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Punta Rasa

Estación Biológica - Buenos Aires
 

EDICION PROVISORIA - EN PROCESO DE DIAGRAMACION

Punta Rasa

Punta Rasa y la Bahía de Samborombón en su conjunto, son uno de los lugares de mayor importancia del Continente, como sitio de cría y asentamiento de aves, destacando la relevancia que significa el albergar aves migradoras que provienen de lejanas tierras del Hemisferio Norte, escapando a los rigurosos inviernos de esas latitudes. Bandadas de miles de ejemplares en el caso de algunas especies, se dan cita en este accidente geográfico y sus inmediaciones todos los años dada su costumbre de hacer siempre la misma ruta. La conservación de estos lugares de escala para estas aves es fundamental para su supervivencia dado que la pérdida de los “apostaderos” puede llevar hasta la extinción de alguna especie. El Municipio de la Costa, consciente de esta situación, decidió declarar área protegida de su jurisdicción a tan importante humedal, para lo que contó con el apoyo de instituciones no gubernamentales.

Categoría

Es una reserva municipal  y  estación biológica experimental.

Ubicación

El área protegida analizada se sitúa en el centro-este de la provincia de Buenos Aires, sobre la costa Atlántica donde el mar se fusiona con el  Río de la Plata. Pertenece al Partido de la Costa y la ciudad más cercaba es San Clemente del Tuyú. Sus coordenadas geográficas son: 36º 17' Lat. S   y  56º 46' Long. O.

Superficie

Posee 522 hectáreas. Como objetivo general de su creación se pretendió preservar la diversidad biológica y el ecosistema que la alberga, teniendo como premisa la educación e interpretación ambiental. El objetivo específico fue la conservación de la comunidad de aves migratorias costeras que arriban estacionalmente a Punta Rasa y sus adyacencias. El dominio de la tierra el Fiscal Nacional y la jurisdicción corresponde a la provincia de Buenos Aires.

Fecha e instrumento legal de creación

En el año 1984 la Fundación Vida Silvestre Argentina firma un convenio con el Servicio de Hidrografía Naval, dependiente de la Armada Argentina, para crear una estación biológica experimental que permita realizar todo tipo de estudios vinculados con la biodiversidad del lugar. El 30 de abril de 1991, por medio de la Ordenanza Municipal Nº 1023 y el Decreto Municipal Nº 380, es declarada el área reserva natural municipal.

Por otra parte la Bahía de Samborombón en su conjunto – lo que incluye la Punta Rasa- es declarada Reserva Natural Integral de la Provincia de Buenos Aires, mediante el Decreto Provincial Nº 1193 y posteriormente la Ley 12016, del año 1997. Para refrendar aún más la importancia del área, en 1999, se proclama gran parte de la Bahía de Samborombón con Sitio Ramsar o Humedal de Importancia Internacional.

Relieve

Punta Rasa en una angosta saliente del continente,  mayormente arenosa, que penetra en el mar, sufriendo variantes en su ancho debido a los cambios que le producen las mareas, a veces muy marcadas, siendo su margen oeste de poca profundidad y pendiente. Las dunas son formadas por el acarreo de arena que produce el mar y tiene características exclusivas que podría dar lugar a considerarlas un ecosistema distinto al que las circunda, al ser un medio con movilidad propia, donde se produce una zona de intercambio biológico entre especies acuáticas y costeras y hay un acentuado cambio de condiciones climáticas ni bien nos alejamos de la orilla y penetramos en los médanos. El lecho costero está constituido por sedimentos de loess cuaternario sobre el que se superponen sedimentos modernos calizos o limoso-calizos y arenosos (Rodríguez, 1992).

