PARQUE
NACIONAL
MBURUCUYÁ
Ubicación
El Parque Nacional
Mburucuyá
se ubica en el
noroeste de la
provincia de Corrientes,
en el Departamento
del mismo nombre,
entre las siguientes
coordenadas: 57°
59´ y
58° 08´
W y 27° 58´
y 26°
05´ S. El
predio está
atravesado en
sentido oeste-este
por la ruta provincial
N° 86 que
une las localidades
de Mburucuyá
(cabecera del
Departamento)
con Palmar Grande.
La primera localidad
y la ciudad de
Corrientes están
separadas por
algo menos de
150 kilómetros.
Superficie
La superficie
del Parque Nacional
Mburucuyá
es de17.680 hectáreas.
Fecha
e instrumento
legal de creación
En noviembre
de 1991, don Troles
Myndel Pedersen,
con título
de abogado obtenido
en su Dinamarca
natal y
convertido con
el transcurso
de los años
en un eximio botánico,
firmó -junto
con su esposa-
un convenio con
la Administración
de Parques Nacionales
mediante el cual
donaba algo más
de quince mil
hectáreas
que constituían
los campos que,
desde el año
1945 en el que
arribó
a la Argentina,
utilizó
como medio de
vida. Desde el
momento en que
se hizo cargo
de la propiedad,
su fina sensibilidad
le hizo percibir
que se encontraba
en una región
muy particular
por la enorme
riqueza
de su flora y
su fauna. Por
esta razón,
realizó
la explotación
agrícologanadera
en forma tal que
no afectara, al
menos en su totalidad,
esa gran riqueza
natural. Este
gesto de ceder
miles de hectáreas
de campo con la
condición
de convertirlas
en un parque nacional
debe ser valorado
como un acto de
grandeza que tuvo
un sólo
dos precedentes
en la Argentina:
la donación
de aproximadamente
7000 hectáreas
que, en 1903,
el Dr. Francisco
P. Moreno efectúa
a favor del Estado
nacional para
la creación
del Parque Nacional
Nahuel Huapi y
la cesión,
por parte de la
empresa Ledesma
S.A., de las tierras
que hoy constituyen
el Parque Nacional
Calilegua.
El doctor Pedersen
llegó a
colectar 1300
especies de plantas
en su campo, con
las que formó
un herbario de
gran importancia.
Algunas de estas
especies fueron
nuevas para la
ciencia.
Luego avanzaron
los trámites
que impone la
ley 22.351 para
la creación
de áreas
protegidas nacionales,
y la provincia
de Corrientes
cedió a
la Nación
el dominio y la
jurisdicción
de estas tierras
por medio de la
Ley 4.930 del
20 de junio de
1995, con el cargo
de que se las
afectara al sistema
nacional. Finalmente,
la Ley Nacional
25.407, sancionada
en el año
2001, las incorpora
definitivamente
a la lista de
los parques nacionales
de la Argentina,
con una superficie
de 17.680 ha.
Relieve
Si bien predominan
las llanuras,
el relieve de
la provincia de
Corrientes presenta
un declive de
este a oeste en
forma escalonada.
El primer escalón
se sitúa
en la cuenca del
río Aguapey,
lugar donde finaliza
el extremo suroeste
de la meseta misionera.
El segundo “peldaño”
se extiende, ensanchándose
hacia el sur,
hasta la línea
de falla que cruza
la provincia en
sentido noreste-suroeste
- aproximadamente
entre las localidades
de Ituzaingó
y Esquina–,
por la que corren
las aguas del
río Corrientes.
A partir de allí
comienza el tercer
escalón,
donde predominan
los esteros y
lagunas.
Las desigualdades
geomorfológicas
del territorio
correntino tienen
su origen en el
pasado geológico,
cuando una
corriente de lava
se desplazó
y solidificó
sobre su superficie
cubriendo mantos
más antiguos
y rellenando cuanta
hendidura encontrara
en su camino,
dando lugar a
rocas de origen
volcánico.
Este proceso se
denomina geológicamente
colada basáltica,
que en este caso
provino del Brasil
y cubrió
todo lo que hoy
es el territorio
correntino. Con
el correr del
tiempo, esta base
quedó sepultada
por sedimentaciones
posteriores
(proceso por el
cual las partículas
de la erosión
producida por
cualquier agente
se depositan en
la superficie)
y luego afloró
en las márgenes
del río
Uruguay y en las
de sus afluentes
y en diversos
lechos fluviales.
