San Carlos

Paisaje Protegido - Entre Ríos
 

EDICION PROVISORIA - EN PROCESO DE DIAGRAMACION


Parque San Carlos
Zona de Protección de las Aves Silvestres.
Provincia de Entre Ríos

Categoría
La categoría asignada al área analizada corresponde a la de Paisaje Protegido, que de acuerdo a la normativa vigente afecta a zonas naturales o modificadas, que presentan panoramas atractivos, aprovechados por el hombre para esparcimiento y turismo o aquellos paisajes que por ser el resultado de la interacción del hombre y la naturaleza, reflejan manifestaciones culturales.UbicaciónSe encuentra dentro del departamento Concordia, al nordeste de la ciudad del mismo nombre y sus coordenadas son : 31° 20’ Lat. S y 58° 00’ Long. O.

Superficie
El Parque San Carlos tiene una superficie de 98 hectáreas.


Fecha e instrumento legal de creación
La Ordenanza Municipal N° 26.320/93 y el Decreto Municipal N° 26.560 del mes de junio de 1993 declara el área zona de Reserva de Aves Silvestres. Luego, en 1995, la Ordenanza Municipal N° 28.312 declara a la zona del Parque San Carlos Área Natural Protegida y Zona de Reserva a la selva en galería que está próxima.

Relieve
La provincia de Entre Ríos es una llanura ondulada surcada por cientos de cursos de agua cuya unidad se interrumpe en dos sectores: al sur donde las pequeñas elevaciones finalizan repentinamente cambiando el ambiente semielevado por una zona deprimida y anegadiza que no alcanza a drenar lo suficiente por la gran cantidad de arroyos que vierten sus aguas hacia los ríos Paraná y Uruguay. Al noroeste ocurre algo similar al bajar el nivel del suelo hacia lo que se conoce como el Bajo del Yacaré. Se puede referir una tercera alteración geomorfológica, menos insinuada que las anteriores, que son las terrazas fluviales del sector norte del río Uruguay, hoy poco visibles por efecto de la represa de Salto Grande. El plegamiento andino tuvo influencia en el territorio de Entre Ríos creando líneas de falla y reactivó otras por donde corren los ríos de disposición longitudinal como el Gualeguaychú, el Gualeguay y el arroyo Nogoyá. Así la zona quedó fracturada en bloques marcados por las lomadas Grande y de Montiel que se extienden de norte a sur la primera y de noreste a sureste la segunda, ocupando los espacios entre los mencionados ríos de curso longitudinal.
Poco más al norte del paralelo 32 S. la Lomada Grande se bifurca, continuando en forma paralela su recorrido hacia el sur, llegando el ala este hasta aproximadamente el paralelo 33 S. y ocupa el espacio que media entre el río Gualeguaychú y el Uruguay.
De acuerdo a la clasificación en órdenes de suelos realizada por Tasi, H. (1981) la zona sur de Entre Ríos posee tres tipos: Molisoles en los departamentos Victoria y Gualeguay, una combinación de Entisoles e Inceptisoles en las zonas deltaicas del departamento Islas de Ibicuy y Vertisoles en el departamento Gualiguaychú, Estos últimos son los que ocupan mayor parte del territorio provincial y a grandes rasgos pueden distinguirse por tener un alto contenido de arcilla, su color es negro oscuro, con tendencia a dilatarse o contraerse por la humedad, característica que permite verlos agrietados en períodos secos. Son también suelos suficientemente ricos en nutrientes.
La superficie que ocupa el Parque San Carlos presenta unas leves elevaciones, que localmente las denominan colinas.