Hidrografía y oceanografía

La parte norte del litoral bonaerense está bañado por las aguas del Río de Plata, receptor de una gran cuenca fluvial y debe considerárselo como una continuidad morfológica e hidrológica del Paraná y también recibe las aguas del río Uruguay. Además vierten sus aguas el río de La Matanza, el Samborombón y el Salado que penetra desde Santa Fe por el noreste de la Provincia y desemboca en la gran Bahía de Samborombón luego de recorrer unos 650 kilómetros. Al atravesar un área sumamente plana se forman a su paso lagunas y bañados, y en épocas de grandes precipitaciones llegan a él otros cauces con lo que se provocan serias inundaciones.
La parte sur del mismo litoral está bañado por las aguas del océano Atlántico y al sur de la Bahía del Samborombón – en cuyo extremo está Punta Rasa-  desaguan en el mar ríos y arroyos cortos, originados en las Sierras de Tandil y de la Ventana como el Napaleofú, Quequén, Claromecó,  Sauce Grande y canales (Nº 1 y 2) que desembocan en el mar cerca de Punta Rasa.

La fisiografía de la costa es moderada, con playas arenosas compuestas en un 40% por granos incoloros de cuarzo y plagioclasas, otro 20% por clastos cuya superficie está teñida de hematita o limonita, y también fragmentos de roca volcánica, magnetita y otros elementos (Canevari, et al. 1998). Los acantilados rocosos, escasos en la zona, corresponden a la prolongación de la sierra de La Tinta en Mar del Plata. En esta zona encontramos a la única albúfera activa de la Argentina, la laguna Mar Chiquita.  El fondo esta constituido principalmente por arena y fangoarena con algo de vegetación sedentaria (algas mayores) y otros sectores poseen sedimentos de diatomeas y conchilla (Canevari, et al. 1998). La morfología litoral y submarina desempeña un importante papel en la determinación de los ambientes marinos, ya que ello incide en la temperatura, salinidad y turbidez de las aguas y en su mayor o menor contenido de nutrientes que permiten el desarrollo de la vida. La zona litoral, es decir la comprendida entre los límites de las mareas, es adecuada para el desarrollo de aquellas formas de vida adaptadas a subsistir en condicione subaéreas o de inmersión. Por debajo del nivel del mar se distinguen dos ambientes, el nerítico y el oceánico; juntos constituyen la zona pelágica, en cuya capa episuperficial se dan los procesos de fotosíntesis y por debajo sólo es posible la vida de aquellos seres que consumen sustancias orgánicas generadas en la capa con luz (Chiozza & Figueira, 1982).

Clima

El territorio de la provincia de Buenos Aires está íntegramente ubicado en la zona de clima Templado. El gran litoral marítimo y rioplatense hace que las aguas ejerzan un efecto moderador sobre las temperaturas en la zona próxima a la costa. También esta proximidad con la basta superficie marina la hace receptora de vientos húmedos locales. No obstante, la principal influencia de las corrientes de aire es la que recibe por parte del anticiclón del Atlántico Sur y su carácter de gran llanura permite también la injerencia de otros vientos como el proveniente del oeste- conocido como pampero- que es fresco y seco y del polar del sector sur. Las temperaturas medias de mes de enero oscilan entre 25º C y 22ºC  y las de julio entre 10º C y 7ºC, con amplitudes térmicas mayores en el sector oeste por su continentalidad (Chiozza & Figueira, 1982). Las lluvias se incrementan gradualmente desde el suroeste, con sólo unos 400 mm anuales, al noreste con más de 900 mm. Este conjunto de factores comentados precedentemente, permiten configurar cuatro tipos de climas Templados: húmedo al noreste, subhúmedo en la  parte central, semiárido al suroeste y una cuarta caracterización que influye sobre las inmediaciones del Cabo Corrientes, que es el clima templado con influencia oceánica.