Originó
también
desniveles como
los conocidos
saltos del Apipé,
entre otros. Desde
esa temprana edad
geológica,
la provincia se
caracterizó
por una marcada
asimetría
entre el este
y el oeste: el
primero elevado
y sometido a la
erosión
y el segundo
deprimido y afectado
por una intensa
sedimentación.
Más tarde,
los movimientos
que acompañaron
a la formación
de los Andes tuvieron
incidencia en
Corrientes, originando
una importante
falla (rotura
de los estratos
de rocas al ser
sometidos a grandes
presiones) que,
partiendo de los
saltos de Apipé,
continuó
por el borde de
la cuenca del
Iberá hasta
formar la profunda
cuenca del río
Corrientes; al
oeste de esa línea
quedaron las zonas
deprimidas. Posteriormente,
el Alto Paraná,
que primitivamente
se volcaba en
el río
Uruguay a través
del curso del
Aguapey, fue desplazándose
hacia el oeste,
hasta que en la
última
era geológica
una nueva falla
lo encauzó
en su actual recorrido.
En su retirada,
el río
dejó una
extensa
zona de esteros
y bañados
como el de Santa
Lucía,
que cubre todo
el límite
del sur del P.N
Mburucuyá.
Los suelos del
parque son, en
términos
generales, de
textura arenosa–franca.
El manto arenoso
se asienta sobre
un material arcilloso
que no dificulta
la permeabilidad.
Hidrografía
Los cursos
de agua de la
zona son en su
mayoría
tributarios del
río Paraná,
por lo cual, geográficamente,
pertenecen a la
Cuenca del Plata.
Sin lugar a dudas,
el estero Santa
Lucía,
que desagua en
el Paraná
a través
del río
Santa Lucía
a la altura de
la ciudad de Goya,
es el espejo de
agua más
relevante del
área. La
parte norte del
parque está
ocupada por dos
cuerpos de agua:
las cañadas
Potrillo y Fragoza;
la primera vierte
sus aguas, a través
del arroyo Flores,
en el estero Santa
Lucía.
En el resto de
la superficie
existen varios
esteros y bañados,
de poca importancia
desde el punto
de vista hidrográfico,
y multitud de
lagunas.
Clima
El clima es el
propio de sitios
bajos y aguas
estancadas, que
actúan
como fuentes de
evaporación
permanente. Este
fenómeno,
entre otros factores,
reduce la probabilidad
de heladas y aumenta
el período
medio anual libre
de ellas a unos
345 días.
Gran parte de
la provincia de
Corrientes está
afectada por vientos
de origen atlántico,
portadores de
nubes provenientes
del noreste, el
este y el sureste,
fenómeno
que reduce significativamente
la heliofanía
(horas asoleadas).
En el norte de
la provincia,
donde se sitúa
el Parque Nacional
Mburucuyá,
el clima es, en
rasgos muy generales,
de tipo subtropical
cálido,
con mínima
amplitud térmica
anual y abundantes
precipitaciones
que decrecen de
noreste a suroeste
y se distribuyen
casi regularmente
durante todo el
año, aunque
se manifiesta
cierta reducción
en verano y otra,
algo más
marcada, en invierno.
La precipitación
anual de Corrientes
es de unos 1300
mm. Los especialistas
señalan
en esta región
una zona, a la
que denominan
“núcleo
del chaco oriental”,
que se caracteriza
por su régimen
complejo de lluvias.
Los registros
meteorológicos
básicos
(temperatura y
precipitaciones)
fueron tomados
desde 1961 hasta
2000 por el doctor
Pedersen. En base
a estos registros
se ha analizado
el período
1961-1990 (Montanelli
y González,
1998), lo que
dio como resultado
que la temperatura
media anual, en
las tres décadas
consideradas,
oscila entre 21°
C y 23° C.
La humedad promedio
anual es de 75,9
% (década
1980-1989).
En el Parque,
la estación
más lluviosa
es el otoño
y la más
seca el invierno.
Flora
La distribución
actual de las
plantas -fitogeografía-
en la Argentina
fue motivo de
diversas interpretaciones
por parte de los
especialistas.
No obstante, prevalecen
las divisiones
efectuadas por
A. Cabrera (1976),
J. Morello (1974,
1978), y, más
recientemente,
por el trabajo
titulado Eco-regiones
de la Argentina,
elaborado por
la ex Secretaría
de Recursos Naturales
y Desarrollo Sustentable
junto con la Administración
de Parques Nacionales
a través
del Programa de
Desarrollo Institucional
Ambiental - PRODIA
- (Burkart, R.;
Bárbaro,
N.O.; Sánchez,
R.O. y Gómez,
D.A., 1999), que
se utiliza como
patrón
para la regionalización
de los ambientes
naturales del
país.
