Las Piedras

Reserva Natural - Entre Ríos
 

EDICION PROVISORIA - EN PROCESO DE DIAGRAMACION

Área Natural Protegida

Las Piedras

Categoría
De acuerdo a lo establecido en la Ley N 8.967 de la Provincia de Entre Ríos, la categoría Paisaje Protegido, que es la asignada al área natural prospectada, es definida como “aquellas zonas naturales o modificadas, que presentan panoramas atractivos, aprovechados por el hombre para esparcimiento y turismo (cotas de ríos, de rutas, zonas periurbanas) o aquellos paisajes que por ser el resultado de la interacción del hombre y de la naturaleza reflejan manifestaciones culturales específicas”.
Probablemente, dado que aún no finalizó el trámite administrativo por el cual se la incluya definitivamente dentro de la nómina oficial de áreas protegidas de la Provincia en la misma figura “en trámite”- , cabe la posibilidad de rever la categoría porque la misma no brinda la necesaria protección a este relicto de flora y fauna en el que debería privilegiarse la salvaguarda de estos recursos, sin que ello vaya es desmedro del uso para recreación y turismo que menciona en texto de la ley.

Ubicación
La reserva natural Las Piedras está ubicada en el sudeste entrerriano, dentro del Departamento Gualeguaychú, a sólo unos l8 kilómetros de la ciudad de este mismo nombre. Su sector este está limitado por el río Gualeguaychú, el oeste por el camino de tierra que da acceso al lugar, el norte por tierras pertenecientes al Instituto Agrotécnico y el lado sur por campos privados.
Está a sólo 3 kilómetros del cruce de las rutas nacional 14 y provincial 20, siendo sus coordenadas 32 29' Lat S. y 58 40' Long.O

Superficie
Para indicar la superficie de la reserva analizada debemos explicar como se componen los espacios dentro de las 312 hectáreas que se le asignan en la lista de áreas naturales protegidas que confeccionó el Gobierno de la Provincia. Hay una superficie de algo más de 46 hectáreas compuesta, desde los comienzos, por montes y selvas en galería en buen estado de conservación. Unas 85 hectáreas se agregaron hace tiempo cuando se suprimió un autódromo con circuito de tierra, las que se están recuperando óptimamente (ver ítem Flora). Y el espacio de parque donde está la vivienda del guardaparque y las antiguas construcciones del establecimiento agrícola que yacía en el lugar, ocupa unas 5 hectáreas aproximadamente. El resto de la superficie de estas tierras fiscales (unas 175 ha.) está cedido por el Municipio de Gualeguaychú a la mencionada Escuela Agrícola para que lo utilice como campo de experimentación para sus alumnos.
La situación en la práctica es que del total de hectáreas dadas en usufructo al Establecimiento Educativo, éste sólo utiliza una parte y el resto es un monte con vegetación autóctona en estado prístino, por lo que se iniciaron conversaciones tendientes a que el Instituto Agrotécnico ceda esas tierras no utilizadas y se incorporen a la Reserva.
O sea que la superficie real que funciona como área protegida son unas 137 ha.

Fecha e instrumento legal de creación
La historia de la reserva Las Piedras comienza en el año 1989 cuando el Gobierno Provincial cede al Municipio las 312 hectáreas que eran de su propiedad. El Municipio a su vez divide el campo en tres parcelas, una como Reserva, otra para la Escuela Agrícola y una tercera a la Comisión creada para instrumentar un precario autódromo.
El 26 de junio de 1995 el Consejo Deliberante de la Municipalidad de Gualeguaychú sanciona la Ordenanza N 10.112/95 "Expediente N 9695/95 del H.C.D.- la cual dice en su artículo primero: "Declarase Zona de Protección de la Fauna y Flora, en el predio conocido como "Las Piedras". El segundo artículo prohíbe la extracción de cualquier especie árborea como así también la caza de cualquier especie animal. Y, es importante señalar, en relación a lo comentado en el ítem precedente, que el apartado 4 de la mencionada Ordenanza hace expresa referencia a que se notifique a las autoridades de la Cooperativa Escolar de Enseñanza Agropecuaria de Gualeguaychú, a la que por medio de las Ordenanza N 9396/90 se le diera en concesión el predio que ocupa en el mencionado paraje, para que acaten lo dispuesto en los artículos anteriores, siendo pasibles, por su no cumplimiento, de sanciones que podrían llegar hasta la cancelación de la concesión.
De acuerdo a los términos del artículo 4 de la Ordenanza N 10.112 podría interpretarse que a partir de la sanción de la misma no debería talarse más árboles en el espacio destinado al nombrado Establecimiento de Enseñanza Agrícola y por ende, de alguna manera, se lo declara área protegida. Evidentemente las partes interesadas deberán establecer un diálogo constructivo del cual surja una compatibilidad entre ambos intereses.

