Parque Urquiza

Paisaje Protegido - Entre Ríos
 

EDICION PROVISORIA - EN PROCESO DE DIAGRAMACION



Paisaje Protegido
Parque Urquiza
Provincia de Entre Ríos

Categoría
La Ley N° 8.967 que crea el Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas para la provincia de Entre Ríos establece cinco categorías de unidades de conservación. Una de ellas es la de paisaje protegido al que define así: “serán consideradas paisaje protegido aquellas zonas naturales o modificadas que presenten panoramas atractivos, aprovechados por el hombre para esparcimiento y turismo (costas de ríos, de rutas, zonas periurbanas) o aquellos paisajes que por ser el resultado de la interacción del hombre y la naturaleza reflejan manifestaciones culturales específicas (modalidad del uso de la tierra, costumbres, organización social, infraestructura o construcciones típicas).

Ubicación
En la ciudad de Paraná, frente al río del mismo nombre. Sus coordenadas son 31° 43’ Lat. S y 60° 31’ Long. O.

Superficie
La unidad de conservación posee 44 ha.

Fecha e instrumento legal de creación
El 15 de octubre de 1997 se promulga la Ordenanza Municipal N° 7.961 por medio de la cual se incorpora al Parque Urquiza, con la categoría de paisaje protegido, al Sistema Provincial de Áreas Protegidas.

Relieve
El Parque Urquiza está constituido por un amplio sector de barranca que en esa latitud forma el río Paraná. No obstante en términos generales la provincia de Entre Ríos es una llanura ondulada surcada por cientos de cursos de agua cuya unidad se interrumpe en dos sectores: al sur donde las pequeñas elevaciones finalizan repentinamente cambiando el ambiente semielevado por una zona deprimida y anegadiza que no alcanza a drenar lo suficiente por la gran cantidad de arroyos que vierten sus aguas hacia los ríos Paraná y Uruguay. Al noroeste ocurre algo similar al bajar el nivel del suelo hacia lo que se conoce como el Bajo del Yacaré. Se puede referir una tercera alteración geomorfológica, menos insinuada que las anteriores, que son las terrazas fluviales del sector norte del río Uruguay, hoy poco visibles por efecto de la represa de Salto Grande. El plegamiento andino tuvo influencia en el territorio de Entre Ríos creando líneas de falla y reactivó otras por donde corren los ríos de disposición longitudinal como el Gualeguaychú, el Gualeguay y el arroyo Nogoyá. Así la zona quedó fracturada en bloques marcados por las lomadas Grande y de Montiel que se extienden de norte a sur la primera y de noreste a sureste la segunda, ocupando los espacios entre los mencionados ríos de curso longitudinal.
Poco más al norte del paralelo 32 S. la Lomada Grande se bifurca, continuando en forma paralela su recorrido hacia el sur, llegando el ala este hasta aproximadamente el paralelo 33 S. y ocupa el espacio que media entre el río Gualeguaychú y el Uruguay.
De acuerdo a la clasificación en órdenes de suelos realizada por Tasi, H. (1981) la provincia de Entre Ríos posee cinco tipos: Molisoles en los departamentos de La Paz, Paraná, Diamante, Nogoyá, Victoria y Gualeguay, en una ancha franja paralela al río Paraná que representa aproximadamente el 20% del territorio provincial; Vertisoles son los que ocupan mayor parte del territorio provincial - casi el 35% - y su distribución alcanza parte de los departamentos de Federación, Feliciano Federal, La Paz, Tala, Concepción del Uruguay, Concordia, Colón, Nogoyá, Villaguay, Gualeguaychú y Gualeguay. Los Alfisoles ocupan sólo un 11% de la superficie y se los encuentra en zonas elevadas y onduladas de los departamentos de Feliciano, Federal, La Paz, Paraná, Tala y Villaguay. Los Entisoles se encuentran en el noreste, en una franja de distinto ancho más o menos paralela al río Uruguay. Estos suelos afectan sectores de los departamentos de Federación, Concordia, Colón y Concepción del Uruguay. Y, por último, la zona del Delta - departamento Islas de Ibicuy íntegramente, sur del Gualeguay y Gualeguaychú – que son una mezcla de Entisoles e Inceptisoles y abarcan un 20,5 % de la Provincia.