Flora

Entre las principales clasificaciones fitogeográficas que se realizaron de la Argentina se puede mencionar a la de Hauman (1920, 1931), Frenguelli (1941), Castellanos  y Pérez Moreau (1945), Parodi (en 1945 y 1964), Cabrera (desde la primera en 1951 hasta 1976) y (Cabrera y Willink, 1980). Últimamente se elaboró en el ámbito de la Secretaría de Medio Ambiente  y  la Administración de Parques Nacionales, un trabajo de clasificación en Eco-regiones elaborado por Burkart, et al. (1999), que es bastante coincidente con el de Cabrera, pero tiene algunas subdivisiones de las provincias que señala aquel autor. En estas páginas, en la mayoría de las monografías realizadas, se optó por esta última categorización. Hay bastante coincidencia entre todas estas clasificaciones, en incluir la mayor parte del territorio de la Provincia de Buenos Aires en el ámbito de una región que  llaman “pampa” o “pradera pampeana”, limitada al norte, oeste y sur por la provincia biogeográfica del Espinal. Este vocablo viene del quichua y significa algo así como “gran llanura” y por extensión, se aplicó también en otras zonas del país para señalar espacios con esas características. Siguiendo la clasificación de Burkart, el al, (1999) además de la Eco-región Pampa, el extremo sur se ubica en la Eco-región del Espinal y el extremo noreste, en un angosta franja se desarrolla la Eco-región del Delta e Islas del Paraná.
La vegetación dominante es la estepa de gramíneas, que forman matas de 60 cm de altura, entre las cuales crecen numerosas especies herbáceas y algunos sufrutices y arbustos. Las especies dominantes en la provincia Pampeana son las gramíneas de los géneros Stipa, Piptochaetium, Aristida, Melica, Briza, Bromus, Eragrostis y Poa. También abundan los géneros Paspalum, Panicum, Bothriochloa y Schizachirium, en especial en los distritos septentrionales.   Hay numerosas comunidades edáficas, ante todo se mencionan las selvas ribereñas parecidas a las de la provincia Paranense, si bien empobrecidas de norte a sur. Abundan también comunidades hidrófilas: juncales de Scirpus californicus y pajonales de Spartina densiflora (Canevari, et al., 1998).

En el sector alcanzado por las mareas se puede apreciar una asociación de la ciperácea Eleocharis bonariensis y la compuesta Spilanthes stonolifera que forma un tapiz de unos 10 cm. En los lugares próximos a las costas y en las playas inundadas se encuentran juncales, con una marcada predominancia de Scirpus calfornicus. Los totorales, donde se destaca la presencia de varias especies de género Typha, son frecuentes en las depresiones con agua permanente. En los  suelos ricos en sales se forman asociaciones de Distichlis spicatay y D. scoparia, denominadas comúnmente pastos salados.
Los espartillares, típicos de suelos bajos, pantanosos y salobres, son el hábitat de los cangrejales y están representados mayoritariamente por Spartina densiflora contrastando con los hunquillares, de  suelos con similares características y próximos a arroyos, donde penetra el mar en la grandes mareas. En esta comunidad abundan Juncus acutus, conocido como hunco o junco. Los pajonales de carrizo otra de las comunidades vegetales de la zona, están constituidos  por conjuntos de Phragmites australis de hasta 2m de altura, que crecen en las cañadas de la parte sur donde llega diariamente el agua del mar.
El litoral presenta, después de la zonas más próximas al influjo de las mareas, especialmente en la zona de Punta Rasa, un amplio sector de dunas que se orientan, por acción del viento, en dirección oeste-noroeste a este-sudeste. En este ambiente dominan el suncho negro o brea (Tessaria absinthiodes), Panicum racemosum, Spartina coaretata, entre otras.
Por último cabe mencionar la presencia de asociaciones de talas (Celtis tala), sombra de toro (Jodina rhombifolia) y el espinillo (Acacia caven) en los albardones de conchillas de la ribera platense próxima a la gran saliente de arena, que constituye la Punta Rasa.