Relieve
La provincia de Entre Ríos es una llanura ondulada surcada por cientos de cursos de agua cuya unidad se interrumpe en dos sectores: al sur donde las pequeñas elevaciones finalizan repentinamente cambiando el ambiente semielevado por una zona deprimida y anegadiza que no alcanza a drenar lo suficiente por la gran cantidad de arroyos que vierten sus aguas hacia el río Paraná y hacia el Uruguay. Al noroeste ocurre algo similar al bajar el nivel del suelo hacia lo que se conoce como el Bajo del Yacaré. Se puede referir una tercera alteración geomorfológica, menos insinuada que las anteriores, que son las terrazas fluviales del sector norte del río Uruguay, hoy poco visibles por efecto de la represa de Salto Grande. El plegamiento andino tuvo influencia en el territorio de Entre Ríos creando líneas de falla y reactivó otras por donde corren los ríos de disposición longitudinal como el Gualeguaychú, el Gualeguay y el arroyo Nogoyá. Así la zona quedó fracturada en bloques marcados por las lomadas Grande y de Montiel que se extienden de norte a sur la primera y de noreste a sureste la segunda, ocupando los espacios entre los mencionados ríos de curso longitudinal.
Poco más al norte del paralelo 32 S. la Lomada Grande se bifurca, continuando en forma paralela su recorrido hacia el sur, llegando el ala este hasta aproximadamente el paralelo 33 S. y ocupa el espacio que media entre el río Gualeguaychú y el Uruguay.
El extremo sur de esta suave lomada llega a la zona de la Reserva La Piedras.
De acuerdo a la clasificación en órdenes de suelos realizada por Tasi, H. (1981) la zona sur de Entre Ríos posee tres tipos: Molisoles en los departamentos Victoria y Gualeguay, una combinación de Entisoles e Inceptisoles en las zonas deltaicas del departamento Islas de Ibicuy y Vertisoles en el departamento Gualiguaychú, donde ubicamos la unidad de conservación en estudio. Estos últimos son los que ocupan mayor parte del territorio provincial y a grandes rasgos pueden distinguirse por tener un alto contenido de arcilla, su color es negro oscuro, con tendencia a dilatarse o contraerse por la humedad, característica que permite verlos agrietados en períodos secos. Son también suelos suficientemente ricos en nutrientes.
La superficie que ocupa la Reserva es relativamente plana, sólo presenta leves elevaciones del terreno en sectores pequeños, produciéndose la lógica depresión a medida que nos acercamos a los cursos de agua. La altura media sobre el nivel del mar es de 22 m.s.n.m. (Galli, in litt.).

Hidrografía
El río Uruguay es colector del Gualeguaychú, que bordea la Reserva Las Piedras en su límite este, por lo que el pulso de las aguas, la ictiofauna y otros caracteres que distinguen a las aguas están altamente influenciados por aquel gran río. Su cuenca imbrífera alcanza los 440.000 km2 de los cuales más de 70.000 pertenecen al territorio argentino y la longitud llega a los 1612 km. transportando un volumen medio de unos 4.700 m3 por segundo. Su nombre deriva de la lengua guaraní y significa río de los pájaros ( aunque hay otras versiones). Nace en el Brasil en las Sierras Do Mar y Geral a menos de 100 km. del Atlántico y junto al río Paraná, en su desembocadura, forman el Río de La Plata.
Enseguida de ingresar al territorio argentino, en la provincia de Misiones, forma los famosos Saltos de Moconá y muchos arroyos que parten de las sierras de Misiones y del Imán vierten sus aguas, aumentando así su caudal.
En su paso por la provincia de Corrientes recibe el aporte de importantes ríos como el Aguapey, Miriñay y Mocoretá y en su paso por Entre Ríos forma un salto conocido con el nombre de „Salto Grande‰ que dio origen a la construcción de la gran represa del mismo nombre, una obra de ingeniería seriamente cuestionada por su impacto ecológico negativo. Luego, en su recorrido hacia el sur, va aumentado su ancho hasta alcanzar los 2.800 metros en Concepción del Uruguay, aunque el máximo de su recorrido llega a los 5.000 metros. El nivel aumenta en los meses de mayo a octubre descendiendo notoriamente entre noviembre y abril.
El río Gualeguaychú nace en el departamento Colón, en la Lomada Grande, y discurre hacia el sur recorriendo unos 120 kilómetros, en un cauce sinuoso típico de los ríos de llanura. Sus afluentes principales son los arroyos del Sauce, Capilla, Santa Rosa, Gená, Las Piedras y Gualeyán, entre otros. El caudal del Gualeguaychú depende en gran medida de las lluvias, de la altitud del río Uruguay y de los vientos del sudeste que hacen crecer notoriamente su nivel. En las grandes crecientes el área estudiada es afectada por inundaciones a través del arroyo La Piedras, que la atraviesa en sentido este-oeste, y del propio río Gualeguaychú.