Según
este trabajo,
el Parque Nacional
Mburucuyá
se encuentra en
una zona donde
se produce una
división
de ambientes:
en primer término,
parte del área
ocupa lo que se
denominan los
Esteros del Iberá,
que se ubican
en el oeste y
norte de la provincia
de Corrientes.
Este sector está
formado por una
planicie con drenaje
indefinido y pobre,
lo que contribuye
a la formación
de esteros y bañados.
El paisaje presenta
sectores de monte
con vegetación
semixerófila
de un solo estrato,
compuesto mayoritariamente
por el ñandubay
(Prosopis affinis)
y en menor cantidad
el espinillo (Acacia
caven)
(muy vistoso en
épocas
de floración
por el color amarillo
dorado de sus
flores presentadas
en cabezuelas
globosas), el
chañar
(Geoffroea
decorticans),
el legendario
algarrobo negro
(Prosopis nigra),
el tala (Celtis
tala) y las
palmeras yatay
(Butia yatay)
y pindó
(Arecastrum
romanzzoffianum).
El tapiz herbáceo
lo constituyen
principalmente
gramíneas
y ciperáceas
halófilas
(vegetación
que necesita suelos
salinos) acompañadas
de los conocidos
caraguatáes
(Aechmea sp.).
En zonas inundables
encontramos juncales,
carrizales y pajonales.
La otra región
fitogeográfica
representada en
el Parque es la
del Espinal, que
abarca el centro
y sur de la mencionada
provincia. En
las planicies
levemente onduladas
con esteros, riachos
y cuencas deprimidas
en las que se
acumulan sedimentos
fluvio lacustres
del sector correntino
del Espinal, los
suelos son
neutros a ligeramente
alcalinos. La
vegetación
se dispone, alternadamente,
bajo la forma
de parques y sabanas,
configurando un
paisaje muy vistoso
debido la gama
de ambientes que
presenta: esteros
-que ocupan mayor
superficie-, palmares,
bosques, pastizales
y pajonales. Los
árboles
más característicos
son el quebracho
blanco (Aspidosperma
quebracho-blanco),
el quebracho colorado
chaqueño
(Schinopsis
balansae),
el espina de corona
(Gleditsia
amorphoides),
cuyas espinas
defensivas llegan
a medir hasta
8 cm de largo
y se dispersan
en el tronco y
en las primeras
ramas, el viraró
(Ruprechia
laxiflora),
y el urunday (Astronium
balansae),
que, al igual
que el quebracho,
produce el codiciado
tanino.
El estrato arbustivo
es denso y enmarañado
y en él
encontramos el
garabato negro
(Acacia atramentaria)
y cactáceas,
entre muchas otras
especies. El estrato
herbáceo
conforma amplios
espacios de gramíneas
y ciperáceas
halófilas
alternadas con
pequeños
quebrachales.
En las zonas más
deprimidas encontramos
pequeños
algarrobales junto
con inciensos
(Schinus sp.),
coronillos (Scutia
buxifolia),
talas (Celtis
tala), y palmeras
caranday (Copernicia
alba). La
flora acuática
flotante es también
variada y sólo
mencionaremos
las principales
especies que se
observan en abundancia:
camalotales del
género
Eichhornia y repollitos
de agua (Pistia
stratiotes).
La riqueza florística
del parque es
invalorable, dado
que se registran
más de
mil trescientas
especies, algunas
de las cuales
fueron descriptas
como nuevas para
la ciencia. Otro
dato relevante
es que muchos
grupos vegetales
tienen en esta
zona su distribución
más austral,
como es el caso
de las familias
Mayacáceas,
Eurocauláceas,
Xyridáceas
y Najadáceas
( R. Kiesling,
in litt). Ejemplos
de especies que
es raro encontrar
en otros lugares
del país
son Cyperus
mauri, Eleocharis
villaricensis,
Rynchospora
brittonii,
R. confinis
y R. holoschoenoides
y una liliácea,
Camassia biflora,
entre muchas otras.
Expertos del prestigioso
Instituto Darwinion
destacan como
muy importante
la existencia
de una buena cantidad
de especies (46)
del orden de los
helechos (Pteridóphytas)
porque su presencia
abundante indica
que el hábitat
no ha sido muy
dañado.