Fauna

Las aguas del estuario que forma el Río de la Plata hasta casi Punta Rasa, donde se considera que se fusiona con el  Océano, son poseedoras de una gran riqueza nutritiva para las aves principalmente, debido a la abundancia de invertebrados  y  juveniles de diferentes especies de peces y crustáceos, siendo Punta Rasa el epicentro de este fenómeno. Además  en el litoral marítimo bonaerense se han registrado 24 especies de cetáceos, cuatro de pinnípedos, tres tortugas marinas de presencia ocasional (entre ellas Dermochelys coriacea, considerada vulnerable por la IUCN) y más de 30 especies de aves marinas y costeras. Es destacable la presencia de enormes cangrejales de dos especies (Chasmgnatus granulata  y  Uca uruguayensis), importante alimento de muchas otras especies. En la plataforma continental argentina se han reportado más de 400 especies de peces (Canevari, et al., 1998). Hay una enorme cantidad de aves, sea es su variedad de especies como en la cantidad de sus poblaciones,  que se acercan a este accidente geográfico para hacer una escala en su largo vuelo desde el Hemisferio Norte hacia el  Sur. Las principales especies son el playero rojizo (Calidris canutus), la becasa de mar (Limosa haemastica) , el chorlo pampa (Pluvialis dominica), el playerito rabadilla blanca (Calidris  fuscicollis), el chorlito doble collar (Charadrius falklandicus), el  gaviotín (Sterna hirundo),  el chorlito palmado (Charadrius semiplamatus), el chorlo cabezón (Oreopholus reuficollis), el chorlo pecho canela (Charadrius modestus), el pitotoy chico (Tringa flavipes), el playerito blanco (Calidris alba), el chorlo ártico (Pluvialis squatarola), el pitotoy grande (Tringa melanoleuca). El playerito rojizo (Calidris canutus) haría uso de Punta Rasa sólo en su viaje de vuelta, dado que para venir a estas latitudes hace uso de otra ruta. La Fundación Vida Silvestre Argentina realizó distintos relevamientos de aves de las familias Charadriidae y Scolopacidae (Vila, et al., 1994) mediante los cuales se determinó la existencia de 17 especies de chorlos y playeros, 15 de las cuales son migratorias boreales, lo que constituye el 63% de las especies migratorias del hemisferio Norte que llegan a la Argentina.  Anteriormente, en 1990, un Relevamiento realizado conjuntamente por miembros de la mencionada Fundación y del Museo de Historia Natural de Nueva York, determinó que en Punta Rasa se concentraba el mayor número – entre 20 y 30 mil aves- de gaviotín golondrina (Sterna hirundo) – Hays et. al., 1997-, la gaviota cocinera (Larus dominicanus),  la gaviota cangrejera (Larus belcheri), el rayador (Rynchops nigra), el gaviotín real (Sterna maxima), el gaviotín pico amarillo (Sterna eurygnatha) Los otros grupos de vertebrados están presentes de una manera mucho menos significativa que las aves. Someramente se indica el registro de las siguientes especies: el carpincho (Hidrochoerus hidrochaerys), el coipo (Myocastor coypus), la comadreja overa (Didelphis albiventris), el cuis (Galea musteloides y Cavia aperea), el hurón común (Galictis cuja), el venado de las pampas (Ozotoceros bezoarticus), en un campo sito en las inmediaciones, el zorrino común (Conepatus chinga), el zorro gris ( Licalopex gimnocercus), tucu-tucu (Ctenomuys talarum) y la exótica liebre europea (Lepus europaeus). Entre los reptiles son conspicuas la falsa yarará (Lystrophis dorbignyi) y la yarará (Bothops alternatus).
En las aguas costeras se pueden observar mamíferos marinos como el delfín del plata (Pontoporia blainvillei) y lobos marinos de dos pelos (Arctocephalus australis), la tonina (Tursiops gephireus) y otras especies más.