Hidrografía
La provincia de Entre Ríos, como claramente lo expresa su nombre , está enmarcada por dos importantes ríos: el Uruguay y el Paraná. Además posee una gran red hidrográfica generada por su clima interactuando con el relieve y el sustrato, lo que constituye una destacable característica del territorio entrerriano. El primero de los grandes ríos mencionados posee una cuenca imbrífera que alcanza los 440.000 km2 de los cuales más de 70.000 pertenecen al territorio argentino y la longitud llega a los 1612 km., transportando un volumen medio de unos 4.700 m3 por segundo. Su nombre deriva de la lengua guaraní y significa río de los pájaros ( aunque hay otras interpretaciones). Nace en el Brasil en las Sierras Do Mar y Geral a menos de 100 km. del Atlántico y junto al río Paraná, en su desembocadura, forman el Río de La Plata. Enseguida de ingresar al territorio argentino, en la provincia de Misiones, forma los famosos Saltos de Moconá y muchos arroyos que parten de las sierras de Misiones y del Imán vierten sus aguas, aumentando así su caudal.
En su paso por la provincia de Corrientes recibe el aporte de importantes ríos como el Aguapey, Miriñay y Mocoretá y en su transcurso por Entre Ríos forma un salto conocido con el nombre de “Salto Grande” que dio origen a la construcción de la gran represa del mismo nombre, una obra de ingeniería seriamente cuestionada por su impacto ecológico negativo. El Uruguay en el sector que atraviesa la provincia de Entre Ríos posee pocos tributarios y sus cursos son relativamente cortos dispuestos paralelamente como el Chajarí, el Gualeguaycito, el Ayuí, el Yuquerí, el Yeruá Grande y el Palmar, entre varios más. Luego, en su recorrido hacia el sur, va aumentado su ancho hasta alcanzar los 2.800 metros en Concepción del Uruguay, aunque el máximo en su recorrido llega a los 5.000 metros. El nivel aumenta en los meses de mayo a octubre descendiendo notoriamente entre noviembre y abril.
Uno de los afluentes importantes que tiene en el sur de la provincia es el río Gualeguaychú que nace en el departamento Colón, en la Lomada Grande, y discurre hacia el sur recorriendo unos 120 kilómetros, en un cauce sinuoso típico de los ríos de llanura. Sus afluentes principales son los arroyos del Sauce, Capilla, Santa Rosa, Gená, Las Piedras y Gualeyán, entre otros. El caudal del Gualeguaychú depende en gran medida de las lluvias, de la altitud del río Uruguay y de los vientos del sudeste que hacen crecer notoriamente su nivel.
El otro gran río que presenta la hidrografía entrerriana es el Paraná, que constituye el límite provincial oeste e integra también la inmensa Cuenca del Plata. Es uno de los ríos más largos del continente americano si se toma en cuenta el tramo en territorio brasileño en el que pasa a denominarse Paranaiba, con una longitud de 1.200 kilómetros. Si a este tramo se le suma el de 2.570 kilómetros que recorre desde que forma un solo cauce por la unión de los ríos Paraniba y Grande hasta su desembocadura en el Plata su longitud asciende a 3.740 km.
Según su recorrido recibe el nombre de Alto Paraná, en sus comienzos en territorio brasileño hasta el norte de Argentina, trayecto en el que está altamente influenciado por un clima tropical, con precipitaciones concentradas en los meses de verano, que establecen el régimen del río en todo su recorrido. Para dar una idea cabal del influjo pluviométrico que recibe en la zona de la alta cuenca, en la Serra do Mar, se menciona que hay lugares donde las precipitaciones superan los 4.000 mm. anuales. Las condiciones que presenta en este tramo, con importantes desniveles y anchos variables – desde los 800 m. en la Garganta de Jupiá hasta 4.000 m. en un remanso que precede a los Saltos Guayrá – lo hace apto para generar energía eléctrica por medio de la construcción de represas, lo que en territorio brasileño ya fue concretado con grandes represas cuya alteración ambiental es incuestionable. El tramo que recibe por nombre Paraná Medio transcurre entre la confluencia con el río Paraguay y las inmediaciones de Diamante. El lecho tiene escasa profundidad y recibe pocos afluentes, los más importantes provienen del territorio correntino como los ríos Santa Lucía, Corrientes y Guayquiraró, este último constituye el límite entre las provincias de Corrientes y Entre Ríos. En este lugar el lecho del río es más estrecho que en el último tramo - lo que facilita que provoque inundaciones cuando hay crecientes - y aparecen islas que son el comienzo del delta que forma el Paraná en su desembocadura en el Plata. Los afluentes del Paraná en la parte entrerriana se encauzan en dos rumbos principales, noreste-suroeste y norte-sur con muchos tributarios cada uno de ellos. Con el rumbo señalado en primer término está el arroyo Nogoyá y el río Gualeguay, que divide al territorio en dos mitades, bordeado al este por las Cuchilla Grande y al oeste por la de Montiel. En esta parte es importante señalar que el río ejerce una importante erosión sobre la margen alta, debida a la necesidad de expansión que experimenta el Paraná debido a la casi permanente formación de islas deltaicas.