En cuanto a la
flora exótica,
según registros
del doctor Pedersen
se detectaron
setenta y una
especies.
Aún no
se confeccionó
una lista oficial
de especies vegetales
en peligro que
pueda servir de
base para aplicarla
al Parque Nacional
Mburucuyá.
Ante esta carencia,
optamos por tomar
una lista confeccionada
para pajonales
del sur de Misiones
(Fontana, 1996)
y la lista internacional
de especies en
peligro establecida
por la Unión
Internacional
para la Conservación
de la Naturaleza
(UICN), (Walter
y Gillett, 1998)
En el listado
que se detalla
a continuación
-extraído
de los trabajos
referidos precedentemente-
se mencionan las
especies en peligro
(EP), las que
son endémicas
para la Argentina
(EN), las que
se consideran
en retroceso y,
por ende, exigen
que se de prioridad
a su estudio (LC
y R) y las especies
características
de etapas serales
tardías.
Las etapas serales
son la sucesión
de comunidades
en una determinada
área; cuando
una de ellas desaparece
y da lugar a otra
distinta nos encontramos
con una nueva
etapa seral.
Acanthaceae
Dicliptera
niederleiniana
(EN regional)
Dyschoriste
humilis (EN
regional)
Anacardiaceae
Schinus bumelioides
(EN norte)
Apiaceae
Lilaeopsis
attenuata
(EN Buenos Aires,
Chaco, Corrientes)
Asteraceae
Baccharis
darwinii (EN
centro-norte)
Calea platylepis
(EP)
Conyza lorentzii
(EN norte)
Eupatorium
squarroso-ramosum
(EP)
Grindelia
tehuelches
(EN centro-norte)
Vernonia chaquensis
(EN Chaco-Corrientes-Formosa)
Vernonia loretensis
(EP)
Brassicaceae
Lepidium stuckertianum
(EN norte)
Rorippa bonariensis
(EN Corrientes,
Entre Ríos,
Misiones)
Convolvulaceae
Convolvulus
crenatifolius
(EP)
C. schulzei
(EN Chaco, no
citada para Corrientes)
Dichondra
sericea
(EN regional)
Ipomoea malvaeoides
var. argentea
(EN Corrientes)
Cyperaceae
Rhynchospora
pungens (EP)
Euphorbiaceae
Acalypha communis
var. salicifolia
(EN Chaco, Misiones,
no citado para
Corrientes)
Cnidosculus
loasoides
(EN Chaco, Corrientes,
Misiones)
Euphorbia
pedersenii
(EN Corrientes)
Jatropha pedersenii
(EN Corrientes)
Fabaceae
Adesmia macrostachya
(EN centro, no
citada para Corrientes)
Galactia fiebrigiana
var. correntina
(EN Corrientes,
Entre Ríos)
Lupinus paraguariensis
(EP)
Mimosa callosa
(EP)
Prosopis affinis
(LC y R)
Rhynchosia
diversifolia
(EP)
Stylosanthes
hippocampoides
Icacinaceae
Citronella
paniculata
Arecaceae
Butia yatay
(LC y R)
Iridaceae
Cypella herbertii
(EP)
Sisyrinchium
minus (EN
regional).
Sisyrinchium
vaginatum (EN
Corrientes y Entre
Ríos)
Labiatae
Ocimum selloi
(EP)
Limnocharitaceae
Hydrocleis
modesta
Malvaceae
Pavonia cryptica
(EN Corrientes,
Entre Ríos
y Santa Fe).
Solanum megalocarpon
(EN Chaco, Corrientes,
Formosa y Misiones)
Orchidaceae
Pelexia paludosa
(EN Chaco y Corrientes)
Poaceae
Paspalum intermedium
(EN Corrientes).
Zizianopsis
vallanensis
(EN Chaco, Corrientes,
Santa Fe).
Fauna
La fauna de vertebrados,
teniendo en cuenta
que el área
originariamente
tuvo presión
antrópica,
es también
muy abundante.
Seguramente, a
partir de la protección
legal que ha recibido
el área,
con el transcurso
del tiempo las
poblaciones con
pocos ejemplares
de algunas especies
irán incrementándose.
Las cantidades
de especies de
cada grupo faunístico
que se registraron
son las siguientes:
47 de peces, 28
de anfibios (
lo que representa
cerca del 56 %
de los citados
para la provincia
de Corrientes),
30 de reptiles
( equivalen al
36 % de los que
habitan en la
provincia), 289
de aves (supera