Recursos culturales

Uno de los principales aspectos culturales de una región es el conocimiento de sus primeros pobladores. Los habitantes originarios de las llanuras pampeanas estaban formados por distintas parcialidades, conocidos genéricamente como pampas en virtud de ocupar los territorios que por su característica de gran llanura de denomina de esa manera. Hacia mediados del sighlo XVI estos habitantes fueron influidos por lo araucanos, pueblo que prevenía de la región andipatagónica, y extendió sus territorios hasta el territorio bonaerense. Los que se instalaron en la zona más septentrional son los llamados pehuenches y en la parte sur estuvieron los guénaken, culturas a las que se hace referencia más en extenso en el mismo ítem de la Provincia del Neuquén.
Pero los grandes desplazamientos humanos se produjeron en los siglos posteriores cuando el extraordinario desarrollo del ganado cimarrón en las pampas, atrajo hacia ellas núcleos importantes de indígenas que poco a poco, por alianzas militares, matrimonios y simples intereses comunes cambiaron el panorama ético del territorio. Los mencionados pampas, con el correr del tiempo sufrieron el fenómeno conocido como araucanización, es decir, la gran expansión de los araucanos y su cultura logra el amalgamiento y posterior casi desaparición de los pampas. La ocupación de esos pueblos sureños fue el factor decisivo de la confusión en el estudio étnico de estas tribus como también en la nomenclatura de la parcialidades. No obstante durante mucho tiempo los pobladores del su Córdoba, San Luis y Buenos Aires siguieron utilizando el nombre de pampas para referirse a los habitantes de estas comarcas.
Respecto a la forma de vida de los llamados pampas se puede comentar que como medio de subsistencia utilizaron la a la caza del ciervo de las pampas o venado, que se practicaba a pie mediante corridas y luego eran ultimados con arcos y flecha y las boleadores, elementos que también formaban parte de sus armas bélicas. Con el cuero de estos animales construían sus viviendas y su indumentaria, de la que formaba parte el conocido quillango que cumplía la función de abrigo. Trabajaron la piedra con la que confeccionaban sus puntas de flechas y raspadores para el preparado de las pieles y también se encontraron elementos que se presume eran utilizados como martillos y también cuchillos. Conocieron la alfarería probablemente asimilada de los querandíes, que ocupaban oriental.

Estos últimos ocuparon el territorio comprendido entre el río Carcarañá, Santa Fe, y los ríos Salado y Saladillo – ya en territorio bonaerense-. Y por el este se expandieron hasta las costas de Paraná, donde ya se ubicaban los guaraníes en su dispersión más austral. También practicaban una economía de subsistencia consistente fundamentalmente en la caza y la pesca y sus viviendas, supuestamente por los vestigios encontrados por los españoles,  era de cueros de coipo. Estaban divididos en tribus mandadas por un cacique y capitanejos secundarios. Se desconocen sus creencias religiosos y costumbres funerarias.

Respecto a las investigaciones arqueológicas, la provincia de Buenos Aires hizo importantes aportes a través de numerosos yacimientos encontrados en distintas localidades. Entre éstas se destacan Miramar, Monte Hermoso- localidades estudiadas por el célebre científico don Florentino Ameghino-, Tandil y otras de menor importancia.

Alternativas turísticas

La Reserva Natural Municipal Punta Rasa, está ubicada a pocos kilómetros al norte de la ciudad balnearia de San Clemente del Tuyú, la primera en el extremo norte de una larga cadena de localidades balnearias que se continúa hasta más al sur de Mar del Plata- con la excepción de la gran superficie que ocupa la albufera de Mar Chiquita-. Se trata de localidades de distinto tipo, que concentran varios cientos de miles de veraneantes- sólo Mar del Plata a veces llega a albergar un millón de turistas durante la temporada estival-  a lo largo del varios cientos de kilómetros de playas sobre el  Atlántico.
Punta Rasa tiene la particularidad de ser uno de los centros más importantes de asentamiento, transitorio en la mayoría de los casos, de miles de aves migradoras de distintas especies que llegan al extremo del hemisferio sur, provenientes principalmente de América del Norte, en busca de mejores condiciones alimenticias dado que en su lugar de residencia el crudo invierno deja pocas posibilidades en ese aspecto. Resulta maravilloso observar una bastísima superficie ocupada por pequeñas aves que incesantemente revuelven el fango y la arena con su pico en busca de alimento para reponer energía y continuar más al sur su derrotero, culminando muchas veces en las costas de Tierra del Fuego o más al sur aún. Otro grupo de aves realiza traslados mucho más reducidos, dirigiéndose desde el extremo sur de Antártida e Islas del Atlántico Sur hacia zonas más septentrionales y las que nidifican en la Patagonia que durante el invierno se desplazan algo más al norte, sin pasar al Hemisferio Norte.
San Clemente del Tuyú es una pintoresca villa veraniega, que tiene la peculiaridad ser muy familiar, aunque esto no implica que no haya  opciones de distracción para la juventud. Posee amplias playas, actividad comercial que se concentra mayormente en la calle peatonal, un muelle de pesca y tranquilidad pública, que no es un valor subestimable. Muy cerca está el reconocido acuario “Mundo Marino”, que puede ser considerado uno de los mejores que tiene la Argentina. Y, un atractivo que lleva a muchísimos aficionados,  es la pesca deportiva, especialmente de la corvina negra, cuya fiesta se realiza todos los años en el mes de octubre con gran concurrencia de pescadores y sus familias.

