más tarde,
negruzco. Esta palmera
puede superar los
20 metros de altura,
aunque su estándar
es algo menor.
Los
esteros, bañados
y lagunas constituyen
la cuarta unidad
de la clasificación
que seguimos para
el análisis
de la flora de este
parque nacional.
Los suelos de este
sector están
permanentemente
inundados, por lo
cual carecen de
estrato arbóreo
y su vegetación
es hidrófila.
Como representantes
de la misma cabe
mencionar a Thalia
geniculata y Thalia
multiflora,
ambas llamadas popularmente
peguajó,
Typha latifolia
–una de las
muchas especies
a las que se las
llama totoras -,
Rhynchospora
corymbosa, Ludwigia
sp., Begonia
cucullata, Gymnocoronis
spilanthoides –
llamada jazmín de bañado -, Juncus sp.
– varias especies
conocidas con los
nombres de junco,
junquillo o hunco,
Senecio sp.
–género
comúnmente
conocido como primavera,
margarita de bañado
y otros nombres-
y, por último,
Sagittaria montevidensi,
llamada popularmente
saeta o flecha de
agua.
Entre
las plantas flotantes
encontramos la amapola
de agua (Hydrocleys
nymphoides), el camalote (Eichhornia azurea), el jacinto de agua,
aguapé-y
o camalote (Eichhornia
crassipes),
el aguapé
(Pontederia lanceolata),
la estrella de agua
o sanguinaria (Nymphoides
indicum), la
yerba del bicho,
catay o hierba picante
(Polygonum punctatum),
Limnobium laevigatum;
la falsa verdolaga (Ludwigia peploides) y el helechito
de agua (Azolla
filiculoides)
que, como cubre
totalmente las superficies
de agua, no permite
detectarlas.
Fauna
La
biodiversidad de
la eco-región
del Chaco húmedo
es realmente cuantiosa.
En esto desempeña
un papel preponderante
la gran variedad
de ambientes que
la zona ofrece como
hábitat para
la fauna. Al ser
una zona de niveles
pluviométricos
altos, abundan espejos
de agua de distinto
tipo. Los esteros
son formaciones
con agua permanente,
cuya altura depende
de las lluvias,
ocupados parcialmente
por vegetación;
las cañadas
son terrenos bajos
y funcionan como
vías de escurrimiento;
las zonas deprimidas
con respecto a las
áreas vecinas,
que permanecen levemente
cubiertas por agua
gran parte de año
y poseen abundante
vegetación
hidrófila,
se denominan bañados,
en tanto las lagunas
son cuerpos de agua
permanentes y poco
profundos, lo que
impide la formación
de ambientes diferenciados.
Además
de estos ambientes,
los abundantes ríos
y arroyos que en
alguna época
del año desbordan,
crean lo que se
denomina interfluvios,
o sea, espacios
entre dos corrientes
de agua que se inundan
en las crecidas
. También
hay terrenos elevados
donde se desarrollan
distintos tipos
de formaciones boscosas
o arbustivas. Como
se advierte, los
nichos ecológicos
que ofrece la región
son tan diversos
que explican la
diversidad faunística
del área.
Comenzaremos
por los vertebrados
que tienen una estrecha
vinculación
con el medio acuático.
Aquellos que la
tengan circunstancialmente
serán incluidos
en la segunda parte.
Debemos
hacer la salvedad
de que las cifras
mencionadas en cuanto
a la cantidad de
especies de cada
grupo de vertebrados
nunca son totalmente
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