Clima
La provincia de Entre Ríos puede dividirse en dos grandes regiones climáticas según Daus y García Gache. Un sector Norte con clima subtropical sin estación seca y otro, que afecta al resto de la provincia, con clima templado pampeano.
En la zona centro-oeste de la Argentina se forma un núcleo de bajas presiones que atrae los vientos del Atlántico de origen cálido, provenientes del noreste y del este. A esto hay que agregar que la barrera orográfica de los Andes frena el anticiclón del Pacífico que aporta aire frío. Por otra parte, al sur del país sucede un fenómeno casi opuesto: ingresan vientos provenientes del oeste, originados por el anticiclón del Pacífico, que se dirigen al norte y se enfrentan con el aire caliente de ese sector formando un frente subtropical. De las variables que se susciten entre estos fenómenos depende todo el clima del norte argentino a partir del río Colorado.
De lo antedicho surge que el régimen de vientos de la Provincia de Entre Ríos se caracteriza por un marcado predominio de los que provienen del sector Norte, siguiéndole en frecuencia los del Nordeste y en tercer lugar se ubican los vientos de Sur, seguidos por los del Sudeste. O sea, que del sector oeste en su conjunto soplan muy pocos vientos, y cuando lo hacen es en las estaciones de invierno y otoño. Esto trae como consecuencia que hay una influencia de corrientes cálidas con escasas incursiones de vientos frescos.
La temperatura media anual disminuye de norte a sur, el mes más cálido corresponde a enero y el más frío es julio. Las precipitaciones disminuyen del noreste al sudoeste entre los 1.200 y los 900 mm. anuales aproximadamente entre ambos sectores. La estación más lluviosa es el otoño, con un porcentaje cercano al 31 % de las lluvias, seguido del verano con sólo un punto menos del porcentual que corresponde al otoño; la estación más seca es el invierno.
Los registros para la ciudad de Gualeguaychú a tan sólo 18 kilómetros del área prospectada señalan ˆ para el período 1981-1990 - como el mes más cálido a Enero, con una máxima media de 32,2 C y una mínima media de 19.0 C, seguido por Febrero y Diciembre con temperaturas muy similares. El mes más frío fue Julio con una máxima media 16.6 C. y la mínima media ascendió a 10.6 de igual escala. Le siguió Junio con registros muy similares y con temperaturas algo más elevadas el mes de Agosto. La temperatura media promedio del decenio 1981-1990 ascendió a 17.8 C.
En cuanto a las precipitaciones el record, siempre considerando el mismo período, lo tiene el mes de febrero con 157,6 mm. y, en segundo lugar, noviembre con 121.9 mm., siendo el promedio anual del decenio 1.060.8 mm.