Hidrografía
En términos generales la provincia de Entre Ríos, como claramente lo expresa su nombre , está enmarcada por dos importantes ríos: el Uruguay y el Paraná. Además posee una gran red hidrográfica generada por su clima interactuando con el relieve y el sustrato, lo que constituye una destacable característica del territorio entrerriano. El primero de los grandes ríos mencionados posee una cuenca imbrífera que alcanza los 440.000 km2 de los cuales más de 70.000 pertenecen al territorio argentino y la longitud llega a los 1612 km., transportando un volumen medio de unos 4.700 m3 por segundo. Su nombre deriva de la lengua guaraní y significa río de los pájaros ( aunque hay otras interpretaciones). Nace en el Brasil en las Sierras Do Mar y Geral a menos de 100 km. del Atlántico y junto al río Paraná, en su desembocadura, forman el Río de La Plata. Enseguida de ingresar al territorio argentino, en la provincia de Misiones, forma los famosos Saltos de Moconá y muchos arroyos que parten de las sierras de Misiones y del Imán vierten sus aguas, aumentando así su caudal.
En su paso por la provincia de Corrientes recibe el aporte de importantes ríos como el Aguapey, Miriñay y Mocoretá y en su transcurso por Entre Ríos forma un salto conocido con el nombre de “Salto Grande” que dio origen a la construcción de la gran represa del mismo nombre, una obra de ingeniería seriamente cuestionada por su impacto ecológico negativo. El Uruguay en el sector que atraviesa la provincia de Entre Ríos posee pocos tributarios y sus cursos son relativamente cortos dispuestos paralelamente como el Chajarí, el Gualeguaycito, el Ayuí, el Yuquerí, el Yeruá Grande y el Palmar, entre varios más. Luego, en su recorrido hacia el sur, va aumentado su ancho hasta alcanzar los 2.800 metros en Concepción del Uruguay, aunque el máximo en su recorrido llega a los 5.000 metros. El nivel aumenta en los meses de mayo a octubre descendiendo notoriamente entre noviembre y abril.
Uno de los afluentes importantes que tiene en el sur de la provincia es el río Gualeguaychú que nace en el departamento Colón, en la Lomada Grande, y discurre hacia el sur recorriendo unos 120 kilómetros, en un cauce sinuoso típico de los ríos de llanura. Sus afluentes principales son los arroyos del Sauce, Capilla, Santa Rosa, Gená, Las Piedras y Gualeyán, entre otros. El caudal del Gualeguaychú depende en gran medida de las lluvias, de la altitud del río Uruguay y de los vientos del sudeste que hacen crecer notoriamente su nivel.
El otro gran río que presenta la hidrografía entrerriana es el Paraná, que constituye el límite provincial oeste e integra también la inmensa Cuenca del Plata. Es uno de los ríos más largos del continente americano si se toma en cuenta el tramo en territorio brasileño en el que pasa a denominarse Paranaiba, con una longitud de 1.200 kilómetros. Si a este tramo se le suma el de 2.570 kilómetros que recorre desde que forma un solo cauce por la unión de los ríos Paraniba y Grande hasta su desembocadura en el Plata su longitud asciende a 3.740 km.
Según su recorrido recibe el nombre de Alto Paraná, en sus comienzos en territorio brasileño hasta el norte de Argentina, trayecto en el que está altamente influenciado por un clima tropical, con precipitaciones concentradas en los meses de verano, que establecen el régimen del río en todo su recorrido. Para dar una idea cabal del influjo pluviométrico que recibe en la zona de la alta cuenca, en la Serra do Mar, se menciona que hay lugares donde las precipitaciones superan los 4.000 mm. anuales. Las condiciones que presenta en este tramo, con importantes desniveles y anchos variables – desde los 800 m. en la Garganta de Jupiá hasta 4.000 m. en un remanso que precede a los Saltos Guayrá – lo hace apto para generar energía eléctrica por medio de la construcción de represas, lo que en territorio brasileño ya fue concretado con grandes represas cuya alteración ambiental es incuestionable. El tramo que recibe por nombre Paraná Medio transcurre entre la confluencia con el río Paraguay y las inmediaciones de Diamante. El lecho tiene escasa profundidad y recibe pocos afluentes, los más importantes provienen del territorio correntino como los ríos Santa Lucía, Corrientes y Guayquiraró, este último constituye el límite entre las provincias de Corrientes y Entre Ríos. En este lugar el lecho del río es más estrecho que en el último tramo - lo que facilita que provoque inundaciones cuando hay crecientes - y aparecen islas que son el comienzo del delta que forma el Paraná en su desembocadura en el Plata. Los afluentes del Paraná en la parte entrerriana se encauzan en dos rumbos principales, noreste-suroeste y norte-sur con muchos tributarios cada uno de ellos. Con el rumbo señalado en primer término está el arroyo Nogoyá y el río Gualeguay, que divide al territorio en dos mitades, bordeado al este por las Cuchilla Grande y al oeste por la de Montiel. En esta parte es importante señalar que el río ejerce una importante erosión sobre la margen alta, debida a la necesidad de expansión que experimenta el Paraná debido a la casi permanente formación de islas deltaicas.