Clima
Se observan dos grandes regiones climáticas según Daus y García Gache dentro del territorio entrerriano. Un sector Norte con clima subtropical sin estación seca y otro, que afecta al resto de la provincia, con clima templado pampeano.
En la zona centro-oeste de la Argentina se forma un núcleo de bajas presiones que atrae los vientos del Atlántico de origen cálido, provenientes del noreste y del este. A esto hay que agregar que la barrera orográfica de los Andes frena el anticiclón del Pacífico que aporta aire frío. Por otra parte, al sur del país sucede un fenómeno casi opuesto: ingresan vientos provenientes del oeste, originados por el anticiclón del Pacífico, que se dirigen al norte y se enfrentan con el aire caliente de ese sector formando un frente subtropical. De las variables que se susciten entre estos fenómenos depende todo el clima del norte argentino a partir del río Colorado.
De lo antedicho surge que el régimen de vientos de la Provincia de Entre Ríos se caracteriza por un marcado predominio de los que provienen del sector Norte, siguiéndole en frecuencia los del Nordeste y en tercer lugar se ubican los vientos de Sur, seguidos por los del Sudeste. O sea, que del sector oeste en su conjunto soplan muy pocos vientos, y cuando lo hacen es en las estaciones de invierno y otoño. Esto trae como consecuencia que hay una influencia de corrientes cálidas con escasas incursiones de vientos frescos.
La temperatura media anual disminuye de norte a sur, el mes más cálido corresponde a enero y el más frío es julio. Las precipitaciones disminuyen del noreste al sudoeste entre los 1.200 y los 900 mm. anuales aproximadamente entre ambos sectores. La estación más lluviosa es el otoño, con un porcentaje cercano al 31 % de las lluvias, seguido del verano con sólo un punto menos del porcentual que corresponde al otoño; la estación más seca es el invierno.
Los registros para la ciudad de Gualeguaychú a tan sólo 18 kilómetros del área prospectada señalan – para el período 1981-1990 - como el mes más cálido a Enero, con una máxima media de 32,2 C y una mínima media de 19.0 C, seguido por Febrero y Diciembre con temperaturas muy similares. El mes más frío fue Julio con una máxima media 16.6 C. y la mínima media ascendió a 10.6 de igual escala. Le siguió Junio con registros muy similares y con temperaturas algo más elevadas el mes de Agosto. La temperatura media promedio del decenio 1981-1990 ascendió a 17.8 C.
En cuanto a las precipitaciones el record, siempre considerando el mismo período, lo tiene el mes de febrero con 157,6 mm. y, en segundo lugar, noviembre con 121.9 mm., siendo el promedio anual del decenio 1.060.8 mm.