El Faro San Antonio

Punta Rasa estaba controlada por la Armada Argentina a través del Servicio de Hidrografía Naval, que contaba con una Estación Oceanográfica, Mareográfica y Metereológica. A su vez la parte de estudios biológicos estaba a cargo de técnicos de la Fundación Vida Silvestre Argentina, que mediante un convenio entre ambas Instituciones, desde 1984 venían trabajando mancomunadamente y con óptimos resultados. El Faro San Antonio está en un predio que es jurisdicción de la Armada Argentina y allí se convino en establecer la Estación Biológica Punta Rasa. Esta base de operaciones no sólo permitió realizar variados estudios de biología sino que su tarea se extendió a la comunidad mediante la capacitación de docentes, técnicos y público en general. En el año 1996 el predio militar del faro San Antonio fue cedido en concesión a la empresa Mundo Marino, para la adecuación de un Parque Temático dedicado a asuntos vinculados con el mar, la actividad náutica y la conservación de la naturaleza (Parera & Bremer, 2004). Fue así como la Estación Biológica pasó a denominarse “Alas de la Bahía”, que constituye el Centro de Interpretación relacionado con las aves marinas y migradoras más importante de de Sudamérica. En este centro se realizan distintas actividades, siendo la más importante la difusión de un excelente audiovisual que explica sobre la importancia de los humedales, Punta Rasa y toda la Bahía de Samborombón como centro de concentración de aves, especialmente migradoras. Un informe de la Fundación Vida Silvestre Argentina indica que más de 200.000 personas han pasado por ahí desde 1997; cifra que no es poco significativa, teniendo en cuenta circunstancias que no son de las más favorables como su lejanía de una gran urbe- como podría ser Mar del Plata- y no estar en una zona “de paso” hacia otros centros turísticos; allí se inicia la cadena de lugares de veraneo hacia el sur.
El Faro San Antonio fue construido con un sistema, impuesto con el tiempo, basado en una estructura de hierro de forma de trípode e ideado por los arquitectos franceses Barbier, Barnard y Turene, La columna central tiene 63 metros y desde su mirador se observa una panorámica muy bella. El haz luminoso alcanza las 42 millas (unos 77 kilómetros) y está emplazado en una zona parquizada muy agradable.
Remontándonos a su pasado podemos agregar el Faro San Antonio, según los datos del Servicios de Hidrografía Naval, fue puesto en servicio el 1° de Enero de 1892 y el predio que ocupa fue donado oportunamente por la sucesión D. Federico Leloir y aceptada por el Estado Nacional por Decreto del 1° de Febrero de 1919. Las tierras no fueron escrituradas oportunamente pero la donación fue confirmada por una nota  de julio de 1946, por su actual propietaria, "Tierras de San Clemente S.R.L.", quien ratificaba la donación de unas 12 hectáreas. Los campos que rodean al sector aludido, una fracción de tierra de 1238 hectáreas, fue expropiada con fines militares a "Tierras de San Clemente S.R.L." según ley Nro. 12691, de 1944, que lleva la firma del entonces Presidente Farell. En 1974 se iniciaron tratativas con los ex-dueños de los terrenos navales expropiados en San Clemente, para obtener la renuncia a sus derechos de retrocesión, mediante una compensación por parte de la Armada Argentina.