Clima
La ciudad de Paraná está dentro de la región que posee clima Templado de llanura o pampeano, pudiéndose indicar para la década 1981/1999 – según registros del Servicio Metereológico Nacional- una temperatura media anual de 18.2 ° C y una precipitación media anual de 1.125.1 mm. En cuanto al conjunto del territorio entrerriano se observan dos grandes regiones climáticas según Daus y García Gache. Un sector Norte con clima subtropical sin estación seca y otro, que afecta al resto de la provincia, con clima templado pampeano.
En la zona centro-oeste de la Argentina se forma un núcleo de bajas presiones que atrae los vientos del Atlántico de origen cálido, provenientes del noreste y del este. A esto hay que agregar que la barrera orográfica de los Andes frena el anticiclón del Pacífico que aporta aire frío. Por otra parte, al sur del país sucede un fenómeno casi opuesto: ingresan vientos provenientes del oeste, originados por el anticiclón del Pacífico, que se dirigen al norte y se enfrentan con el aire caliente de ese sector formando un frente subtropical. De las variables que se susciten entre estos fenómenos depende todo el clima del norte argentino a partir del río Colorado.
De lo antedicho surge que el régimen de vientos de la Provincia de Entre Ríos se caracteriza por un marcado predominio de los que provienen del sector Norte, siguiéndole en frecuencia los del Nordeste y en tercer lugar se ubican los vientos de Sur, seguidos por los del Sudeste. O sea, que del sector oeste en su conjunto soplan muy pocos vientos, y cuando lo hacen es en las estaciones de invierno y otoño. Esto trae como consecuencia que hay una influencia de corrientes cálidas con escasas incursiones de vientos frescos.
La temperatura media anual disminuye de norte a sur, el mes más cálido corresponde a enero y el más frío es julio. Las precipitaciones disminuyen del noreste al sudoeste entre los 1.200 y los 900 mm. anuales aproximadamente entre ambos sectores. La estación más lluviosa es el otoño, con un porcentaje cercano al 31 % de las lluvias, seguido del verano con sólo un punto menos del porcentual que corresponde al otoño; la estación más seca es el invierno.