Flora
Una de clasificaciones en biorregiones del territorio argentino más aceptada por la comunidad científica es la elaborada por Ángel Cabrera (1976) y, anteriormente (1953 y 1958), había confeccionado otra – tal vez más precisa para Entre Ríos- según la cual la su superficie tendría tres provincias fitogeográficas distintas. Aproximadamente la mitad sur y una franja que penetra por el este hasta el extremo norte de la provincia estaría ocupada por la región que denomina provincia Pampeana. El resto del territorio lo ocupa la provincia del Espinal y la tercera categorización es la zona que bordea los dos colosos ríos, el Paraná y el Uruguay, y muchos de sus tributarios, donde se forman las llamadas selvas en galería que el citado autor denomina provincia Subtropical Oriental (diferenciándola así de la selva tucumano-boliviana). En esta biorregión se ubica el Parque Natural San Carlos. Otra de las clasificaciones, en este caso exclusiva para Entre Ríos, es la efectuada por Jozami y Muñoz (1982) que refleja la realidad de la zona con más detalle. Los autores, no diferenciándose mucho de la sistematización mencionada en primer término, consideran tres distritos: el de Montiel que ocupa los departamentos de La Paz, Feliciano, Federal, gran parte de Villaguay, norte de Nogoyá y el este de Paraná; el de la Pradera Pampeana que ocupa el resto de la Provincia exceptuando las márgenes de todos los cursos de los grandes ríos y una vasta superficie en el extremo sur que se incluyen en el distrito de Bosques en Galería. El sector montielero está ocupado preponderantemente por monte semixerófilo con especies como el algarrobo negro (Prosopis nigra), ñandubay (Prosopis affinis), el espinillo (Acacia caven), el quebracho blanco (Aspidosperma quebracho-blanco) y la palma caranday (Trithrinax campestris), entre otros. La pradera pampeana está ocupada por una abundante variedad de especies herbáceas y los bosques o selvas en galería son el distrito que afecta en gran parte al área prospectada dada su proximidad con la costa del río Uruguay. La selva en galería ocupa el 26% de la superficie del área prospectada (Biasizzo, 1985). En ella se encuentran ejemplares de anacahuita - en algunos lugares también llaman horco molle a esta especie- (Blepharocalyx salicifolius) con su gran altura y sus vistosos frutos rojo anaranjados no pasa inadvertido; el arrayán, guayabo colorado, palo pelado, güili y otros nombres más que se le asignan según las regiones, es otro árbol conspicuo de esta pequeña selva cuyo nombre científico es Myrcianthes cisplatensis; el ingá-pitá o ingaí (Inga uruguensis), el azota caballos (Luehea divaricata), el lecherón (Sesbania brasiliensis) que como los anteriores recibe otros nombres vernáculos como blanquillo, palo leche e ivirá-cambí que en lengua guaraní significa esa misma expresión, haciendo referencia al líquido blancuzco que segrega y que es utilizado en medicina popular, el ibirá pitá (Peltophorum dubium) cuyo nombre guaraní significa árbol o madera roja; el sangre de drago (Crotón urucurana) también muy reconocido por sus propiedades curativas y cuya secreción es de color rojizo; el timbó o pacará (Enterolobium contortisiliquum), el ceibo (Eritrina crista-galli) y el sarandi colorado o sarandi negro (Cephalanthus glabrathus) árbol muy ramificado con sus ramas curvas hacia el suelo y bastante conspicuo en la ribera del río Uruguay; el laurel blanco (Nectandra angustifolia) y el guayabo blanco o guaviyú (Eugenia uruguayensis) entre otros menos comunes.