Flora
Un territorio suficientemente extenso como para diversificarse en más de un tipo de ambiente físico mostrará también más una clase de comunidad florística. Tal es el caso de la provincia de Entre Ríos que cuenta con 78.781 kilómetros cuadrados. Distintos especialistas han realizado divisiones en regiones fitogeográficas al Territorio Argentino. Así, una de las clasificaciones más aceptada por la comunidad científica es la señalada por Cabrera (1976) y anteriormente (1953 y 1958) había confeccionado otra ˆ tal vez más precisa para Entre Ríos- según la cual la su superficie tendría tres provincias fitogeográficas distintas. Aproximadamente la mitad sur y una franja que penetra por el este hasta el extremo norte de la provincia estaría ocupada por la fitoregión que denomina provincia Pampeana. El resto del territorio lo ocupa la provincia del Espinal y la tercera categorización es la zona que bordea los dos colosos ríos, el Paraná y el Uruguay, y muchos de sus tributarios, donde se forman las llamadas selvas en galería que el citado autor denomina provincia Subtropical Oriental (diferenciándola así de la selva tucumano-boliviana).
Otra de las clasificaciones, en este caso exclusiva para Entre Ríos, es la efectuada por Jozami y Muñoz (1982) que refleja la realidad de la zona con más detalle. Los autores, no diferenciándose mucho de la sistematización mencionada en primer término, consideran tres distritos: el de Montiel que ocupa los departamentos de La Paz, Feliciano, Federal, gran parte de Villaguay, norte de Nogoyá y el este de Paraná; el de la Pradera Pampeana que ocupa el resto de la Provincia exceptuando las márgenes de todos los cursos de los grandes ríos y una vasta superficie en el extremo sur que se incluyen en el distrito de Bosques en Galería. El sector montielero está ocupado preponderantemente por monte semixerófilo con especies como el algarrobo negro (Prosopis nigra), ñandubay (Prosopis affinis), el espinillo (Acacia caven), el quebracho blanco (Aspidosperma quebracho-blanco) y la palma caranday (Trithrinax campestris), entre otros. La pradera pampeana está ocupada por una abundante variedad de especies herbáceas y los bosques o selvas en galería son el distrito que afecta en gran parte al área prospectada, con incursiones del distrito de Montiel. El área protegida Las Piedras posee un núcleo, de unas 50 hectáreas, en donde se da la mayor densidad de vegetación, cuya forma es similar a la de un triángulo rectángulo. Lo que sería el cateto mayor de ese triángulo imaginario está recostado sobre el río Gualeguaychú y en la mitad de ese lado corre en sentido perpendicular el arroyo Las Piedras, por lo que el sector está compuesto en gran parte por selvas en galería que bordean ambos cursos de agua. Se puede citar como especies arbóreas predominantes al mata ojo (Pouteria salicifolia) que crece bien cerca del agua y su extraño nombre vulgar se debe a que el humo de su madera ardiendo es lagrimoso, el curupí (Sapium haematospermun) con la corteza con tajos y poseedor de un látex utilizado como pegamento casero, el palo San Antonio, el (Myrsine laetevirens) también llamado canelón morotí (Montefinale, 2003) y antes se lo incluía en el género Rapanea , con un gran parecido con Myrsine parvula (Haene y Aparicio, 2001), el chal-chal (Allophylus edulis), también conocido como cocú en lengua guaraní, cuyo fruto es muy apetecido por las aves como el zorzal chalchalero que lleva su nombre por su afición a este árbol, el ceibo (Erithryna crista-galli) con la vistosa flor nacional, el palo amarillo( Terminalia australis), el palo cruz (Guettarda uruguensis) muy típico de las selvas del río Uruguay y el timbó (Enterolobium contortisilicum) también llamado pacará u oreja de negro- haciendo referencia al formato y color de su fruto-, con ejemplares que desarrollan hasta 42 metros de alto y casi seis de circunferencia como el que se encuentra en reserva privada „Timbó Grande‰ en Misiones. También crecen bordeando los cursos de agua el molle o incienso (Schinus longifolius), el viraró (Ruprechtia laxiflora) cuya fama la ganó por la calidad de su madera para confeccionar pisos y en Misiones se lo denomina marmelero. Todas estas especies arbóreas están acompañadas de numerosas lianas y enredaderas herbáceas que forman una intrincada red vegetal que es complementada por epifitas del género Tillandsia y otros, que crecen sobre las ramas. En las aguas someras se pueden ver juncos del género Scirpus o totorales de Typha latifolia por sólo citar las especies más comunes.
En las partes más elevadas cercanas al agua y en el resto del área predominan los árboles espinosos como el tala (Celtis tala), el quebrachillo (Acanthosyris spinescens) muy común junto al ñandubay (Prosopis affinis), árbol que no sólo los vemos en la Reserva Las Piedras sino que es casi emblemático de la provincia de Entre Ríos por su abundancia, el espinillo (Acacia caven) también muy conspicuo y vistoso cuando está florecido, el chañar (Geoffroea decorticans) con una amplia distribución que ocupa gran parte del centro y norte de Argentina, algarrobo negro (Prosopis nigra) y varias especies más. Dentro de los arbustos se destacan el cedrón del monte (Aloysia gratissima ) que recibe muchos nombres vulgares como cuna de niño, azahar del monte y otros más, la congorosa o quebrachillo (Maytenus ilicifolia) generalmente se lo ve cerca de los cursos de agua, Barberis ruscifolia que recibe variados nombres vulgares como espina amarilla, calafate, quina, entre otros, el ivirá o vira-vira (Daphopsis racemosa) habita el sotobosque o lugares sombreados en general. Las Cactáceas no están ausentes en la reserva Las Piedras siendo una de las más conspicuas Opuntia salagria , sin nombre vulgar más o menos homogéneo.
Entre la flora exótica hay que destacar enormes eucalyptus (Eucalyptus sp.) que bordean en largo tramo al camino de ingreso que continúa más allá de los que fue el viejo casco de las estancia que funcionada en el predio.
La superficie que ocupaba el viejo autódromo, incorporada a la reserva con una extensión de 85 hectáreas, está siendo colonizada vigorosamente - etapa seral - por varias especies de arbustos y árboles, predominado los renovales de espinillo(Acacia caven) y chañar (Geoffroea decorticans).