Flora
Independientemente de la vegetación, en parte exótica, con que cuenta este parque urbano es oportuno dar una semblanza fitogeográfica de las provincia de Entre Ríos. Ángel Cabrera en el año 1976 publica una de las clasificaciones biogeográficas del territorio argentino más utilizadas por la comunidad científica y, anteriormente, en 1953 y 1958, había confeccionado otra – tal vez más precisa para Entre Ríos- según la cual la superficie de ésta provincia tendría tres regiones fitogeográficas distintas. Aproximadamente la mitad sur y una franja que penetra por el este hasta el extremo norte de la provincia estaría ocupada por la región que denomina provincia Pampeana. El resto del territorio lo ocupa la provincia del Espinal y la tercera categorización es la zona que bordea los dos colosos ríos, el Paraná y el Uruguay, y muchos de sus tributarios, donde se forman las llamadas selvas en galería que el citado autor denomina provincia Subtropical Oriental (diferenciándola así de la selva tucumano-boliviana). En esta biorregión se ubica el Otra de las clasificaciones, en este caso exclusiva para Entre Ríos, es la efectuada por Jozami y Muñoz (1982) que refleja la realidad de la zona con más detalle. Los autores, no diferenciándose mucho de la sistematización mencionada en primer término, consideran tres distritos: el de Montiel - donde está la Reserva Privada Carpincho - que ocupa los departamentos de La Paz, Feliciano, Federal, gran parte de Villaguay, norte de Nogoyá y el este de Paraná; el de la Pradera Pampeana que ocupa el resto de la Provincia exceptuando las márgenes de todos los cursos de los grandes ríos y una vasta superficie en el extremo sur que se incluyen en el distrito de Bosques en Galería. El sector montielero está ocupado preponderantemente por monte semixerófilo con especies como el algarrobo negro (Prosopis nigra), ñandubay (Prosopis affinis), el espinillo (Acacia caven), el quebracho blanco (Aspidosperma quebracho-blanco) y la palma caranday (Trithrinax campestris), entre otros. La pradera pampeana está ocupada por una abundante variedad de especies herbáceas y en los bosques o selvas en galería se encuentran ejemplares de anacahuita - en algunos lugares también llaman horco molle a esta especie- (Blepharocalyx salicifolius), el arrayán, guayabo colorado, palo pelado, güili y otros nombres más que se le asignan según las regiones, es otro árbol conspicuo de estas selvas cuyo nombre científico es Myrcianthes cisplatensis a quien muchas veces acompañan ejemplares de el ingá-pitá o ingaí (Inga uruguensis) y el azota caballos (Luehea divaricata) entre muchos más.
Algunas de las especies arbóreas más conspicuas del Paisaje Protegido Parque Urquiza son: el jacarandá (Jacaranda mimosifolia) especie típica de la selva de las yungas y que famoso paisajista Carlos Thays se encargó de incorporarlo a la flora urbana de muchas plazas y parques públicos de Argentina, el lapacho rosado (Tabebuia impetiginosa o T. avellanedae según otra nomenclatura), también oriundo de las selvas de tucumano-boliviana y con una floración realmente vistosa que aparece en época estival, el palo borracho o samohú (Ceiba speciosa) – durante mucho tiempo su género fue Chorisia- también muy utilizado como ornamental por su belleza (originario de las selva misionera); chañar (Geoffroea decorticans), aromito (Acacia caven), aguaribay (Schinus areira) de excelentes condiciones para ser utilizado como ornamental por desarrollar una frondosa copa y resistir bastante la aridez, en la región cuyana recibe el nombre de pimiento y en el noroeste el de molle; ceibo (Erythrina crista-galli), la tipa (Tipuana tipu), oriundo de las selva del noroeste y muy utilizado en los parques y plazas urbanos; el algarrobo blanco (Prosopis alba); el algarrobo negro (Prosopis nigra) y el sauce (Salix humboldtiana) entre otros. Varias especies procedentes de otros continentes también fueron incorporadas en este parque urbano – lo mismo que ocurrió en muchas otras regiones del país donde algunas se convirtieron en silvestres y trajeron perjuicios graves para la flora nativa - como el conspicuo paraíso (Melia azedarach) proveniente del continente asiático, la encina (Querus ilex) de gran porte y fue traído desde la cuenca del Mediterráneo, su lugar de origen, el álamo plateado (Populus alba) procedente del sur de Europa y Asia; el laurel de jardín o rosa ( Nerium oleander) es un arbusto muy ramificado procedente del Mediterráneo; el ciprés calvo (Taxodium distichum) originario de América del Norte y otras especies.

Fauna
El desarrollo de este ítem para el Paisaje Protegido Parque Urquiza no tiene razón por tratarse de un paseo público urbano donde la presencia de fauna sólo se limita a algunas especies de aves paseriformes habituales de las plazas y espacios verdes ciudadanos. Por ejemplo son habituales la calandria común (Mimus saturninus), el benteveo (Pitangus sulphuratus), el hornero común (Furnarius rufus), el picabuey (Machetornis rixosus), la ratona (Troglodytes aedon), el chingolo (Zonotrichia capensis), el cardenal común (Paroaria coronata) y algunas más.

Recursos culturales
El Parque Urquiza es el paseo público de mayor renombre de la ciudad de Paraná y una cita obligada para aquellos que visitan la capital entrerriana por primera vez. Está formado por las típicas barrancas que presenta el río Paraná en muchas de sus márgenes orientales, de tal forma que en toda su superficie se observa el río. Ofrece tres alturas o niveles bien definidos, la parte inferior está constituida por la costanera propiamente dicha, luego hay un nivel medio y otro superior que es la máxima altura que alcanza la barranca. Estos niveles están unidos por antiguas escaleras, calles pavimentadas que permiten su recorrido en automóvil, senderos peatonales los que son acompañados por cascadas, fuentes, juegos infantiles y numerosas esculturas que junto a la variada vegetación compuesta por árboles nativos y exóticos y distintos jardines que van adecuando sus flores a las épocas del año, hacen que este parque haya merecido ser declarado área protegida por una ordenanza de la Municipalidad de Paraná del año 1997 para garantizar su existencia a perpetuidad. Sus calles en pendientes y sus senderos con la las misma característica los convierten en un lugar muy frecuentado por los simpatizantes del aerobismo a lo que se agregó en los últimos tiempos un circuito exclusivo para bicicletas.