Fauna
Para el análisis de la fauna del Parque prospectado debe tenerse en cuenta que se trata de un área que es paseo habitual para los habitantes de Concordia motivo por el cual la presión sobre el medio ejercida por la presencia humana es muy grande. Esto hace que sólo sea destacable la ornitofauna porque la presencia de los otros grupos de vertebrados es muy exigua. Los mamíferos sólo están representados por algunas especies de ratas y ratones de la familia Muridae, varios murciélagos, principalmente de la familia Vespertilionidae, y las comadrejas overa (Didelphis alvibentris) y posiblemente la colorada ( Lutreolina crassicaudata). Un capítulo aparte tal vez merecería la ictiofauna por estar el Parque San Carlos sobre la margen del río uruguay y la riqueza de peces de este gran río es grande, estimándose en más de 222 especies las correspondientes a los ríos Uruguay y Paraná a su paso por la provincia de Entre Ríos (Boivin,M., Chebez, J. C. y A. Bosso ,2002). Entre los anfibios se puede mencionar al sapo común (Bufo arenarum) y ranas del género Hyla como los más conspicuos. En cuanto a la ornitofauna la situación es distinta. Un trabajo de Muzzachiodi (1997) cita 53 especies, pero esta cifra es probable que pueda ser mayor. De las asociadas al medio acuático se pueden mencionar varias especies que pueden apreciarse en las costas del río Uruguay como el pato picazo (Nettta peposaca), el pato barcino (Anas flavirostris) y el maicero (Anas georgica); también varias garzas como la conspicua garza blanca (Egretta alba) , la garcita blanca (Egretta thula), la garza mora (Ardea cocoi) y otras especies que sobrevuelan las aguas del gran río comúnmente como el biguá (Phalacrocorax olivaceus), el rayador (Rynchops niger) y el atí (Phaetusa simplex). Entre las rapaces vemos al taguató común (Buteo magnirostris), al halconcito colorado (Falco sparverius) y al esparvero común (Accipiter striatus). Otras especies comunes son la paloma picazuró (Columba picazuro), el pirincho (Guira guira), el tingazú (Piaya cayana), la lechucita o alicuco común (Otus choliba), el picaflor común (Chlorostilbon aureoventris) y el martín pescador chico (Chloroceryle americana). Dentro del orden Passeriformes sólo se hará mención de las principales especies desde el punto de vista de su abundancia: el chingolo común (Zonotrichia capensis), el cardenal común (Paroaria coronata), el pepitero de collar (Saltator aurantirostris), el arañero cara negra (Geothypis aequinoctialis), el pitiayumí (Parula pitiayumi), el juan chiviro (Cyclaris gujanensis), la tacuarita azul (Polioptila dunicola), el zorzal blanco o chalchalero (Turdus amarochalinus), el cabecita negra común (Carduelis magellanica), el boyero negro (Cacicus solitarius), el chinchero grande (Drymornis bridgesii) y el chico (Lepidocolaptes squamatus) entre varias especies más.