Cómo llegar

Tomando como punto de referencia la ciudad de La Plata, capital provincial se arriba desde las principales ciudades del país por las rutas que se indican a continuación:

1) Desde el sur del país, las capitales de las provincias de Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut y Río Negro la ruta de acceso directo es la RN Nº 3, hasta Cañuelas, donde girando a nuestra derecha- este- tomamos la RP 6 hasta La Plata.
2) Desde Neuquén una de las opciones es circular por la RN 22 hasta bahía Blanca y desde ésta continuar por la RN 3.

3) Desde Mendoza debemos tomar la RN 7  y luego de ingresar a la Capital Federal se circula por la Autopista  6, que se continúa al final de su recorrido con la que va a la ciudad de La Plata.

4) Partiendo de cualquiera de las siguientes ciudades : San Salvador de Jujuy, Salta, San Miguel del Tucumán, Santiago del Estero y Córdoba, la RN Nº 9 nos conduce en forma directa a la Avenida general Paz, límite de la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires, la que a su vez tomándola hacia el sur en poco recorrido los carteles no marcan el acceso a la Autopista Urbana 6, que se continúa en la que une Buenos Aires con La Plata, como ya se indicó precedentemente.

5) Desde las provincias litoraleñas- ciudades de Posadas, Resistencia-Corrientes y Paraná  la  RN 12 arriba en la proximidad de la ciudad de Zárate a la RN Nº 9 y desde ahí se sigue como se indica en el apartado anterior.

Desde la ciudad de La Plata, debe tomarse  la RP N 36 hacia el sur y poco después de la localidad de Pipinas se fusiona con la RP Nº 11. Por este asfalto se sigue hasta la ciudad de San Clemente del Tuyú. Luego desde la Plaza 2 de Abril, se sigue un camino consolidado que va al Faro San Antonio y en ese trayecto aparece un desvío que nos señala Punta Rasa. Antes de ingresar hay un cartel que indica la presencia de la Reserva y otro que indica las mareas.

Problemas de conservación

La  Provincia de Buenos Aires en su conjunto tiene  un alto porcentaje de su superficie alterada por la implementación de campos de cultivos  y ganadería -vacuna principalmente- con las modalidades de actividad intensiva y extensiva. Los espacios que conservan su ambiente natural son relictuales y de escasa superficie .Éstos se encuentran principalmente en algunos lugares del Delta del Paraná, zona de las Sierras de la Ventana, sector costero de la Bahía del Samborombón y  el extremo sur, esa pequeña prolongación que presenta el territorio provincial que incursiona en la estepa patagónica.

La erosión del suelo es muy alta. Uno de los principales fenómenos que la provocan son las inundaciones periódicas, combinadas con la roturación de los campos, los cuales no se deja descansar suficientemente para la recuperación de su fertilidad. La presión económica obliga a los propietarios a descuidar las condiciones de su recurso natural, lo cual acentúa el deterioro futuro de los suelos. Esta conducta realizada por miles de propietarios individuales ha transformado toda la región constituyéndose en un nuevo ambiente agro-ecológico, sobre el cual existen opiniones controvertidas sobre su sustentabilidad en el largo plazo. Sobre lo cual las opiniones son coincidentes es que este nuevo ambiente antropizado exige la aplicación de importantes cantidades de energía para que mantenga su productividad económica, habiéndose perdido ya gran parte de la biodiversidad  original.

Por otra parte queda claro que desde la década de los 80 hubo un aumento gradual en las precipitaciones que facilitó la agriculturización de gran parte del oeste pampeano, con la inclusión de grandes inundaciones, donde la manifestación más palpable continúa con el incremento de nivel de la Laguna La Picaza, la cual corta la Ruta Nacional Nº 7 en el noroeste provincial. La medida inmediata para paliar el efecto de estas inundaciones fue la construcción de gran cantidad de canales, los cuales no siguieron una coherente red para el desagote de las aguas en épocas de exceso y una acumulación o reserva para épocas de escasez.