El 24 de diciembre de 1865 sobre los terrenos de la zona conocida como La Batería, cedidos por la viuda del General Urquiza al fisco, se inaugura el parque que lleva el nombre de ese prócer. Pero la superficie actual es producto de otros predios donados por particulares y compras efectuadas por el municipio que se fueron anexando al espacio original. Las múltiples esculturas y monumentos están emplazados en zonas centrales del parque o en su periferia y todos ellos poseen gran valor artístico. En el extremo de la avenida. Rivadavia que se topa con el Parque Urquiza está la escultura La Danza de la Flecha, obra del escultor Luis Perlotti por la que recibió Medalla de Oro en 1927 en la ciudad de Buenos Aires y un año después, un premio del mismo rango en la Exposición Americanista de Sevilla. En el rosedal, uno de los atractivos florísticos del paseo, encontramos la Venus, en una de las barrancas el Yaguareté y en otro sitio el Yacaré, todas esculturas que ornan el predio y poseen un relevante valor artístico. En cuanto a los monumentos hay que mencionar la Columna del Libertador, ubicado sobre la avenida Martiniano Leguizamón, de estilo corintio, con un cóndor en la parte superior que simboliza los Andes y sobre los laterales escudos de las repúblicas de Chile y del Perú; el de Justo José de Urquiza, en el centro de un espacio circular rodeado de calles al final de la ya mencionada avenida Rivadavia; el monumento al Primer Congreso Mariano y por último, el que recuerda la figura de don Francisco Bertozzi, el intendente que impulsó la actual fisonomía del parque. Primitivamente tenía un diseño elaborado por el prestigioso paisajista Carlos Thays, autor de importantísimos obras en todo el país.

El origen de la ciudad de Paraná data desde mediados del siglo XVIII cuando ciudadanos de la vecina ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz cruzaron el Paraná para establecer el primer asentamiento estable en Entre Ríos. Este traslado estaba animado principalmente por el propósito de ocupar tierras menos sujetas a las inundaciones por la altura de su costa y ocupar estas tierras desocupadas por los aborígenes, que además de ser fértiles en ellas habitaba ganado cimarrón. Este asentamiento conservó el nombre de La Bajada, por el cual se conocía la zona desde mucho tiempo antes, como posta de descanso para los viajeros que iban más al norte – Corrientes y Asunción principalmente- . Ya en 1732 el asentamiento se había desplazado hacia el actual lugar que ocupa la ciudad y en octubre de 1730, dos años antes, había tenido lugar la instalación de la primera parroquia con la llegada de la imagen de la Virgen del Rosario. En 1813 recibe el nombre de Villa de nuestra Señora del Rosario de Paraná y en 1822 se la proclama capital provincial. En 1854 cobra importancia por haber sido declarada capital de la Confederación Argentina hasta 1861. Fue escenario de muchos eventos políticos de las historia de la República Argentina como en 1856 cuando Gran Bretaña, Francia y Brasil enviaron ministros ante el gobierno de Urquiza, para entonces presidente de la Confederación Argentina. Durante los tres años siguientes Paraná se convirtió en el centro diplomático y político de la Nación Argentina. En 1994 con motivo de reforma de la Constitución Nacional fue sede de apertura de la Convención Constituyente, acaparando así la atención de todo el país.

Alternativas turísticas
La ciudad de Paraná – palabra guaraní que significaría algo así como “pariente del mar”- emerge en medio de un gran balcón sobre el río que le da su nombre. Como capital de la provincia de Entre Ríos se convirtió en un centro pujante, con un importante desarrollo comercial, industrial y turístico. Posee todo lo que se le puede pedir a una gran ciudad. Una pintoresca calle peatonal San Martín con comercios importantes y servicios esenciales. Numerosos bares y restaurantes ofrecen buena gastronomía, con la posibilidad de participar de algún espectáculo musical y en la plaza 1° de Mayo, ubicada en el extremo de la peatonal, se instala una interesante feria artesanal. Sobre la calle Monte Caseros está la Catedral de Paraná que fue construida por orden del Papa Pío IX. Arquitectónicamente se destaca por sus altas cúpulas de estilo Bizantino, coronadas con hojas de acanto y el campanario posee cuatro campanas de gran tamaño. Su interior consta de tres naves conservándose en la central la imagen de la Patrona de Paraná, la Virgen del Rosario, imagen que fue traída en el s. XVIII, sus columnas son de mármol de Carrara y los vitrales son de origen francés. Una de las reliquias de este templo, declarado Monumento Histórico Nacional desde 1942, es la estatua de San Pedro alzada sobre el Peristilo, obra del gran escultor italiano Roberto De Carli, realizada con mármol de Carrara y es una réplica de otra erigida en la Basílica de San , en Roma.