Fauna
La fauna de esta pequeña reserva natural es suficientemente variada y cuenta con la presencia de algunas especies amenazas o no comunes para la zona que hacen imperiosa la necesidad de celar por su supervivencia y por el incremento o retorno de especies a través de la recuperación y ampliación del ambiente natural; teniendo siempre presente que lo que más diezmó a nuestras especies amenazadas es la destrucción de sus hábitats, generalmente por su reemplazo por campos de pastoreo y siembra.
No se han realizado estudios pormenorizados en la Reserva sobre las poblaciones de los distintos grupos de vertebrados, lo que hace que la información disponible es la trasmitida verbalmente por el personal afectado al área, por informes o comentarios hechos a través de escritos y por referencias de muchos investigadores o profesionales que han pasado por el lugar con algún fin específico y han hecho referencia a determinado avistaje. De la avifauna hay listados confeccionados por Guardafaunas honorarios capacitados por la Provincia. En la actualidad gente de la Universidad de La Plata está concurriendo asiduamente para relevar la ornitofauna, el grupo vertebrado más representado en la unidad de conservación.

La ictiofauna es la que habita la inmensa subcuenca del río Uruguay que cuenta con una gran cantidad de especies, muchas de los cuales, se acercan a aguas menos profundas que las del cauce principal e ingresan a los afluentes y subafluentes.
En cuanto a la avifauna se refiere hay una lista con avistajes fehacientes que supera las ochenta especies (Galli, com. per.). Pero se estima, por las características ambientales, que el número de aves existentes en el área y sus alrededores debe ser significativamente mayor. La Familia Emberizidae - incluye aves conocidas vulgarmente como cardenales, corbatitas, chingolos, monteritas y muchos más ˆ es una de las que presenta más especies como el pepitero de collar (Saltador aurantiirostris), el popular chingolo (Zonotrichia capensis), el cardenal común (Paroaria coronata), el jilguero común o dorado (Sicalis flaveola), la monterita cabeza negra (Poospiza melanoleuca) entre otras especies. De la familia Parulidae se observa el pitiayumí (Parula pitiayumi), típico de zonas de vegetación densa, de la Familia Vireonidae que posee sólo tres especies que habitan nuestro territorio, está presente el Juan chiviro (Cyclarhis gujanensis) habitante de selvas y bosques, dentro de los dendrocoláptidos se ubica al chinchero chico (Lepidocolaptes angustirostris) y lo furnáridos presentan varias especies como el conspicuo hornero (Furnarius rufus) y el cacholote (Pseudoseisura lophotes) Los tiránidos comprende una gran familia exclusivamente americana con unas 380 especies de las cuales más de 110 habitan en Argentina. En la reserva Las Piedras hay varias especies de este taxón como el benteveo (Pitangus sluphuratus), la monjita blanca (Xolmis irupeo), el suirirí real (Tyrannus melancholicus) y el picabuey (Machetornis rixosus). Otros familias con representantes conspicuos en el área son Picidae, Psittacidae sólo representada con poblaciones permanentes de Myiopsitta monachus ˆ cotorra común-, Sylviidae, Cuclulidae, Troglodytidae, Trochilidae, Columbidae, siendo muy abundante la población de Columba maculosa- paloma de ala manchada-, Alcedinidae, Hirundinidae con dos especies más conspicuas: la golondrina barranquera (Notiochelidon cyanoleuca) y la golondrina doméstica (Progne chalybea). Además dentro de las aves vinculadas con el medio acuático hay especies de las familias Ardeidae, Anatidae, Phalacrocoracidae sólo con el biguá (Phalacrocorax olivaceus) y Rallidae entre las que cuentan con presencias más asiduas. Dentro de las rapaces se observa al caracolero (Rostrhamos sociabilis), el chimango (Milvago chimango), el carancho (Polyborus plancus), el halconcito colorado (Falco sparverius) y algunas especies de la Familia Accipitridae.