Recursos culturales
Entre los valores culturales más relevantes del Parque San Carlos hay que destacar la ruinas del Palacio San Carlos que fue terminado de construir en el año 1888 por el industrial francés Eduard Demachy, cuya empresa fue propietaria hasta 1894 del predio que ocupa el Parque San Carlos. En ese momento instalaron fábricas vinculadas con la industria de la carne y repentinamente en 1891 el empresario francés abandona el lugar sin conocerse bien la verdad sobre éste éxodo. En 1926 vivía en el lugar Fuchs Valon, que en 1930 recibe la visita de Antoine San Exupéry, quien deja asentado en una sus obras literarias – Tierra de Hombres- la honda impresión que le causa ese castillo de leyenda, según sus propias palabras. Probablemente, según deducen algunos estudiosos al analizar las cartas y escritos en general del escritor francés, San Carlos fue fuente de inspiración para algunos pasajes de su encumbrada obra El Principito. Luego pasó a ser dominio del municipio concordiense y en 1.938 sufrió los embates de una voraz incendio, quedando muy destruido. A partir de 1977 se lo comienza a restaurar y hoy constituye parte importante del patrimonio cultural de Concordia. También es importante destacar que en la parte sur del Parque hay evidencias de un asentamiento humano indígena posterior a la colonización europea, que consistía en un puerto y un oratorio rodeados de chozas. Correspondería al puerto El Ytuí, erigido por la Misión Jesuítica de Yapeyú a fines del siglo XVII, para facilitar el paso de las embarcaciones por los saltos Chico y Grande. En las adyacencias del Parque, hay un predio conocido como El Naranjal de Pereda, donde se detectaron restos de la población que precedió a la actual Concordia, llamada Puerto San Antonio del Salto Chico, que fuera construida en 1769 por disposición del Cabildo de Yapeyú, que estaba al mando de don Juan de San Martín, padre del Libertador.
Otro acontecimiento importante ocurrido en la zona fue el éxodo uruguayo de 1811, conocido como “La Redota”, donde unas 700 familias cruzaron a la Banda Oriental lideradas por José Gervasio Artigas, a la altura del Salto Chico. En 1958 se inauguró un monumento que recuerda esa epopeya, erigido en las lomas más altas del Parque con la finalidad de que sea observado desde la costa opuesta.
En cuanto a los primitivos habitantes de la zona recién en el siglo XVIII, con la obra monumental de los padres Pauke y Dobrizhoffer, se accede a información precisa y completa sobre una parte del universo aborigen del Nordeste Argentino (Ceruti, 2000). Después, con informaciones parciales y aisladas tomadas de las crónicas, se armó un mapa de tribus y subtribus, resultando un tapiz colorido y estático que aún suele utilizarse, contribuyendo a crear una imagen estereotipada y confusa de nuestra raíz indígena (Ceruti, 2000).
En la zona mesopotámica hubo dos modalidades culturales bien diferenciadas: los pueblos horticultores, provenientes del Amazonas, que se desplazaban a lo largo de los grandes ríos y los que ocupaban las tierras interiores sin contacto con los cursos de agua. Al primer grupo pertenecieron los guaraníes cuya distribución más austral fueron las islas del delta entrerriano y los que conformaban el segundo grupo fueron los charrúas que inicialmente sentaron base en el actual territorio de la República Oriental del Uruguay y luego expandieron su hábitat al sur de Entre Ríos (Rex González y Pérez, 1993). Ya en la primera mitad del siglo XVII los documentos señalan charrúas en las inmediaciones de la Bajada (Paraná), pero la arqueología no prueba que estos territorios hayan sido habitados por ellos (Serrano, 2000).
Respecto de las viviendas que utilizaban dice el padre Xarque(1687) que “sus casas constan de unas esteras, hechas de cierto género de paja larga y ancha a modo de espadaña. Fijan unas estacas sobre la tierra, y allí atan las esteras, unas por paredes y otras por techo…” La economía estaba basada esencialmente de lo producido por la caza. De los datos que se dispone, especialmente por los hallazgos en los yacimientos arqueológicos, se comprueba que los charrúas conocían la alfarería. Eran polígamos y la mujer estaba inmersa en una situación de semiesclavitud. Creían en un espíritu del mal que, al igual que los pampas, llamaban gualicho y gracias un valioso escrito de Villaderbó que recién se dio a conocer en 1937, hoy conocemos algo de su lengua (unas sesenta voces). Las poblaciones charrúas se ubicaban en albardones altos o en cerros que ellos mismos formaban para protegerse de las inundaciones (Almeida, 1983).