Son muchos los edificios con valor histórico o arquitectónico que posee la ciudad, pero entre estos no pueden dejarse de ver el Colegio Nuestra Señora del Huerto que fuera sede del Senado de la Confederación Argentina durante el período en que la presidencia del mismo estuvo a cargo de Justo José de Urquiza y Santiago Derqui, el edificio de Correos y Telecomunicaciones fue la casa construida por Urquiza para hospedarse durante este período y, por ende, también lo ocupó don Santiago Derqui . Es importante la Escuela Normal José María Torres, sobre la calle Urquiza, fundada por Domingo F. Sarmiento siendo la primera escuela Normal del país. De los paseos donde se puede disfrutar del verde vegetal obviamente el Parque Urquiza, motivo de este trabajo, es sin lugar a dudas un verdadero “lujo” en cuanto a paseos urbanos se refiere. En el ítem titulado “ Recursos Culturales” se hace una detallada descripción del mismo que le permitirá al visitante valorar más aún lo que vea y poder hacer un distendido recorrido. Es recomendable la visita al Museo de Ciencias Naturales y Antropología situado en el predio del parque. Otros museos para visitar son el Histórico Martiniano Leguizamón y el de bellas Artes Pedro E. Martínez. En la parte superior del parque se encuentra el Casino con modernas salas de ruleta, punto y banca y de máquinas tragamonedas. La oferta hotelera de la ciudad de Paraná es buena y no hay que olvidar que en verano son muchos las zonas costeras del río habilitadas como balnearios, entre los que varía el ofrecimiento de comodidades e infraestructura. La ciudad de Santa Fe, está a pocos kilómetros y puede ser fácilmente visitada al estar unida por el Túnel Subfluvial Hernandarias. Al hacer esta reseña turística de la capital entrerriana no podemos dejar de mencionar que está la posibilidad de hacer excursiones en lancha por el río Paraná lo mismo que salidas de pesca a distintos lugares provechosos.

Cómo llegar
A la Capital provincial se arriba fácilmente desde distintos puntos cardinales. Los que previenen del centro-oeste del país deberán tener como primera meta la ciudad de Santa Fe y desde ésta recorren sólo unos treinta kilómetros cruzando por el Túnel Subfluvial Hernandarias para llegar a Paraná. Los carteles indicadores del camino hacia el túnel subfluvial desde Santa Fe son suficientemente claros y visibles.
Para los que se aproximan desde Buenos Aires deben tomar la Ruta Panamerica (N9) hasta Zárate y a partir de esta localidad los carteles indican la salida hacia Entre Ríos-Uruguay , que los conduce al cruce del Complejo Ferrovial Unión Nacional ( más conocido como Zárate-Brazo Largo) luego del cual se toma la Ruta Nacional 12 hasta Gualeguay y luego se sigue por la R.N.11. Desde el norte también se deberá tener como primera meta la ciudad de Santa Fe.

Problemas de conservación
El Paisaje Protegido Parque Urquiza tiene, en buena medida, el problema de su conservación a perpetuidad resuelto por estar protegido por una Ordenanza Municipal que le confiere el carácter de área protegida. Esto lo pone a salvaguarda de las ambiciones inescrupulosas, que siempre existen lamentablemente, de algunos que podrían ver la posibilidad de hacer pingües negocios inmobiliarios construyendo propiedades en alguna parte de su predio o modernos centros comerciales. La conservación de sus aspectos naturales en el caso de una parque urbano pasa por una buena vigilancia que incluya la prevención de incendios accidentales o intencionales, educación para que los jóvenes valoren ese valioso relicto y mantenimiento del alumbrado público, de las instalaciones en general y de la cartelería. La contaminación sonora debería tratar de atemperarse dado que la zona es permanentemente recorrida por vehículos, y la gran afluencia de público durante los fines de semana requiere de una cantidad de vigiladores acorde con esa concurrencia masiva.

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Investigación y Textos: Gabriel Omar Rodríguez


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