El valor ornitológico más importante de esta unidad de conservación es el haber albergado durante un año a una pareja de urutaú (Nyctibius griseus), habiéndose reproducido con éxito (Galli, com. per.). También hemos podido observar una excelente filmación del urutaú efectuada por el Guardafauna Ricardo Rivollier.
Esta cita se convertiría en la más austral de Argentina para la especie. Desde hace un tiempo no se escucha más el canto del urutaú por lo que podría suponerse que abandonó el área (Galli, com. per.). Es significativo destacar que Bird Life Internacional, la organización mundial más importante dedicada al estudio y la conservación de las aves, ha implantado un Programa de Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (AICAS). Argentina, a través de la institución Aves Argentinas, participa de este proyecto y se identificaron cerca de 200 lugares ubicados en la zona pampeana y una franja que bordea al río Uruguay desde su desembocadura en el Plata hasta el norte de Corrientes, por lo que la Reserva Las Piedras está dentro del área donde se ubican dichos lugares y está también dentro del área de distribución del muy amenazado tordo amarillo (Xanthopsar flavus), cuyos avistajes están mermando en forma notoria.
La mastofauna presenta algunas especies del orden Chiroptera (murciélagos) y dentro de los roedores pequeños están presentes especies de las Familias Caviidae (cuises) y Muridae (ratas y ratones). La comadreja overa o mora (Didelphys albiventris), el zorrino (Conepatus chinga) y el coipo (Myocastor coypus) pueden considerarse los mamíferos más conspicuos del área prospectada y es destacable la presencia del lobito de río (Lontra longicaudis) ˆ declarado Monumento Natural por la Provincia de Corrientes - que integra el apéndice I de CITES y su estatus en el ámbito nacional es En Peligro (Libro Rojo de la S.A.R.E.M., 2000). Aunque en esta misma obra también se comenta que “está en franca expansión numérica y geográfica” (Chebez.J.C). El zorro gris (Dusicyon gymnocercus) también llamado zorro de campo o aguarachaí en lengua guaraní, es el único cánido observado en el lugar y el carpincho (Hydrochoerus hydrochaeris) es el animal más codiciado por los cazadores de la región, por lo tanto es lo que más moviliza al personal de vigilancia en horas nocturnas especialmente (Galli, com. per.). El elenco de los mamíferos presentes en la Reserva Las Piedras, al menos de los registrados hasta el presente, finaliza con la mulita pampeana (Dasypus hybridus) cuyo estatus nacional la considera Potencialmente vulnerable.
La herpetofauna del área está constituida por el lagarto overo (Tupinambis teguixin), tortuga de agua o de arroyo (Phrynops hilarii) y varios ofidios como la yarará (Bothrops alternatus), también llamada crucera, la musurana (Clelia clelia), la denominada falsa yarará (Liophis anomalus), habiendo otras especies que se las denomina vulgarmente con el mismo nombre, la coral (Micrurus frontalis mesopotamicus) y la falsa coral (Lystrophis dorbignyi). Respecto a la batracofauna aún no se ha efectuado un relevamiento detallado.