Alternativas turísticas
Ubicada al noreste de la provincia de Entre Ríos, sobre la margen derecha del río Uruguay, Concordia, son sus aproximadamente 140.000 habitantes es la segunda ciudad de la provincia. El turista puede optar por una amplia variedad de atractivos naturales entre los que se encuentra el Parque San Carlos (ex Rivadavia) que permite disfrutar de un paisaje rodeado de frondosa vegetación junto a las aguas de del río Uruguay. La observación de aves es una de las practicas más recomendable en esta área protegida, acompañada, si se tiene la afición, de la caza fotográfica. Las ruinas del Castillo San Carlos; el inmenso espejo de agua del lago Salto Grande donde se puede practicar la pesca deportiva con muchas posibilidades de éxito; el Museo Regional que funciona en el Palacio Arruabarrena; la imponente Catedral San Antonio de Padua , son algunos de los muchos atractivos que ofrece esta gran ciudad. La calle peatonal y la Plaza 25 de Mayo son lugares de visita ineludible que posee Concordia, matizando al la vez, con las posibilidades que ofrece la noche con sus numerosos bares, restaurantes, discotecas y un tentador Casino con una variada gama de juegos. Los balnearios son muchos, ya sea ubicados sobre la margen del río Uruguay o sobre el lago formado por la represa Santo Grande. Hay excelentes guías de pesca que lo llevan a lugares estratégicos donde la buena pesca está asegurado. Desde Concordia se puede visitar la ciudad de Salto en la República oriental del Uruguay y muy cercanas a esta localidad de encuentra las prestigiosas Termas de Dayman, consideradas por muchos las mejores de la hermana República Oriental. En el ámbito termal la ciudad de Concordia ofrece un modernísimo Complejo inaugurado en abril de 1998. El agua termal surge de una perforación de 1.200 metros obteniendo agua a 48° de temperatura en la boca del pozo, por lo que se las clasifica como hipertermales. A sólo quince minutos del centro de la ciudad funciona este centro con instalaciones de primer nivel, con seis piscinas de distinta temperatura que oscilan entre los 35 y 44 °C; un sector exclusivamente con piletas para niños y otro para adultos. Además posee un lago termal, que tiene una temperatura mas templada que las demás, rodeado de arena y su fondo de piedras, conformando así una pequeña playa termal, sumando un total de 2.000 mts2 de espejo de agua.

Cómo llegar
El Parque San Carlos y Zona de Protección de las Aves Silvestres está situado en el nordeste de la ciudad de Concordia. Desde la ciudad de Buenos Aires y zonas próximas, se llega a Concordia a través de complejo Zárate-Brazo Largo y luego se continúa por la Ruta Nacional 12 hasta que esta se desvía hacia Gualeguay y continúa en la 14. Desde Santa Fe, se pasa el Túnel Subfluvial Hernandarias, y luego desde Paraná se toma la Ruta Nacional 18, hasta su empalme con la 14. Desde el norte, la Ruta Nacional 14 viene desde Misiones y Corrientes, y se ingresa a Concordia por su acceso norte.

Problemas de conservación
El Parque San Carlos y Zona de Protección de las Aves Silvestres sufrió la agresión que en general sufrieron muchos montes nativos entrerrianos por parte del hombre. En 1967 se construyó en la zona de selva en galería el Hostal del Río, una edificación que tenía la finalidad de ofrecer al visitante un lugar muy apropiado para tener una vista panorámica de la ciudad. Con el paso del tiempo esa motivación original se fue desvirtuando hasta convertirse en una confitería bailable, momento en el que más afectó al ambiente por su acción contaminante sonora, visual y por los residuos que se arrojan. Siempre un área protegida urbana requiere mayor vigilancia y está más expuesta a la acción contaminante producida por el hombre, no obstante, también debemos señalar que otro serio problema que atenta contra su sustentabilidad en el tiempo es la pequeña superficie que ocupa, fenómeno que se vincula con el tipo de ambiente que circunda al área. Es decir, si las zonas aledañas son periurbanas, la reserva queda como una ínfima islita – de ahí el nombre de efecto de insularidad que recibe esta situación – donde no se produce el mínimo e imprescindible intercambio genético entre las poblaciones animales, principalmente. Amén de esto, la presión de la actividad antrópica de los alrededores termina por “asfixiar” la zona prístina por un lento y letal avance de la misma sobre al área. En la actualidad hay una organización no gubernamental – la Fundación Aras – que se está ocupando de incentivar y apoyar a la Municipalidad de Concordia para proveer al área de toda la infraestructura necesaria para detener el deterioro del ambiente y poder conservar en buen estado este relicto de la selva misionera que se trasladó utilizando al río como vía de transporte de semillas de la variada flora que alberga.

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Investigación y Textos: Gabriel Omar Rodríguez


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