La acción eólica, es otro factor muy degradante de los suelos, sobre todo cuando quedan al descubierto en momentos que se está realizando la roturación y preparación para los cultivos. La capa superficial de materia orgánica es la primera que se vuela, empobreciendo rápidamente la tierra. En los últimos años se ha venido trabajando con una nueva modalidad denominada "labranza cero" donde se ha tenido mucho más cuidado en la cobertura del suelo, dando como resultado una menor erosión. Pero a pesar de estas previsiones no se ha logrado revertir la tendencia.

La introducción de especies exóticas como la liebre europea (Lepus europaeus) y del jabalí (Sus scrofa), entre los más perjudiciales – hay varias más-, también contribuyeron a al estado de alteración ambiental.
A todo lo planteado se  suma que es la zona más poblada del  país y  como consecuencia de ello, la más antropizada (Bertonatti y Corcuera, 2000), con lo que la exposición al riego de continuar la alteraciones es permanente.
En la Reserva Municipal Punta Rasa tiene, en términos generales, problemas de conservación que pueden considerarse no de máxima gravedad.Actualmente un sector del área, el Faro y sus adyacencias, está en manos de la empresa Mundo Marino que construyó un Parque Temático con muy buenos resultados. Los problemas de conservación, una vez más, se centran en las actividades humanas que se desarrollan en el área, no siempre respetando la naturaleza. Las actividades náuticas no están lo suficientemente ordenadas como para evitar que la circulación de embarcaciones afecte en alguna medida a las poblaciones de aves. La zona que media entre Punta Rasa y Playa Norte tiene uso restringido al público, y esto no se cumple en muchos casos; incluso  las propias embarcaciones utilizan en lugar para desembarcar.
El área carece de carteles suficientes para que el visitante sepa la importancia del área y que delimiten zonas donde transitar y otras restringidas. La situación que permite a un visitante deambular por toda un área protegida sin ningún tipo de restricción es siempre negativa para la preservación, aunque el comportamiento del turista sea el correcto. Estas cuestiones señaladas y otras más podrían tener una significativa mejora si se prepara una pequeña dotación de guardaparques municipales- cosa que ya se está haciendo en otras áreas de la Argentina de ámbito municipal- que al ser gente del lugar conoce bien todos los detalles necesarios para cumplir bien su función. Estimamos que el área lo necesita y lo merece en cuanto al valor que tiene por su  biodiversidad, y también desde el punto de vista turístico. Un visitante atendido y protegido por guardaparques preparados, tiene la sensación de estar en un lugar con jerarquía y el orden que este personal sepa lograr redunda seguramente en mayor afluencia de turismo más exigente, por ende dispuesto a pagar más por mejores servicios. Esto se hace extensivo a la gran cantidad de investigadores y estudiantes que se acercan a la región para realizar estudios de distinto tipo. Y un problema ya instalado en la zona desde hace mucho tiempo, es la proliferación de perros que la gente abandona y con el paso del tiempo se hacen cimarrones, convirtiéndose en animales peligrosos para las personas y por la predación que ejercen sobre aves, huevos y hasta un ciervo de las pampas fue víctima de una de estas jaurías. La comunidad en su conjunto tiene que analizar este problema con el rigor necesario, no dando la posibilidad a que el “mejor amigo del hombre” se convierta en un enemigo.

Por último se estima muy conveniente para la conservación realizar campañas de difusión y educación para los visitantes que se acercan a la Reserva Punta Rasa, destacando la importancia del lugar y   distintos ambientes que integran el paisaje; en general la comunidad local y los visitantes desconocen estas cuestiones y por ende no le dan al lugar el valor que se merece. 

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Investigación y Textos: Gabriel Omar Rodriguez


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