Recursos culturales
Recién en el siglo XVIII, con la obra monumental de los padres Pauke y Dobrizhoffer, se accede a información precisa y completa sobre una parte del universo aborigen del Nordeste Argentino (Ceruti, 2000). Después, con informaciones parciales y aisladas tomadas de las crónicas, se armó un mapa de tribus y subtribus, resultando un tapiz colorido y estático que aún suele utilizarse, contribuyendo a crear una imagen estereotipada y confusa de nuestra raíz indígena (Ceruti, 2000).
En la zona mesopotámica hubo dos modalidades culturales bien diferenciadas: los pueblos horticultores, provenientes del Amazonas, que se desplazaban a lo largo de los grandes ríos y los que ocupaban las tierras interiores sin contacto con los cursos de agua. Al primer grupo pertenecieron los guaraníes cuya distribución más austral fueron las islas del delta entrerriano y los que conformaban el segundo grupo fueron los charrúas que inicialmente sentaron base en el actual territorio de la República Oriental del Uruguay y luego expandieron su hábitat al sur de Entre Ríos (Rex González y Pérez, 1993). Ya en la primera mitad del siglo XVII los documentos señalan charrúas en las inmediaciones de la Bajada (Paraná), pero la arqueología no prueba que estos territorios hayan sido habitados por ellos (Serrano, 2000).
Respecto de las viviendas que utilizaban dice el padre Xarque(1687) que „sus casas constan de unas esteras, hechas de cierto género de paja larga y ancha a modo de espadaña. Fijan unas estacas sobre la tierra, y allí atan las esteras, unas por paredes y otras por techo∑‰ La economía estaba basada esencialmente de lo producido por la caza. De los datos que se dispone, especialmente por los hallazgos en los yacimientos arqueológicos, se comprueba que los charrúas conocían la alfarería. Eran polígamos y la mujer estaba inmersa en una situación de semiesclavitud. Creían en un espíritu del mal que, al igual que los pampas, llamaban gualicho y gracias un valioso escrito de Villaderbó que recién se dio a conocer en 1937, hoy conocemos algo de su lengua (unas sesenta voces). Las poblaciones charrúas se ubicaban en albardones altos o en cerros que ellos mismos formaban para protegerse de las inundaciones (Almeida, 1983).
Hay un lugar no muy alejado de la Reserva La Piedras, denominado precisamente Cerros Indios, donde se encontraron abundantes restos arqueológicos que hasta no hace muchos años se continuaban encontrando a nivel del suelo.

Alternativas turísticas
Como toda área natural ofrece al visitante la posibilidad de contemplar la naturaleza en su máxima expresión. Gran cantidad de flora, fauna y escenarios naturales de gran belleza como las márgenes del río Gualeguaychú y del arroyo Las Piedras con sus selvas marginales, conformando un ámbito donde la observación está acompañada de sonoridad proveniente de variadísimos trinos, del crepitar de la brisa sobre el follaje y el sonido de algún pez que salta en el agua o la simple caída sobre la misma de una ramita o un fruto ya maduro, que pretende que el río traslade sus fértiles semillas. Provistos de una cámara fotográfica, y mejor aún si se posee una lente de mayor longitud focal que las estándares, las posibilidades de obtener bellísimas imágenes son muchas.
Luego de realizar la visita a la Reserva puede dirigirse a la ciudad de Gualeguaychú poseedora de una interesante oferta turística. Hoteles de distintas categorías, restaurantes, pizzerías y confiterías en su mayoría ubicados sobre la pintoresca costanera ofrecen la posibilidad de comer un buen plato y escuchar música en donde ofrecen espectáculos musicales simultáneamente con la comida. El casino con toda la variedad de juegos que suelen ofrecer estas salas es otra alternativa para culminar bien la noche. Y si estamos en los meses de enero o febrero es recomendable no perderse el Carnaval del País, que todos los años colma el moderno corsódromo de público ávido de observar el mejor espectáculo que se ofrece en ese género dentro de Argentina.
También hay múltiples balnearios, ya sea sobre el río Gualeguaychú o sobre el Uruguay, con buenas instalaciones. Hay también una interesante oferta de museos, recorridos en lancha, excursiones de pesca guiadas por expertos de la zona, la practica del senderismo que va tomado auge día a día y, recientemente, se organizaron visitas guiadas al importante Parque Industrial que posee la ciudad.
El Parque Saturnino Unzué que está casi lindando con el casco urbano, lo separa de éste el río Gualeguaychú que es atravesado por el pintoresco puente de hierro que se ve comúnmente en las fotos de la ciudad, es uno de los espacios verdes urbanos más bellos que posee el país y mejor dotado de infraestructura para la práctica de deportes, aerobismo, ciclismo, actividades ecuestres y una gran cantidad de mesas con su correspondiente parrilla diseminadas sobre las 110 hectáreas que ocupa el predio. Es de destacar el orden y la limpieza, cualidades que son difíciles de encontrar ˆlamentablemente- en nuestros espacios públicos.


Cómo llegar
A la ciudad de Gualeguaychú se arriba desde el norte de la Mesopotamia - ciudades de Puerto Iguazú, Posadas, Corrientes, Resistencia y Paraná - por la ruta nacional N 12 hasta la ciudad de Nogoyá y desde esta se continúa por la ruta nacional 131 hasta la localidad de Basavilbaso, donde cruza la ruta provincial N 20 que desemboca en Gualeguaychú.
Los que provengan del oeste del país deben tener como primera meta la ciudad de Santa Fe, y desde aquí se cruza el túnel subfluvial Hernandarias que la une con Paraná, siguiendo luego el recorrido indicado en el párrafo anterior.
Desde el sur deberán llegar primero a Buenos Aires y desde esta ciudad se circula por la autopista Panamericana hasta la localidad de Zárate, donde se cruza el Complejo Ferrovial Unión Nacional (más conocido por Zárate-Brazo Largo) y se toma la ruta 12 hasta que se desvía hacia Gualeguay- Ceibas se llama la población- y en ese mismo sitio continúa el asfalto transformándose en ruta nacional 14.
Una vez situados en Gualeguaychú se debe transitar por la avenida Rocamora -1 Junta ˆ característica por su bulevar central con enormes palmeras ˆ hacia el norte y cuando comienzan a dispersarse las casas se angosta y se transforma en la ruta provincial N 20 que, luego de recorrer unos 12 kilómetros aparece un cartel que señala „Balneario. Los Pinos‰ y sale un camino de tierra hacia la derecha. Recorriendo aproximadamente 4 kilómetros el camino es interrumpido por otro y ahí se debe doblar a la izquierda y a menos de un kilómetro aparece la entrada a la Reserva con un cartel grande que la señala. El tramo de tierra en caso de lluvias se hace dificultoso transitarlo en algunos sectores.

Problemas de conservación
La Reserva Natural Las Piedras tiene algunos problemas de conservación que son comunes a la gran mayoría de las áreas naturales protegidas y otros propios de la misma. Comenzaremos haciendo referencia a los mencionados en primer término. La caza furtiva es un verdadero flagelo de gran parte de las reservas o parques naturales, lo mismo que la extracción de leña. En la reserva analizada la mayor presión cinegética furtiva proviene de cazadores embarcados que buscan principalmente al carpincho (ver ítem fauna), para lo cual navegan de noche el río Gualeguaychú en la zona de la reserva porque es el lugar donde hay mayor probabilidad de encontrarlos. La extracción de madera es un problema menos acuciante porque aún en la región existen muchos lugares con montes de ñandubay, ya sean fiscales o privados, y se recurre a ellos donde hay menos riesgo de tener problemas que en un lugar protegido. De todas formas es llamativa la desaprensión con que cada invierno, ya sea los particulares o revendedores, hacen uso del recurso sin tener la conciencia de que deberían hacerlo con mesura y en forma organizada- por sectores cada año, por ejemplo- porque puede llegar el día en el que el recurso de agote. En los últimos años con la llegada del gas natural a la región puede ser que la extracción de madera para calefacción merme.
Continuando con el área prospectada debemos señalar que el problema que más atenta contra su sustentabilidad en el tiempo es la pequeña superficie que ocupa, fenómeno que se vincula con el tipo de ambiente que circunde al área. Es decir, si los campos vecinos son zonas de cultivo, la reserva queda como una ínfima islita ˆ de ahí el nombre de efecto de insularidad ˆ donde no se produce el mínimo e imprescindible intercambio genético entre las poblaciones animales, principalmente. Amén de esto, la presión de la actividad antrópica de los alrededores termina por „asfixiar‰ la zona prístina por un lento y letal avance de la misma sobre al área.
Por lo expuesto resulta absolutamente prioritario anexar las partes contiguas que todavía se conservan más o menos en buen estado tal como se comenta en el ítem dedicado a la superficie.
Otro elemento que perturba el tan mentado equilibrio ecológico es la presencia del exótico ciervo axis (Axis axis). Si bien es cierto que la zona antes estaba poblada por ciervos autóctonos, también lo es que aquellos contaban con los grandes felinos como predadores que hoy tampoco están.
El problema particular del la Reserva Las Piedras es la falta de conciencia colectiva - que incluye a las autoridades - sobre qué es un área protegida y la importancia que tiene. En términos generales en Gualeguaychú sólo se ve el usufructo turístico que se puede dar al predio y lo relativo a la conservación se soslaya. Son las organizaciones no gubernamentales las que tienen que alertar sobre el particular, así como lo profesionales del área y dependencias oficiales que se ocupan del medio ambiente. Gabriel Omar Rodríguez

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Investigación y Textos: Gabriel Omar Rodríguez


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